Yasuní

Por Rómulo López Sabando

Publicado Originalmente en El Expreso de Guayaquil y en el Independant el 24 de abril de 2007

1972. El dictador Rodríguez Lara pone un barril de petróleo en el “altar de la patria”. Cabalga un camello en los jardines de Babilonia (Irak) OPEP. El ridículo, las burlas y sonoras carcajadas ponen al Ecuador en las noticias del mundo.

Nacieron “nuevos ricos. Cuarenta años de dispendio. Gobierno rico, pueblo pobre. No es verdad que el Estado petrolero saque al pueblo de la pobreza. La imagen de Ecuador, desde esos tiempos es, como decía mi abuela, la de un chagra futre (campesino elegante).

El Estado petrolero vive en jolgorio, farra y orgía bulliciosa. Legalizó la corrupción y robusteció la iniquidad. Millones han fugado del país. La poderosa Cuenta Única del Tesoro Nacional (desconocida, jamás auditada ni controlada) usurpa a la patria ¿Podrán los asambleístas desaparecerla, para que los dineros petroleros e impuestos regresen a la gente? Incierto.

Y cuando el pueblo dijo “basta”, los dictadores consiguieron perdón y olvido, cubriendo su retirada a cambio de imponernos una falsa democracia. (1978). Constitución mañosa, con perversos instrumentos de corrupción: Ley de Partidos Políticos (partidocracia) y Ley de Elecciones (que impide nuestro derecho a elegir pero nos impone la obligación de votar). ¿Podrán los asambleístas cambiarlas? Hummm… Difícil.

El presidente Correa tiene un “dilema de conciencia”. La mayor reserva de petróleo (1.000 millones de barriles) está en el Campo Ishpingo Tambococha Tiputini (ITT), en el Parque Yasuní. (Más riqueza para oligopolios nacionales y extranjeros, en desmedro de la patria, que todos queremos que vuelva).

Propone, al mundo, no explotarlo, a cambio de recibir compensación por el sacrificio de $700 millones anuales. Por mantener ese petróleo inexplotado solicita compensar con el 50% de lo que el gobierno central dejaría de recibir. Pero ya el Estado ha concesionado 500.000 hectáreas a cuatro petroleras 758.000 hectáreas del Yasuní, reserva de la biósfera y Territorio Huaorani, están amenazados por “descargas de efluentes al ambiente, entierro de desechos de perforación en el sitio, construcción de carreteras, un oleoducto parcialmente enterrado, un incinerador”, para “aprovechar” “la inversión y el poco petróleo que contienen”.

Yasuní, tiene mucho “endemismo” (tendencia de plantas y animales a sobrevivir en territorios reducidos e imposible encontrarlos en otro lugar). Las jirafas, únicamente habitan en el sur del Sahara, el árbol secuoya gigante, en la Sierra Nevada californiana. La iguana marina, en Galápagos.

El garzón, (la cigüeña) el guacamayo azul y amarillo, el tucán, el prehistórico hoatzín, el capibara, (roedor más grande del mundo), la guanta, la guatusa, nutrias gigantes o lobos de río, el manatí, delfines rosados de río, el tigrillo, el oso hormiguero gigante, la danta, el puma, decenas de “especies” de monos, miles de insectos, 52 “especies” de pájaros hormigueros, el halcón peregrino, el águila arpía, el armadillo gigante, que son endémicos, se extinguen.

El ITT ampara paisajes naturales con 2.274 “especies” de árboles y arbustos (superior a Estados Unidos y Canadá juntos). Intangible, para asegurar la sobrevivencia de los Tagaeri-Taromenane. Pero su territorio, desaparecerá. Petrobrás, desde 2002 por la construcción de un oleoducto, amenazas de cárcel a quienes se opusieron, expropiación de sus tierras, causó daños ambientales y muertes. Es tragedia social, cultural y de salud para los Huaorani.

Con más petróleo no se reduce la pobreza. La historia lo prueba. Décadas de inequidad y corrupción “por la sangre del diablo” (Galarza). “El dilema es: oxígeno versus prácticas voraces, codicia y depredación”. Entonces, señor presidente Correa, proteger Yasuní de la destrucción petrolera, lo exige la patria.

 

Anuncios