Durante muchos años Guayaquil permaneció en el olvido, gracias al PRE y los Bucaram, Guayaquil permaneció en el más grande de los atrasos, hoy tras una larga lucha, hemos logrado un Guayaquil mejor, hemos aguantado polvo, tráfico, problemas, pero todo por un mejor futuro que hoy comenzamos a disfrutar. Guayaquil, hoy debería ser ejemplo para todas las ciudades del Ecuador, debería desbaratar el mito de las ciudades que están en mal estado (Salinas, Quevedo, Santo Domingo, Esmeraldas, Portoviejo, etc.) que la culpa es del gobierno central. Pero en lugar de poner a Guayaquil como ejemplo, los movimientos políticos de izquierda quieren destruir esta magnifica obra. Cada vez que se reorganiza el congreso, Guayaquil tiene menos representación en el congreso, esto significa menos dinero, menos programas, etc. Guayaquil tiene casi al 25% de la población del País y no recibe el 25% de los fondos o de la atención médica y de seguridad social. Hasta cuando aguantamos que nos abusen, que unos cuantos disque revolucionarios, so pretexto de ayudar nos quiten lo que es nuestro y quieran destruir lo que se ha hecho en estos 10 años. Solo falta que la nueva asamblea haga un decreto que prohíba el progreso, es lo único que falta para que nuestro país este en el mismo lugar que Venezuela. La nueva ley será: Se prohíbe a los ciudadanos o gobiernos seccionales lograr mejoras para sus ciudadanos y crear progreso y bienestar, so pena de cárcel y multa de 1000 salarios mínimos.
La Globalización es buena (Globalisation is Good)
| En este documental, Norberg muestra como la mayor parte de los mitos sobre la globalización están fundados en la ignorancia de principios económicos básicos o en mentiras propagadas por los enemigos del capitalismo global. Norberg viaja a tres países: Taiwan, Vietnam y Kenia. El primero, que adoptó una economía de mercado hace unos cuarenta años, el segundo que comienza a hacerlo actualmente y el tercero, donde sólo se consiguen trazas de capitalismo. Las diferencias entre ellos son, desde luego abismales. Les invito a acompañar a Johan Norberg en su viaje y a aprender cómo el capitalismo global nos puede beneficiar a todos. | |
(El sueco Johan Norberg es autor del libro En defensa del capitalismo global)
Espejismo laboral
Acaba de pasar el 1 de mayo, día del trabajador. El presidente, cada vez más populista, participó en una marcha en la capital y se pegó uno de los tantos discursos encendidos a los que ya nos estamos acostumbrando. Sindicatos laborales y el pueblo en general salieron a las calles, a quienes llamó el presidente como las verdaderas fuerzas vivas. El presidente se comprometió en aplicar “el socialismo popular”, demandó la eliminación de la tercerización, catalogó de “estupidez” a la competencia ¿?, propuso liderar un modelo “económico socialista popular”, además de diseñar un código laboral que proteja al trabajador (El Universo). Nada más lejos de la realidad. Este tipo de ofertas de trabajo son un verdadero espejismo laboral.
Sin generalizar, dentro del pueblo, es común ver a trabajadores llegar tarde al trabajo (o cuando les da la gana), algunas secretarias contestando teléfonos con desgano, otros hablando de fútbol más de una hora descuidando el trabajo, el farandulero y chismoso se distrae hablando de la última en horas de oficina, el jornalero borrachito chupandose el sueldo (y hasta el bono), el aniñado sueldo básico gastandose más de lo que gana en la última prenda de moda, y así por el estilo.
A todo lo anterior, concerniente al trabajo, hay que agregarle el costo laboral, es decir, las dificultades que encuentra el empleador en las contrataciones y despidos. Según el índice para Hacer Negocios, el país, en relación al resto del mundo, se encuentra en desventaja, desalentando al inversionista emprendedor (nacional y extranjero), quién es el que da trabajo y paga los sueldos y salarios. Sin contar que la carga tributaria excede el 50% del ingreso del ciudadano, en donde el pueblo se ve obligado a consumir servicios que solamente el estado monopolista concede, siendo muchísimas veces de calidad deficiente, justamente debido a la falta de competencia (que el presidente cataloga de estúpida); abusando la empresa pública por ser la única en el mercado, que no hace ni deja hacer, osea que no nos deja elegir ni participar (o mejor dicho, como el perro del hortelano – no come ni deja comer). No por algo el empleo informal bordea el 50% (BCE -Banco Central del Ecuador).
Por otro lado, Suecia comienza a desarmar su esquema socialista. Este país escandinavo, gurú de la socialdemocracia, con un estado grande y nivel de corrupción menor que el nuestro, con gente dedicada y organizada, ha decidio ser un “país normal”. Los modelos suecos que los nórdicos llevaran a cabo por décadas ha dejado de ser competitivo, y por esto se ha iniciado una etapa de privaticaciones, eliminación de impuestos a los bienes personales creando incentivos y apertura económica estimulando la inversión, que en un futuro inmediato incrementará las plazas laborales y evitará la emigración de sus profesionales más calificados.
El intervencionismo y regulación estatal, así como la planificación centralizada, típico de regímenes socialistas ha quedado como un mito; los socialismos mejor estructurados como los nórdicos, descincentivaron la iniciativa privada; los menos organizados como el ruso o latinoamericano crearon privilegios, defendidos muchas veces por caudillos que con discursos nacionalistas defienden intereses creados que se refugian por medio de los gobiernos de turno, engendrando con esto corrupción que es alcahuetada por carteles y mafias.
Si se quiere aumentar las plazas de trabajo, el país entero debe dar un giro de 180°, cambiar la cultura laboral, discernir entre inversión, gasto y despilfarro, dejar de ser sabidos (empleadores y empleados) para convertirnos en creativos y proactivos, y el gobierno aplicar una política de apertura económica, donde el privilegiado sea el trabajador adecuado. Lo contrario sería crear nada más que una ilusión y el discurso del primero de mayo quedaría en buenas intenciones.
¿Por qué Yasuní?
Por Rómulo López Sabando
Publicado originalmente en el Diario Expreso.
Si en las Islas Galápagos se descubriese petróleo o gas, como en Yasuní o en el Lago Maracaibo, ¿sería sensato entregárselos a Petroecuador para que, con los miles de millones que demande el gasto fiscal, parezca que combaten la pobreza?
La industria petrolera ha destruido, en solo 40 años, 2 millones de hectáreas de bosque tropical húmedo, contaminado ríos al norte de la Amazonía y vejado los derechos de los Tagaeri Taromenane, huaorani, (nómadas, pastores, agricultores trashumantes y cazadores-recolectores). Industrias extractivas, turísticas, procesos de colonización y adoctrinamiento religioso, así como nuevos proyectos de infraestructura y desarrollo implican el riesgo de que los Tagaeri Taromenane, huaorani, víctimas de crímenes violentos e irrespeto a sus derechos humanos, desaparezcan.
«Increíble» la afectación causada por la explotación de crudo en 30 años», dijo, con razón, Correa. Catastrófico el daño ecológico de la explotación petrolera de Texaco. Causaron daños al hábitat y enfermedades a los indígenas. «Las empresas de remediación ambiental petrolera son focos de corrupción». Instó a la Fiscalía a enjuiciar penalmente a los funcionarios de Petroecuador que dieron el visto bueno a la remediación petrolera de Texaco. Pobladores denunciaron maltratos por funcionarios de Petroecuador. Alberto Acosta dijo que «ahora más que nunca se justifica respetar ITT». Yasuní pertenece a la zona de vida de bosque tropical húmedo, (pantanos permanentes, tierras inundadas, tierra firme y ecosistemas acuáticos).
Todo el año, hay «constante radiación solar con humedad atmosférica mayor al 80%, en días claros y soleados, que desciende al 50% con temperatura hasta los 30ƒ. Las hojas de los árboles, con sequía extrema durante el día, tienen mecanismos de defensa contra la desecación. Los árboles con espeso follaje frenan los vientos. Correa dispuso la «veda total de la madera» de los bosques de Yasuní, Cuyabeno y reservas naturales.
Pero Yasuní ya está afectado por Repsol, Petroriental, Petroecuador, Petrobrás y Teikoku en el Bloque 31. «La joya de la Corona», es grave problema para el Gobierno pues el ITT está en zona tremendamente sensible» dijo Correa. Implica mil millones en barriles en reserva, 20.000 millones de dólares, 700 millones anuales, 5.000 millones de inversión inicial pero su no explotación significa «falta de recursos para luchar contra la pobreza».
Pero ocurre que, en 40 años de explotación petrolera, la pobreza aumentó. La corrupción destruye los valores sociales. Alberto Acosta, pide no explotar Yasuní. Pareja Yanuzzelli propone que empresas públicas y privadas de Vietnam, India, Francia, Turquía, Rusia, Norteamérica y Sudamérica, en diez días oferten la explotación de ITT. Yasuní tiene 900.000 hectáreas y el área del ITT es de 190.000 hectáreas. Para su explotación, apenas se requerirán 100 hectáreas», dijo.
Yasuní es la zona de mayor biodiversidad del planeta. Su conservación contradice la explotación petrolera.
¿Pero quién es el dueño de la Amazonía, las Galápagos, el aire, el mar, el suelo, el subsuelo? ¿La patria o el Estado? ¿Y quiénes son los dueños del Estado? ¿Los que disponen de él y sus riquezas, los políticos, los «tecnócratas de oro» o los «empresaurios»? El «pueblo», no sabe dónde están los dólares del petróleo. (¿80.000 millones?). ¿Obras sociales o bolsillos?
Supongamos que en el subsuelo de las calles Amazonas de Quito, 9 de Octubre de Guayaquil, o en el parque Calderón en Cuenca, se descubriese petróleo, ¿destruiríamos las ciudades para extraer miles de millones de dólares que, según Carlos Pareja, «pueden servir para combatir el hambre, el desempleo, la migración y otras necesidades de la nación»? Entonces, ¿Por qué Yasuní?
Yasuní
Por Rómulo López Sabando
Publicado Originalmente en El Expreso de Guayaquil y en el Independant el 24 de abril de 2007
1972. El dictador Rodríguez Lara pone un barril de petróleo en el «altar de la patria». Cabalga un camello en los jardines de Babilonia (Irak) OPEP. El ridículo, las burlas y sonoras carcajadas ponen al Ecuador en las noticias del mundo.
Nacieron «nuevos ricos. Cuarenta años de dispendio. Gobierno rico, pueblo pobre. No es verdad que el Estado petrolero saque al pueblo de la pobreza. La imagen de Ecuador, desde esos tiempos es, como decía mi abuela, la de un chagra futre (campesino elegante).
El Estado petrolero vive en jolgorio, farra y orgía bulliciosa. Legalizó la corrupción y robusteció la iniquidad. Millones han fugado del país. La poderosa Cuenta Única del Tesoro Nacional (desconocida, jamás auditada ni controlada) usurpa a la patria ¿Podrán los asambleístas desaparecerla, para que los dineros petroleros e impuestos regresen a la gente? Incierto.
Y cuando el pueblo dijo «basta», los dictadores consiguieron perdón y olvido, cubriendo su retirada a cambio de imponernos una falsa democracia. (1978). Constitución mañosa, con perversos instrumentos de corrupción: Ley de Partidos Políticos (partidocracia) y Ley de Elecciones (que impide nuestro derecho a elegir pero nos impone la obligación de votar). ¿Podrán los asambleístas cambiarlas? Hummm… Difícil.
El presidente Correa tiene un «dilema de conciencia». La mayor reserva de petróleo (1.000 millones de barriles) está en el Campo Ishpingo Tambococha Tiputini (ITT), en el Parque Yasuní. (Más riqueza para oligopolios nacionales y extranjeros, en desmedro de la patria, que todos queremos que vuelva).
Propone, al mundo, no explotarlo, a cambio de recibir compensación por el sacrificio de $700 millones anuales. Por mantener ese petróleo inexplotado solicita compensar con el 50% de lo que el gobierno central dejaría de recibir. Pero ya el Estado ha concesionado 500.000 hectáreas a cuatro petroleras 758.000 hectáreas del Yasuní, reserva de la biósfera y Territorio Huaorani, están amenazados por «descargas de efluentes al ambiente, entierro de desechos de perforación en el sitio, construcción de carreteras, un oleoducto parcialmente enterrado, un incinerador», para «aprovechar» «la inversión y el poco petróleo que contienen».
Yasuní, tiene mucho «endemismo» (tendencia de plantas y animales a sobrevivir en territorios reducidos e imposible encontrarlos en otro lugar). Las jirafas, únicamente habitan en el sur del Sahara, el árbol secuoya gigante, en la Sierra Nevada californiana. La iguana marina, en Galápagos.
El garzón, (la cigüeña) el guacamayo azul y amarillo, el tucán, el prehistórico hoatzín, el capibara, (roedor más grande del mundo), la guanta, la guatusa, nutrias gigantes o lobos de río, el manatí, delfines rosados de río, el tigrillo, el oso hormiguero gigante, la danta, el puma, decenas de «especies» de monos, miles de insectos, 52 «especies» de pájaros hormigueros, el halcón peregrino, el águila arpía, el armadillo gigante, que son endémicos, se extinguen.
El ITT ampara paisajes naturales con 2.274 «especies» de árboles y arbustos (superior a Estados Unidos y Canadá juntos). Intangible, para asegurar la sobrevivencia de los Tagaeri-Taromenane. Pero su territorio, desaparecerá. Petrobrás, desde 2002 por la construcción de un oleoducto, amenazas de cárcel a quienes se opusieron, expropiación de sus tierras, causó daños ambientales y muertes. Es tragedia social, cultural y de salud para los Huaorani.
Con más petróleo no se reduce la pobreza. La historia lo prueba. Décadas de inequidad y corrupción «por la sangre del diablo» (Galarza). «El dilema es: oxígeno versus prácticas voraces, codicia y depredación». Entonces, señor presidente Correa, proteger Yasuní de la destrucción petrolera, lo exige la patria.
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