Tras bastidores

En defensa de la libertad de expresión, el diario La Hora publica el día de hoy datos relacionados con el juicio que el régimen le sigue por el editorial vandalismo oficial, para lo cual publica también un video.

El editorialista César Montúfar, entrevistado por CRE Satelital, menciona que el ataque (terreno que domina el régimen) a la prensa responde a una «estrategia», ya que esto le da popularidad, y pedirle a Correa diálogos o consensos es pedirle que se suicide políticamente, conjetura en el artículo la palabra del cambio del día de hoy en El Comercio. Para esto considera que los medios deberían de llevarlo a otro terreno, osea empezar a pedirle cuentas de su gestión.

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El taxista libertario

Con el auto en el taller mecánico, tomé un taxi de regreso a mi casa en hace unos pocos días. Para mi sorpresa, al preguntarle qué opinaba de la política dadivosa del régimen ecuatoriano actual, me dijo que "ese tipo de cosas nos hacen facilistas" y que hay que "romper con esa tradición que nos han heredado de esperar las cosas del gobierno". Como era de esperarse, puse manos a la obra y con un simple Nokia 5200 haciendo de grabadora, le pedí que me repita algunas de las cosas que Marco Chinchero (así se llama el chofer de taxi) había dicho, pero esta vez para beneficio de los lectores de CambiemosEcuador.com

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El socialismo desde las aulas

Meses atrás leí un artículo de opinión que relataba la historia de una jovencita que estaba entusiasmada acerca de la solidaridad del socialismo que le estaban enseñando en su escuela y lo comentaba a la hora del almuerzo en su casa. El jefe del hogar miraba a su hija con ternura y la felicitaba por estar convencida de las bondades del socialismo. Acto seguido preguntó el padre acerca de las notas de calificación en los últimos exámenes, a lo que su hija contestó que le había ido excelente, pues en todo había sacado las más altas calificaciones. Con el mismo entusiasmo el padre le dijo a su hija que al día siguiente hable con su profesor para que coja sus notas, las sume con las del resto del curso y el promedio compartirlo en forma equitativa con el resto de sus compañeros. Inmediatamente la jovencita se rehusó hacer semejante locura, pues no era justo, ella tenía muchas malas noches por haber estudiado, se privó de fiestas, salidas al cine y horas frente al televisor para obtener las notas que en forma ética se las había ganado, mientras que el resto rindieron menos porque no prestaban atención en clases y por haber pasado más tiempo ocioso. El padre volvió a mirar con ternura a su hija y le preguntó si seguía pensando igual acerca de la bondad y solidaridad del socialismo.

Algo parecido y en forma jocosa se ve en un capítulo del Chavo del Ocho en la escuelita, cuando Elizabeth, la más aplicada, respondía todas las preguntas que hacía el profesor en la clase de animales, y la pícara de la Chilindrina comenta: así no hay chiste pues… estudiando cualquiera; a lo que el profesor Jirafales replica: ¡exactamente!, tu lo has dicho… y si tu no estudias vas a ser precisamente como uno de los animales que estamos estudiando.

Esta idiosincrasia, picardía y viveza criolla, lamentablemente, caracteriza a muchos latinoamericanos, y este conjunto de factores mantiene a una gran mayoría frustrada, buscando por todos lados al culpable de los fracasos, sin mirar los errores propios. En el caso particular de nuestro país (similar al resto de la región), la educación ha sido politizada. Para el año 1918 el Congreso Nacional acepta la representación de los estudiantes en los cuerpos directivos de la Universidad y en 1944 son aprobados por el Gobierno de turno los estatutos de la FEUE (Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador), convirtiéndose luego en uno de los grupos de presión más influyentes en el país, sobrepasando con esto el juicio de que la función única de la Universidad es enseñar y de los alumnos estudiar. Con el tiempo, aparecen intelectuales preparados para descubrir las causas de la pobreza, explotación, privilegios y sumisión de intereses de países extranjeros, dedicándose de lleno algunos universitarios a tareas revolucionarias, llevando a mucho de ellos a alinearse con ideologías de izquierda. Se empieza a eliminar los exámenes de ingreso argumentando la democratización de la Universidad para que el pueblo tenga acceso a ella (sin considerar las bases educativas de los hijos del proletariado -no terminan la secundaria y peor aún la escuela), medida que fue apoyada por el país entero en general. El nivel y calidad de la educación desciende a ritmo acelerado. Ya para 1963 el rector de la Universidad Central contaba con profesores cuya competencia y cumplimiento del deber no eran satisfactorios ubicándose las universidades técnicas del país en unas de las más atrasadas del continente.

El efecto político que pronosticó Osvaldo Hurtado (El Poder Político en el Ecuador, 15ta edición, pág. 282/95) sobre la estampida de profesionales que han ingresado al mercado laboral a partir de 1976, se puede palpar en la actualidad. Por otro lado, en el Ranking Mundial de Universidades en la Web, la primera Universidad ecuatoriana que aparece en la lista es la ESPOL en el puesto 2449. El último referéndum es una prueba más de lo mencionado. El pueblo cansado de los demagogos y politiqueros (derechas hedonistas mercantilistas e izquierdas socialistas comunistas) optó por la enésima asamblea que nos podría llevar a la vigésima constitución (en año y medio debería de aprobarse en otro referéndum la constitución No. 20 que salga de la asamblea de plenos poderes que está por conformarse). La decisión de la mayoría por una nueva asamblea (según el exit poll de Cedatos Gallup), más que imprudente (un 98% no conocía el estatuto), es comprensible (desprestigio de partidos políticos tradicionales y votos cautivos).

Sin lugar a dudas que la educación en el país tiene que dar un giro de 180 grados. La FEUE, UNE (Unión Nacional de Educadores) y su brazo político el MPD (Movimiento Popular Democrático), mantiene al sector educativo en un serio atraso. ¿Será capaz esta asamblea de hacer el cambio? En este caso debe de mejorarse la «calidad de la educación», asignando recursos, pero no a las instituciones educativas, sino directamente a quienes van hacer uso de lo que se asigne para los estudios a través de becas, en donde las personas de escasos recursos escojan donde quieren ir a estudiar, obligando de esta manera a los centros educativos a que se esfuercen y mejoren la calidad del servicio educativo para captar esos recursos (sana competencia). Otra cosa a tomar en cuenta: el Gobierno, ni los políticos (especialmente el MPD, UNE y FEUE) no tienen la atribución para decirle a los padres de familia como tienen que educar a sus hijos, ese es un derecho legítimo de los padres, caso contrario pasa a ser un adoctrinamiento, como ha estado sucediendo hasta ahora (mi caso particular en una Universidad –privada- del país; para aprobar la materia de Teoría Económica solo vimos en clase una tendencia, la de Marx, Engels y Keynes, subestimando a Smith; luego en el viejo continente veo la misma materia como Comparación de Teorías Económicas, revisando textos de Galbraith, Schumpeter y Hayek). Si los contribuyentes quieren darle una mejor educación a los pobres, como política de estado, el Ministerio de Educación deberá pasar a ser un administrador de becas para estudiantes de bajos recursos y devolverle la competencia a quienes los políticos se la arrebataron, los padres de familia (Quién educa a los niños? Los padres o el Estado?).

Si bien hemos tenido presidentes con títulos de cuarto nivel graduados en Harvard o Illinois Champaign, en su forma de actuar dejan mucho que desear (sin desmerecer el gran nivel de tan distinguidas universidades -por algo están en el top ten). Concluyo el artículo con el siguiente pensamiento para la reflexión: «la Universidad no hace al alumno, el alumno hace a la Universidad». (Esperemos que el presidente ahora que ganó su tercera campaña, se dedique ahora si a gobernar, siendo coherente con la política económica -en especial la política fiscal- que mantenga la dolarización, dejando de lado las confrontaciones que solo dividen y siembran incertidumbres.)

NOTA: si de verdad se quiere sacar a la gente de la pobreza, hagámoslo haciéndonos competitivos, sin satanizar a quienes con esfuerzo crean riquezas ¿Quiero tener una casa como la de Samborondón o quiero tener una casa de caña? Pidamos a los candidatos y futuros asambleístas que presenten propuestas serias y reales. Aunque proponía el NO (mis razones las expuse en este blog), deseo que la asamblea sea un verdadero consenso nacional por el bien del país para que nos den seguridad política y jurídica. Adicionalmente propongo a los candidatos para asambleístas que nos digan los plazos para que el país vaya mejorando los siguientes cuatro rankings: Doing Business (123), Índice de Libertad Económica (108), Índice de percepción de la corrupción (138), y el Ranking de Universidades (2449).

Carta Abierta al Alcalde de Guayaquil

Mientras el país camina al filo de la navaja, pongo a disposición del blog la siguiente carta que fue pubicada el dia de hoy en el IEEP (Instituto Ecuatoriano de Economía Política).

Carta abierta de la ciudadana Rosa Tibau para el Alcalde de la ciudad de Guayaquil, Ab. Jaime Nebot Saadi, para definir una postura frente a la consulta popular que nos lleve a una Asamblea Constituyente de plenos poderes.

CARTA ABIERTA AL SEÑOR ALCALDE DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL

2 de abril de 2007

Señor Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Guayaquil

Abogado Jaime Nebot Saadi

Distinguido Señor Alcalde:

Correa fue electo gracias al disfraz de “no tan de extrema izquierda” que vistió durante toda la segunda vuelta electoral:

· Créditos para vivienda y micro empresa

· Visita al Alcalde de Guayaquil –figura política de la “derecha” ecuatoriana

· Encuentro de amor con la Embajadora de los Estados Unidos en Ecuador

Eso, Señor Alcalde, dio como resultado que los “ingenuos” piensen que Correa no puede ser comunista, y ganó las elecciones.

Durante esa segunda vuelta, Correa jamás mencionó la tan mentada Asamblea Constituyente, ni la refundación de la república, ni la revolución ciudadana, mecanismos para implantar el comunismo, o como lo llaman ahora “socialismo del siglo XXI”. Y cuando periodistas le preguntaban al respecto, evadía la respuesta.

El electorado está confundido, y se confunde más cuando alguien como usted dice no oponerse a la Asamblea, pero sí oponerse al modelo chavista.

La Asamblea es el mecanismo de implantación del comunismo. Así se hizo en Venezuela, así se está haciendo en Bolivia. Eso usted lo tiene claro, pero sus seguidores no.

Estoy segura de que usted votará NO en la consulta del 15 de abril, y tiene la obligación moral de hablar con claridad y decirlo, como líder político de la ciudad más grande del país.

Con todo respeto, le ruego encarecidamente cumpla ese papel de líder con toda claridad, antes de que sea arrebatada la libertad de cada uno de los ecuatorianos, a través de esa asamblea, en la cual el comunista tendrá total control, con votos, o a pedradas.

Atentamente,

Rosa Tibau Ponce.

VIOLACION MUTUA

Es que no entendemos que el fin bajo ningún concepto justifica los medios. Ni dizque para preservar y mantener los más altos intereses del país en esta democracia tumultuaria.

A continuación y para que no quede ninguna duda de la desatinada actuación del TSE, Congreso y Gobierno Nacional, les comparto un simple pero contundente análisis sobre las violaciones a la ley de estos organismos y poderes del Estado.

Sin ambages
La ley como estropajo
Eduardo Carmigniani
Publicado Originalmente en Diario Expreso Marzo 16 del 2007

Si se tiene en cuenta que la Ley de Elecciones, Art. 143, expresamente dice que las infracciones electorales cometidas “por personas sujetas al fuero de Corte Suprema” deben ser juzgadas por dicha corte -y no por el Tribunal Supremo Electoral-, la obvia pregunta que surge con vista al actual conflicto de poderes es ¿qué parte de dicho artículo 143, que es tajante y claro, no ha sido entendido, no digo por el TSE, que tiene evidente interés en el asunto, sino por gran parte de la ciudadanía -medios de prensa incluidos- que ni de lejos cuestiona la legitimidad de la destitución de 57 diputados por quien -el TSE- a todas luces carece de competencia para hacerlo?

Puesto de otra forma, ¿qué mismo está pasando en el paisito cuando, frente a una irrebatible decisión arbitraria como la del TSE, pocas voces son las que la denuncian, y, por el contrario, el silencio cómplice parece ser la moneda corriente?

Y es que si hasta los legos no pueden racionalmente cuestionar que los órganos del poder público tienen limitadas sus facultades por la ley, ¿qué justificación puede haber para que el TSE de un plumazo, en sesión meteórica, descabece a más de media legislatura, so pretexto de que en tiempos de elecciones dizque es la “primera” autoridad de la República?

Realmente, hasta ahora, no encuentro alguna. Ni siquiera la constatación irrefutable de que el Congreso, hoy, en el pasado, y probablemente en el futuro, por su lado ha hecho también lo que le ha venido en gana con las instituciones republicanas -la psiquiátrica destitución de Bucaram, el invento de la presidencia interina, la pichicorte y un largo etcétera que termina en la mañosa y reciente “sustitución” del Presidente del TSE-, pues tales abusos no pueden dar lugar a que continué interminablemente el carrusel de violaciones legales que solo conducen al caos y a la anarquía, especie criolla de un todo vale intolerable y repugnante.

¿Qué justificación hay, entonces?

Lo único que se me ocurre es que el desprestigio del Parlamento haya llegado a ser de tal magnitud que cualquier atropello que se le haga, por más burdo e ilegítimo que sea, esté siendo bien visto por una ciudadanía ansiosa de cambios y hastiada de corruptelas de diputados que si no han ascendido al nivel de negociantes por cuenta propia -los que tienen radios o rascan en negocios telefónicos, eléctricos o petroleros- por lo menos se mantienen como agentes de conocidos grupos de interés, para las más diversas tareas como denunciar -extorsionar, mejor dicho- penalmente a funcionarios que no sirven a sus amos (de estos últimos, que son, digamos, del más bajo escalafón, hay bastantes, con y sin sombrero…)

Empero, si lo que se me ocurre es cierto, surge otra pregunta: ¿puede un país que se dice democrático admitir que la pelea contra las lacras de un Congreso corrupto se haga con métodos ilegítimos y, en el fondo, también corruptos? ¿No conduce eso a más corrupción? ¿O, como dice la sabiduría popular, a un remedio peor que la enfermedad?