Nos Dejamos Arrasar? O Votamos por El Futuro

A continuación presento un análisis de la situación de la Constituyente en Bolivia (publicado en el Diario Exterior el 1 de Septiembre del 2007, en donde para aprobar un artículo de la nueva constitución hacen falta las 2/3 partes de la asamblea.

Les recuerdo que en nuestra asamblea hacen falta solo la mitad más 1 de los votos para aprobar los artículos propuestos de la nueva constitución. Con lo que las probabilidades de que tesis mediocres por decirlo menos, sean aprobadas sin debates profundos previos y de manera muy rápida de nuevo para los intereses sectarios o corporativos.

MARCOS ZELAYA EXAMINA LA CONVULSA REALIDAD POLÍTICA DE BOLIVIA
«El gobierno de Morales intenta manejar el estrepitoso fracaso de la Asamblea Constituyente»

Aquejado por serios problemas de gobernabilidad, hasta ahora no ha logrado que la más ambiciosa de sus reformas políticas, la Asamblea Constituyente, apruebe por lo menos un artículo –y menos el de la reelección ilimitada con revocatoria–; por el contrario, gana consenso la propuesta de declarar un receso que permita encontrar «consensos mínimos».

Ahora que en el país se habla de la reelección ilimitada del presidente y del vicepresidente, incluida en el proyecto de Constitución Política del Estado (CPE) del MAS, es oportuno recordar que son pocos los gobiernos, a lo largo de nuestra historia, que aspiraron a perpetuarse en el poder sin que tal pretensión lograra un efecto contrario.

La regla, en las reformas constitucionales efectuadas hasta la fecha, es el ejercicio de la presidencia con un promedio de entre cuatro a seis años y con la posibilidad de la reelección una vez transcurrido un período –hay un mínimo de tres años en las modificaciones de 1861 y un máximo de ocho en las de 1843–, mientras que la excepción está en los cambios promovidos en 1831, 1834, 1868 y 1961.

En los casos de 1831 y 1834, cuando gobernaba el Mariscal Andrés de Santa Cruz, se adoptó la reelección indefinida pero sin revocatoria, en tanto que en 1868, durante la dictadura de Mariano Melgarejo, tan sólo se otorgó ese derecho por otro período consecutivo y en 1961, con la denominada «constitucionalización» de la Revolución del ´52, se estableció la reelección inmediata por una sola vez, aunque se podía llegar a un tercer ejercicio, pero después de que transcurriera un período constitucional.

La tentación de conservar el poder es enorme. Pese a la reforma constitucional de 1962, el ex presidente Víctor Paz Estenssoro tampoco pudo consolidar dos períodos consecutivos en el Palacio Quemado.

El Libertador Simón Bolívar incluyó en la Constitución de 1826 la presidencia vitalicia –el Jefe de Estado era vitalicio, inviolable, irresponsable y podía elegir a su sucesor–, que en realidad otorgaba limitadas atribuciones a quien la ejerciera, pero que despertó un enorme descontento; el constitucionalista Ciro Félix Trigo, en su obra «Las Constituciones de Bolivia», actualizada con el aporte del jurista Jorge Asbún Rojas, recoge la crítica de un diplomático francés, coetáneo a Bolívar, a esta primera ley fundamental: «un presidente vitalicio e irresponsable que goza del derecho a elegir a su sucesor es el trono revestido de la librea republicana». Lo cual da una idea del mal ambiente que había creado la idea de un gobernante con perfil de emperador.

Una iniciativa común

La reelección ilimitada con revocatoria que plantea el MAS es, por tanto, más ajena que propia de la economía constitucional del país.

Da la impresión de ser una idea trasplantada: no es casual que este ejercicio sin límite del poder se haya planteado en momentos en que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el control de una Asamblea sin opositores, se dispone a reformar la Constitución Bolivariana que le permitió permanecer nueve años en el poder. Tales cambios fortalecen a Chávez a costa de la libertad de los venezolanos y, fundamentalmente, del derecho a la propiedad privada.

Al parecer, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aplicará la misma receta del gobernante venezolano, quien cuenta, sin embargo, con aproximadamente 34 mil millones de dólares anuales en ingresos petroleros para consumar su estrategia de perpetuarse en el poder, al estilo del dictador cubano Fidel Castro.

Problemas de gobernabilidad

Pero Bolivia no es Venezuela. La iniciativa de incluir la reelección ilimitada en la nueva CPE nacional se ha conocido en medio de uno de los períodos más difíciles del gobierno del presidente Evo Morales.

Aquejado por serios problemas de gobernabilidad, hasta ahora no ha logrado que la más ambiciosa de sus reformas políticas, la Asamblea Constituyente, apruebe por lo menos un artículo –y menos el de la reelección ilimitada con revocatoria–; por el contrario, para evitar un estrepitoso fracaso del foro, con un elevado costo para su liderazgo, gana consenso la propuesta de declarar un receso que permita encontrar «consensos mínimos», lo cual revela que la ampliación de las deliberaciones concedida por el.Congreso no ha sido suficiente para subsanar sus innumerables problemas internos y menos para morigerar las presiones corporativas externas.

En lo económico, pese a la fortaleza del sector externo, el Gobierno no logra consolidar una adecuada gestión; la impericia ha quedado al desnudo, por ejemplo, en el manejo de todo lo relativo al brote inflacionario.

Agotadas las puestas en escena que buscan efectos políticos y mediáticos de muy corto alcance, parece inviable que, bajo estas condiciones, el MAS alcance la meta de permanecer largos años en el poder. El desgaste es evidente. E impopular la sola idea de un presidente con innumerables prerrogativas.

Evo, ¿el supremo? Es muy probable que esta aspiración deba ser postergada

Razones de Estado

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

El gran dilema en la vida política, como en el mundo intelectual, es entender y definir los conceptos y las realidades resultantes de los “intereses” versus los “derechos”. Cuando en las ciencias sociales y en las estructuras jurídicas de la nación se pretende realizar cambios de políticas públicas, las reacciones por defender los “intereses” pugnan y se confunden con los “derechos”. En Grecia igual que en Roma, la Edad Media y en el siglo XX se vivieron experiencias traumáticas. Cientos de millones de muertos y luchas sin fin. Es natural defender “sus intereses” y confundirlos con “sus derechos”.

Cuando advino la “revolución industrial” los Luditas (1811-1820), obreros que destruían las máquinas argumentando que perdían sus trabajos, se oponían a la tecnología y el maquinismo El Estado de derecho, según Locke (1632-1704) significa vivir en una sociedad libre, convivir en la discrepancia de ideas, creencias, opiniones, gustos y diferencias. Imponer las ideas del gobernante o del legislador a los demás y a su arbitrio, donde los más fuertes imponen sus ideas a los débiles; o, las mayorías imponen sus creencias (¿intereses o derechos?) a las minorías y utilizan al Estado para obligar a la gente a realizar cosas que no harían voluntariamente, es una sociedad compulsiva.

El “derecho común” (common law) refiere que vivir en una sociedad libre implica comprender que “nadie” puede hacer a través del Estado lo que no puede hacer en forma personal. Juan Carlos Cachanosky (Phd en economía) decía hace siete años que si un grupo de empresarios locales contrata a gente armada para que les quite lo que han comprado a las personas que vienen del exterior, es agresión y robo. Sin embargo si el mismo grupo de empresarios convence al Gobierno para que ponga aduanas y haga lo mismo que el grupo armado, entonces, como diría Federico Bastiat, (1801-1850) el “robo” se legaliza.

Si un grupo de trabajadores contrata a gente armada para que les quite por la fuerza a otros trabajadores parte de su salario el día de la paga, esto se vería como un robo. Sin embargo si los sindicatos (o sea un grupo de trabajadores) convencen al Gobierno para que mediante ley se les retenga parte del sueldo a los trabajadores y se destinen a los sindicatos entonces ese “robo” se transforma en “bienestar social”. Respetar la libertad de elegir es la opción para evitar una sociedad donde las agresiones a través del Estado se institucionalizan. Si el Estado en vez de usar fuerza “defensiva”, es decir impedir que alguien imponga por la fuerza su voluntad a otros, y comienza él mismo a usar fuerza “ofensiva” contra sus oponentes se revierte el motivo para el cual el Estado existe: en vez de impedir la violencia entre grupos se transforma en un “medio” para ejercer la violencia a favor de un grupo. Siempre los gobiernos gastan más de lo que recaudan (esto no fue un invento de Keynes) y financian su déficit emitiendo dinero.

Los romanos cambiaron ocho veces de moneda por la falsificación sistemática del contenido de oro de cada moneda. La inflación hizo que el emperador Dioclesiano (año 301) emita una ley de precios máximos con pena de muerte para el que los violara. La inflación es un “impuesto” a tener dinero líquido en la mano, los salarios pierden poder de compra rápidamente. Una moneda dura defiende el salario real de los trabajadores, permite créditos a largo plazo a bajas tasas de interés y hace que el mercado de capitales desarrolle buenas inversiones. Aunque Stalin y Mao quienes manejaban los precios a su antojo, afirmaban que en el comunismo no existía la inflación.

La trampa de las malas ideas

Bryan Caplan acaba de publicar este libro The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Policies (Hardcover) y el Profesor Franklin López nos hace una explicación de cual es la lógica de la tesis central del libro de Caplan aplicado a nuestra realidad Ecuatoriana en este artículo distribuido por Aipe.

La trampa de las malas ideas

Por Franklin López Buenaño
Quito (AIPE)- Bryan Caplan, joven economista y profesor de la Universidad George Mason, sostiene que hay países que caen en la trampa de malas ideas. Caplan describe así la trampa: malas ideas engendran malas medidas y las malas políticas resultan en pobres desempeños económicos. Lamentablemente, los pobres resultados económicos, en lugar de dar paso a buenas ideas, llevan a los pueblos a refugiarse en ideas cada vez peores, con resultados cada vez más nocivos. Este proceso conduce, tarde o temprano, a regímenes extremistas y a crisis económicas profundas. A esto hay que añadir que las malas ideas también desembocan en gobiernos despóticos y gobernantes megalómanos. Esto es precisamente lo que ha ocurrido en el Ecuador. Las malas ideas que se iniciaron con el cepalismo en la década de los años 60 han culminado en un régimen que propone un proyecto político destinado a lanzar a la economía por un despeñadero.

El proceso por el cual un país cae en la trampa de las malas ideas es extremadamente complejo. Veamos un caso hipotético, aunque no alejado de la realidad. Una mala idea es aquella que sostiene que los empresarios explotan a los obreros pagando sueldos de miseria. Para corregir el problema, se impone un salario mínimo (una mala medida). Si el empresario puede transferir el aumento de este costo a los consumidores lo hace (mala consecuencia económica). El aumento de precios se atribuye a los especuladores que supuestamente acaparan el producto (mala idea). Se recurre entonces al control de precios (mala medida). El control de precios propicia mala calidad de productos, contrabando y mercados negros (malas consecuencias económicas). Estos males se imputan a la falta de moralidad de los ciudadanos o a la falta de conciencia social de los empresarios (mala idea). Para remediar la mala calidad, se establecen regulaciones, normas, superintendencias (malas políticas). Estas medidas aumentan aún más los costos de producción (mala consecuencia económica).

El proceso es complejo porque una misma causa tiene varios efectos. Por ejemplo, si los empresarios no pueden transferir a los clientes el costo del salario mínimo, reducen el empleo (mal resultado económico). La reducción del empleo se atribuye al afán de lucro de los empresarios (mala idea). Para evitar el despido de trabajadores se imponen leyes laborales que lo hacen prohibitivo o demasiado costoso (mala política). Los empresarios reducen sus planes de inversión o expatrian capitales (mal resultado económico). La fuga de capitales se atribuye al poder económico del sistema financiero internacional (mala idea). Entonces se imponen controles a la salida de divisas (mala política). El resultado es menor inversión nacional y extranjera. En cada uno de estos eslabones hay ramificaciones y en esta complejidad se pierden las conexiones entre causas y efectos.

Los socialistas pretenden ser dueños de “la preocupación por los pobres”, lo cual no es verdad. No existe ser humano –en sano juicio– que no sienta esa preocupación. Pero han logrado convencer que los de la “derecha” están más preocupados por sus intereses propios que por “el de los demás”. Y que ser de derecha es ser “egoísta”, mientras que ser socialista es ser “altruista”. Nada más lejos de la realidad, pero una mentira repetida cientos de miles de veces suena a verdad.

La gran diferencia no está entre el egoísmo y el altruismo; la gran diferencia radica en el “cómo”. Y es en el cómo donde el socialismo se ha equivocado de principio a fin. Mientras la izquierda pretende derrotar a la pobreza redistribuyendo riqueza o ingresos, sostenemos que la pobreza se reduce generando más riqueza y esto se logra permitiendo que cada uno, dentro del derecho y la igualdad ante la ley, busque y se afane en lograrlo como más crea conveniente. Esta gran diferencia hace que el socialismo sea inviable e ineficaz para lograr precisamente lo que usa como bandera de lucha: erradicar la pobreza.

La premisa que caracteriza a la izquierda es la redistribución de la riqueza o del ingreso. Esa propuesta implica que hay que “quitar a unos para dar a otros”, pero –por muy buenas las intenciones que estén detrás– es allí dónde se origina la trampa en la que cae el socialismo. La trampa se origina en la mala idea de que la riqueza es un fenómeno de suma cero y la redistribución del ingreso es la mala práctica que predomina y que ha llevado al pueblo a malos gobernantes como Correa y Chávez.

___* Profesor de economía de la Universidad San Francisco de Quito y Tulane University, Nueva Orleáns.

SOBRE LA PROPIEDAD PRIVADA

Creo que ahora que se ha puesto de moda hablar en contra de la propiedad privada, describiendola como instrumento casi satanico de los ricos para mantener pobres a los pobres, quisiera hacer una aclaracion.  El concepto de la propiedad privada moderna tuvo sus origenes probablemente en Roma, luego durante el Medievo se perdio, los poderososo de la epoca, los nobles comenzaron poco a poco a quitarle derechos a los hombres libres, que luego quedaron como siervos, duenos de la tierra solo en nombre, las cosechas eran del noble, que obligaba a los siervos a pagar impuestos por todos: casarse, tener hijos, cocer pan y demas.  Alrededor de los 1300 comenzaron revoluciones en casi toda Europa por parte de estos siervos, estas revoluciones de los mas pobres y desprotegidos no buscaban repartir el castillo del senor feudal, o gobernar la tierra en representacion de todos, solo buscaban que el reconociera la propiedad privada de los bienes de los siervos y sus derechos. 

Muchos quieren usar estas revoluciones como si fuesen los principios del comunismo moderno, no hay nada mas falso, el comunismo en primer plano deconoce la propiedad privada de la tierra (y de los medios de produccion en general), mientras estas revoluciones buscaban el reconocimiento de parte de los nobles de los derechos a la propiedad privada y libertades personales (casarse sin tener que buscar el concentimiento del Sr de la tierra o pagar impuestos por tener hijos,etc).  Estos dos derechos por los cuales se derramo sangre son lo que nuestro gobierno quiere desconocer.  Ellos son los Senores del Ecuador y ahora hay que pedirles permiso para todo, en poco tiempo hasta nos exigiran impuestos por los hijos y luego que tenemos que pedir permiso para casarnos y luego que solo podremos comprar alimentos en los almacenes del Amo.  Estamos retrocediendo en el tiempo al Medievo, en lugar de Castillos tenemos ministerios y en lugar de duques y barones tenemos Ministros y Secretarios que son duenos de nuestro destino, somos siervos otra vez, hemos dejado de ser hombres libres, hemos perdido una batalla que empezaron desconocidos campesinos hace mas de 6 siglos. 

CONSEJO: Para quienes quieran tener una lectura ligera con excelentes descripciones de la vida en el siglo 14 lean Catedral del Mar de Ildefonso Falcones, excelente novela historia.

Marx está vivo.

Y visitó Ecuador hace poco

 

Ya cuando creíamos que el comunismo desapareció de Europa y el fantasma del comunismo era solo un fantasma, Latinoamérica es una vez más demostración de que somos el continente del realismo mágico. Estamos haciendo cosas que ni en Europa hoy en día se atreverían a hacer y lo que es más pontificamos filósofos trasnochados que lo único nuevo que presentan son teorías de viejo cuño re empaquetadas haciendo uso de tecnologías (desarrolladas por el tan demonizado capitalismo) para promover sus idioteces (no como insulto sino como descripción de algo que es idiota).

 

Danny Ayala de «el Federalista» hace un excelente análisis que me permito copiar acá para conocimiento de nuestros lectores y de las idioteces que se ven por nuestro país:

Socialismo del Siglo XXI, diseccionando a Dieterich

por Danny Ayala

El programa del Socialismo del Siglo XXI emprendido por Rafael Correa es un sistema dictatorial que sólo ahora empieza a ser descubierto entre frases vagas y lirismos. Es por eso que vamos a analizar la entrevista al mentalizador de este sistema Heinz Dieterich realizada por Diario El Comercio: ‘Nadie sabe qué es socialismo del s. XXI’ (comentarios en azul)

Ud. dice que, en esencia, el socialismo del siglo XXI es la capacidad de que la
mayoría participe en las decisiones, ¿cómo se logra eso?

Cuando se habla de la democracia participativa o del socialismo del siglo XXII no hay recetas simplistas y lleva su tiempo. A más de hacer las cosas gradualmente, hay que entender la complejidad de cambiar la democracia política y la economía. Se necesitan condiciones y preparación de la gente.

El gradualismo para generar las condiciones implica lo que se ha visto en Ecuador y Venezuela durante décadas: un paciente trabajo de adoctrinamiento mediante la educación pública, copamiento de los medios de comunicación y la academia. Respaldo político a toda iniciativa estatista venga de donde venga como la Ley Financiera enviada por León Febres Cordero apoyada por Rafael Correa en su momento por estatizar el crédito y el ahorro. El camino así ha sido empedrado para que un caudillo termina de pavimentarlo con este socialismo.

¿Quiere decir que la gente debe estar convencida de este tipo de socialismo?

Necesitan conocer la propuesta. Eso tiene que realizarse en un debate democrático. No se pueden hacer las cosas por imposición, como en revoluciones pasadas.

Desde luego esta es una mentira muy obvia, el pasado reciente de Bolivia, Ecuador y Venezuela nos da cuenta de toda clase de atropellos a leyes y constituciones, de censura y ataques a la prensa, de fraudes electorales y estatutos mañosos, de confiscación de empresas y de mecanismos autoritarios como controles de precios y monopolización estatal de servicios.

¿Cómo se practica esa democracia participativa?

Tiene diferencias significativas con la democracia burguesa, que se limita a la relación política y olvida la económica, cultural y militar. Una democracia participativa requiere que las grandes decisiones involucren a la gente.

Lo que Dieterich llama «democracia burgesa» o democracia liberal es un concepto no aplicado en nuestros países porque la relación política efectivamente trasciende lo económico, cultural y militar, cuando en realidad la democracia liberal conceptualmente intenta evitar este copamiento gubernamental en la esfera social. Nótese como las democracias latinoamericanas poco o nada liberales han intervenido en la economía devastadoramente imponiendo controles de precios, impuestos, empresas públicas, regulaciones limitantes, burocracias costosas y corruptas, y usualmente, coartando las libertades civiles al mismo tiempo que empobreciendo a la gente. La democracia liberal brilla por su ausencia mucho antes de que Hugo Chávez llegue al poder, pues adecos y copeyanos nada hicieron en favor de las libertades civiles o económicas y mas bien sembraron el campo que luego cosechó Hugo Chávez. Lo mismo puede decirse de Ecuador donde la derecha e izquierda jamás eliminaron impuestos ni cerraron burocracias, no redujeron regulaciones ni eliminaro controles de precios, no abrieron mercados ni privatizaron las empresas estatales. Rafael Correa sólo está cosechando la siembra de largas décadas de estatismo.

¿Cómo se canaliza?

Por ejemplo, a través del presupuesto participativo. La idea es que se debata sobre el uso de los recursos y en un plebiscito se vote por una propuesta. El tema es complejo, por eso es necesario que se dé clases de economía. El mismo Gobierno debe dar clases.

En suma, las decisiones sobre el presupuesto no variarán demasiado, hoy y mañana una vez instalado el socialismo el presupuesto se conformará de acuerdo a los grupos de privilegio que más griten y más músculo político tengan, se mantendrá el mercantilismo de siempre del que lucrarán la burocracia, los sindicatos, los partidos y movimientos afines y los empresarios «en la nómina». Quienes producen los recursos que luego es confiscado mediante impuestos por el Estado poca o ninguna influencia tendrán en la toma de decisiones. Jamás las víctimas de los ladrones tienen voz y voto sobre sus pertenencias robadas.

¿Quién garantiza que no sea un adoctrinamiento?

La instancia que imparte legítimamente la educación está bajo la responsabilidad legal y ética.

La legitimidad se presume otorgada por la legalidad, es decir -y según Dieterich- si la ley dice que un sistema educativo es «legítimo» sólo este estará podrá ser reconocido como tal (ignorando toda la diversidad posible en oferta educativa). Aquí ya no hay mucho por hacer, el sistema educativo es desde hace mucho tiempo un sistema de adoctrinamiento «legitimado» por la ley mientras que la educación privada está sobreregulada a tal punto que ya no se puede hablar de educación privada, los costos y los programas educativos hace rato dejaron de ser fijados por los propietarios, hoy son fijados por el Estado.

¿Dónde se practica el socialismo del siglo XXI?

En este momento no hay una sociedad socialista. De hecho no ha existido en la época moderna. La URSS no tenía las condiciones objetivas. Para una planeación económica democrática se necesita de informática e Internet.

¿Y cuales son las condiciones objetivas? yo responderé cuales son: primeramente la existencia de un sistema económico mixto que ha permitido cierto capitalismo pero al mismo tiempo un Estado creciente que va asfixiando con impuestois y regulaciones a los ciudadanos cual perversa anaconda. Las condiciones objetivas incluyen el copamiento del socialismo en el ambiente de ideas como vender la idea de que «el robo es legítimo si lo hace el Estado», también incluye el sistema de adoctrinamiento vía educación pública.

Logrado lo anterior como en Bolivia, Ecuador y Venezuela, basta la emergencia de un «caudillo carismático» que dispare el proceso de imposición del socialismo mediante asambleas constituyentes disfrazadas de legitimidad que exigen que el caudillo las cope mayoritariamente aunque sean necesarios fraude electoral, censura de la prensa, amenaza y chantaje. Que la historia juzgue si me equivoco

La última frase de Dieterich es un chiste, puesto que informática e Internet así como cualquier otro invento sólo son posibles en economías de mercado. De modo que el socialismo que pretende reemplazar a lo que queda de capitalismo a final de cuentas depende de éste, el socialismo no puede ser implementado si primero no existe un capitalismo creador e innovador. ¿Cómo puede robarse lo que no ha sido creado? ¿cómo puede utilizarse algo que no ha sido inventado? no, no se puede, primero debe esperarse que el capitalismo produzca e invente para luego atracar lo que ha creado.

¿Por qué países europeos que tienen esas condiciones no aplican este
sistema?

Falta voluntad política para democratizar la economía.

Se equivoca Dieterich, la Unión Europea es un peligroso paso hacia un gobierno europeo centralizado e hiperegulador, sólo que la estrategia socialista en Europa no va hacia la confiscación de empresas sino de sus productos. Las empresas son privadas pero los altos impuestos mantienen funcionando la burocracia europea y financiando toda suerte de privilegios como los fondos asignados a ciertas industrias, las regulaciones que protegen industrias europeas frente a los productos del tercer mundo o las asignaciones hacia el cine europeo. El estatismo mercantilista europeo es similar al de Ecuador aunque mucho más organizado, tan bien organizado que nadie lo llama corrupción.

¿Qué países sí tienen esa voluntad política?

La mejor opción está en Venezuela. Hugo Chávez asumió el proyecto de una sociedad poscapitalista. Debe dar el paso clave.

¿Cuál es?

Probar en alguna empresa estatal la nueva teoría de la contabilidad del valor en sustitución de la contabilidad de costo.

Sobre esta cosa absurda ya demostramos aquí mismo que no se ciñe a la realidad. También lo ha demostrado Gabriela Calderón en su columna de El Universo, Gonzalo Maldonado Albán
y Marco Arauz Ortega en El Comercio.

¿A qué se refiere?

Si se quiere una economía más justa, hay que encontrar una valorización objetiva de los productos. Todo producto requiere de una cantidad de tiempo. Entonces, este sería el criterio. Hasta que no se aplique, no hay socialismo.

No se pueden encontrar valoraciones objetivas de productos porque toda valoración es personal, las valoraciones son tan diversas como el número de personas, cualquier asignación de valor que se imponga ideológicamente es vertical y autoritaria porque margina a millones de otras preferencias personales. Es por esto entre otras cosas que el socialismo es una ideología autoritaria, deja de lado lo que piensan las personas para imponer una «valoración objetiva» nacida del consenso de una camarilla gobernante.

¿Qué pasa con las preferencias sobre bienes y servicios?

Las preferencias de la gente son averiguadas o inducidas por las grandes empresas. Eso sería diferente si la gente decide. Si dice que la necesidad más importante es vivienda, se invierte la riqueza en esa área. Luego están los productos de consumo y el estándar de vida. Hay que decirle a la gente que ecológicamente no hay recursos para que todos tengan el nivel de vida de los Estados Unidos.

Argumento inconsistente, las preferencias de las personas son averiguadas e influídas por las empresas y por las personas que nos rodean pero esto no implica una imposición de preferencias, no en una economía de libre mercado donde efectivamente la gente decide libremente, y en donde en realidad son los consumidores los que influyen con sus preferencias las ofertas de productos, las empresas grandes y pequelas sólo pueden producir lo que los consumidores quieran adquirir, las empresas pueden ofrecer e incentivar el consumo de un determinado producto pero la masa de consumidores bien puede no estar interesada y el producto no sale a los escaparates. La economía de mercado es profundamente democrática porque permite la elección diaria de distintas opciones de consumo y son los consumidores con sus preferencias los que van regulando la oferta de bienes y servicios.

La última frase de Dieterich es falaz, pues el capitalismo no es un sistema de predación sino de producción. Si paramos las labores productivas y buscamos el sustento en lo que produce la naturaleza en el campo y en el mar, la sostenibilidad de la vida en el planeta quedaría gravemente vulnerada, en pocos meses habríamos devastado todo bosque y liquidado toda la fauna marina porque la caza y recolección sin producción son insostenibles para el alto número de seres humanos existentes.

Entonces ¿su socialismo propone que el estándar de vida se nivele hacia abajo?

No necesariamente. Un estándar de vida anti-ecológico no garantiza el futuro del planeta. La decisión de modificarlo debe ser decidido por la gente. El Gobierno no debe decir que los jóvenes no deben tener coche por ser un lujo; deben decidirlo los jóvenes.

El capitalismo es sostenible porque las personas aprovechan los recursos del planeta los mezclan con energía y genera múltiples productos en mayor grado y velocidad que los que produce la naturaleza. Las labores productivas lograron el reemplazo de la recolección por la agricultura, la cacería por la ganadería, la pesca por la acuicultura, la quema de bosques por la industria petrolera, etc. Dañar el sistema de libertades económicas que incentivan la creatividad y el progreso creciente ponen en riesgo la sostenibilidad del planeta. Erosionar el capitalismo es incentivar el regreso a actividades predatorias no productivas causando un grave deteriorio ambiental.

En Brasil y Chile hay gobiernos socialistas, ¿van hacia su teoría socialista?

Hay un problema de nomenclatura. Dar becas a estudiantes o salud gratuita no es socialismo.

Sí es socialismo, cuando se quita el dinero para darlos a otros hablamos de socialismo, cuando las actividades personales están obstaculizadas por el gobierno hablamos de socialismo.

¿Qué son Chile y Brasil?

Son países con economía de mercado. Pueden tener una política de bienestar o desarrollista.

Es decir una economía mixta: mitad eficiencia del mercado y mitad incompetencia del Estado.

¿Por qué en Chile la pobreza baja y en Venezuela sube?

Hay que ver los tiempos que han estado los gobiernos. Chávez recién pudo reconstruir la economía a fines del 2003. Desde ahí bajan los índices sociales.

No explica por qué en el Chile menos estatizado la pobreza baja.

¿Hay propiedad privada en el socialismo del siglo XXI?

En las primeras fases va a ser una economía mixta, con propiedad productiva del Estado, propiedad cooperativa y propiedad privada.

Como actualmente ya es Ecuador donde tenemos empresas estatales ruinososas junto con empresas privadas reguladas.

¿Qué ocurre al final con la propiedad privada?

Los frutos del esfuerzo económico nacional son para todos y no una acumulación de riqueza.

En otras palabras el fin de la propiedad privada, empezando con la confiscación de las principales empresas, luego irán las medianas y finalmente los pequeños negocios o «cuentapropistas» como se llaman en Cuba. Al desaparecer la propiedad privada desaparece oficialmente el sistema de precios libres creando escasez creciente de productos en número y variedad porque el cálculo económico se vuelve imposible. Nadie puede disponer de su futuro porque todo bien y servicio es propiedad del Estado ofrecido en cada vez peor manera y mediante autorización gubernamental, nadie podrá tener bienes y servicios si quiere o puede sino si el Estado quiere o puede, los bienes e incluso los hijos y la vida misma ya no le pertenecen a nadie sino al gobierno, el gobierno dicta que puede o no hacer cada persona, que pensar y qué leer, incluso qué carrera estudiará o en qué lugar puede vivir. Se vive sólo si el Estado así lo quiere pues arbitrariamente puede disponer de cárcel y paredón para los opositores.

¿El Gobierno ecuatoriano se enrumba en los principios del socialismo del siglo XXI?

Ecuador requiere un proceso de recapitalización y reconstrucción.

No quizo decir que si porque «ya soltó la sopa» con su última respuesta que implica el fin de toda libertad mediante el socialismo del siglo XXI.

¿Qué señal le hace pensar que la mayoría del Ecuador quiere este socialismo?

La mayoría no puede decir si lo quiere o no porque nadie sabe qué es. Hay mucha confusión. Apenas ahora se está perfilando que el socialismo del siglo XXI es un problema de la democracia real y de la cibernética. Como ni en las universidades se ha asimilado la nueva teoría, la población tampoco está informada.

Exacto, se vale de la buena fé de la gente para implantar un programa dictatorial bien mercadeado abusando de las expectativas de las personas.