“TALIBANES IDEOLOGICOS”

Declaró un
ex presidente de la republica en un coloquio, al cual asistí el día
martes en horas de la tarde, refiriéndose al gobierno ecuatoriano actual
y su política económica y externa 

El adjetivo
de Talibán, lo mencionaba, por el absurdo de las medidas económicas
tomadas, especialmente durante este año y que estaban dejando en zoletas
al aparato productivo del país y en general al consumo y ahorro de
las familias. Una de las medidas que mas criticaba era el “enconchamiento”
del Ecuador, frente al mundo comercial, a través de las restricciones
impuestas a las importaciones mediante aranceles, paraaracenles y cupos
de importación. 

Esta medida
que supuestamente sirve para frenar los déficits de balanza comercial
o en términos mas entendibles, frenar la fuga de dólares vía compras
al exterior, realmente es como poner el dedo al final de una manguera
con un chorro incontrolable de agua; finalmente se termina rompiendo
la misma, haciendo mas grande la inundación. 

Durante todo
el coloquio se fueron desmenuzando las cifras, las cuales ratificaban
de manera categórica la teoría, de que el gobierno de turno estaba
actuando de manera absurdamente ideológica y no lógica, y que para
variar estaba dando excusas sin fundamento para la toma de estas medidas,
y que realmente lo que estaba poniendo en juego la dolarización, era
el abultado gasto del gobierno central, mas no la baja del precio del
petróleo, ni de las remesas. Un ejemplo de esto es que en el año 2003
el precio promedio del petróleo ecuatoriano estuvo en 27.5 dólares
*el barril y las remesas de migrantes en 1,600 millones de dólares
**, y en ese momento jamás se nos hubiera ocurrido restringir importaciones,
peor entrar a un bimonetarismo, porque el presupuesto general del estado
era 3 veces menos que el de hoy, en donde tenemos precio del petróleo
en 30, y remeses en 2,500 millones de dólares.  

Concluyo diciendo
que no creo que los funcionarios de gobierno sean Talibanes Ideológicos,
por razones absurdas, pienso que ellos tienen trazada la ruta crítica
hacia la consolidación del poder en el socialismo, dado que lo único
mas popular que Correa es el Dólar y que ideológicamente, aunque no
tenga reservas para emitir y desdolarizar, el consumo y la mejora de
la calidad de vida que se ha generado en las familias por la dolarización,
riñe ideológicamente con la Revolución Ciudadana, y que detrás de
estas medidas económicas esta realmente la perpetuidad de Correa en
el poder, empobreciendo a la población, convenciendo a los mas pobres
con caramelos y desterrando su único enemigo de verdad: el dólar. 

Si el gobierno
realmente quisiera salvar la dolarización, debería archivar el informe
de la comisión de deuda,  hacerse de buenas con los organismos
internacionales, bajar el presupuesto del estado a 10 u 11 mil millones
de dólares, y permitir que las familias, consuman lo que les alcanza
con la mejor calidad y no lo que el gobierno quiere que consumamos. 
 

HE DICHO 

Fuentes:* y **, cifras del
BCE

El cálculo económico

Diario Expreso

Al cumplirse 9 años de que Ecuador eliminó la emisión (falsificación)
de dinero por parte del Estado, implantando al dólar como moneda de
curso legal, cabe preguntar al ciudadano pobre, al ahorrista, al ama de
casa, al empleado público o privado si están dispuestos a cambiar “sus
dólares” por la nueva moneda, cualquiera que fuese su denominación.

De imponerse una moneda paralela al dólar, aunque sólo fuese para el
comercio internacional del área andina o entre países del Tercer Mundo,
la especulación y el tipo de cambio (imaginado por los técnicos del
gobierno) causarán escasez y mercado negro. Se impondrá el trueque y
desaparecerá la estabilidad monetaria.

Los precios, la producción y el comercio quedarán al arbitrio de
políticos para disfrute de grupos monopólicos. La
inflación-devaluación, que estimula el gasto público improductivo, será
ascendente e incontrolable. Destruirá el ahorro y convertirá al
financiamiento en un lastre de la productividad. Los costos de
producción quedarán a las “virtudes cívicas” y “buena fe” de los
políticos y tecnócratas. La codicia será virtud y el peculado su
expresión.

La calidad del trabajo no será producto del esfuerzo personal ni de la
excelencia, sino de la rutina y del sueldo.

La renta nacional dependerá de que se trabaje con desgano y sin ahínco.
No será posible lograr la productividad en el trabajo, pues las
iniciativas del trabajador se supeditarán a lo que determine el
Gobierno, que establecerá la cuota de la producción total que
corresponda a cada uno. Será imposible realizar el “cálculo económico”
La cuenta de pérdidas y ganancias tampoco será viable. La
administración y detección de si se consume la menor cantidad posible
de factores de producción (económico) no advertirá si un negocio arroja
pérdidas.

Las materias primas, los semielaborados y los distintos tipos de
trabajo no producirán mercancías distintas, que los consumidores
valoran y demandan sino lo que se les ocurra a los planificadores.
Habrá menor inversión de capital sin trabajo productivo.

Al no ser viable el “cálculo económico” no será posible calcular la
rentabilidad. Será imposible ordenar la producción, racionalmente. El
cálculo económico averigua el resultado positivo o negativo de la
actividad económica y la utilidad social de las transacciones.

El cálculo económico, que hace cada persona y se basa en cifras
monetarias como el valor de los bienes y servicios, que se expresan en
“dinero”, permite precios reales y evita especulación, carestía y
escasez, siempre que el Gobierno no imponga el valor del signo
monetario.

Al no haber el cálculo económico ni sistema de precios el desempleo y
la pobreza aumentará la emigración (fuga de cerebros y brazos).

La fantasía retórica de ser “propietarios de todo” convierte al Estado
burocrático centralizado en el dueño de todo. La patria será de todos,
los que gobiernan.