IR POR LA DERECHA

 

En el argot popular el hacer las cosas por la izquierda, tienen implicaciones como: no hacer las cosas de manera honesta, atentar contra la ética, robar, estafar, en fin un sinnúmero de cosas que implican hechos que rayan contra la moral y buenas costumbres de gente honesta y desinteresada.

En cambio ir por la derecha significa todo lo contrario: hacer las cosas de manera recta y transparente, sin agendas ocultas, de la manera correcta.

Estos cánones del sentido común sin embargo no se aplican, por lo menos en la terminología , aquí en el Ecuador.

Acá ser dizque de izquierda tiene connotaciones positivas y ser de derecha todo lo contrario.

Pero no se trata de etiquetas, ni se trata de bandos, se trata de usar el sentido común y hacer una revolución de practicidad.

Edmund Burke decía: «Lo único que se necesita para que triunfe el mal, es que los hombres buenos no hagan nada». Nada mas cierto cuando a manera personal veo y conozco a gente con buenas intenciones en el pasado o empresarios que supuestamente hacen las cosas por la derecha, haber doblegado sus principios de libertad y sentido común y razón, sobre la fuerza, por el vil metal, por los contratos con el gobierno, aunque sepan que en un corto plazo en detrimento de mantener un estilo de vida o forrating en billeting, el estado estratégicamente desaparecerá la mayoría de las iniciativas privadas de micro, pymes y grandes empresas e irá ocupando esos lugares. Estos falsos empresarios y grandes negociantes, saben que la gente dependerá cada día más de las grandes decisiones del papa gobierno, y menos de sus propias ideas y acciones.

Penoso, realmente penoso. Y digo que son falsos empresarios y tal vez buenos negociantes, porque han doblegado y seguirán doblegando el brazo de la iniciativa seria y honesta de las empresas que quieren trascender en el tiempo y en la sociedad y ven sus próximas iniciativas como negocios puntuales, o «piqueos», cuando en la gran cena de las ideas empresariales sustentables en el tiempo, ellos no pueden o no quieren participar.

Falta valentía señores, falta rebeldía señores, a largo plazo la complicidad y la quietud, les pasará factura. Definitivamente hay que mantener las empresas en el tiempo vivas, pero en el largo plazo morirán si no levantan su voz de protesta, sino proponemos una guerra de ideas y que luego trascienda a acciones como rebeldía tributaria, rebeldía de contribución al IESS, en general una rebeldía colectiva y a través de esta, no dejar que nuestras ideas mueran temporalmente o como en Cuba y próximamente en Bolivia o Venezuela, mueran definitivamente.

HE DICHO.

 

Encuentre las siete diferencias

Título tomado de un comentario en un blog morlaco (felicidades Cuenca), otro comentario encuentra una diferencia: … los de arriba son mas payasos pero los de abajo si son graciosos!!!!! Sigue sumando embrollos el caudillo andino. Catrasca el sociolisto. (A propósito de prohibir celebraciones "extranjeras", Llorar al revés de Tomás del Pelo, hoy en El Universo, recuerda que Halloween se deriva de la expresión inglesa ‘All Hallow´s Eve [Víspera del Día de los Santos]).

Los Tres Chiflados regresan, ahora con artistas latinoamericanos
Por elpubcuenca.com

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Marco Dávalos

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Hace 17 años, cuando llegué al Congreso Nacional como diputado por mi provincia Guayas, y recorría los pasillos del edificio, me saludó un joven amable con quien, tiempo atrás, en mi época de presidente de los industriales de Ecuador, no sólo me entrevistaba para la TV sino que departíamos sobre temas de política, de economía y, sobre todo, de alternativas de bienestar para el país.

Nacido en Riobamba y, no obstante su juventud, conocía el Ecuador, con particular precisión. Me llamó la atención su don de gentes, simpatía y, sobre todo, su singular talento político. Le pregunté si quería ser mi asistente en el Congreso. Por el brillo de sus ojos, antes de que me respondiera, ordené a mi secretaria dirija atento oficio al Presidente del Congreso, comunicándole que lo estaba nombrando mi asesor parlamentario.

Así inicié con este, en esa época joven aun, una amistad de aquellas que se mantienen en el tiempo por su lealtad, integridad, y sobre todo su honestidad.
Fue un colaborador eficiente, oportuno, sagaz y, sobre todo, hábil para manejar y mantener relaciones con los más diversos caracteres y tendencias políticas y partidistas.
Juntos vivimos las anécdotas "parlamentarias" del cenicerazo de Villamagua a Dahik, de la pateadura de Valle y Bucaram a Álvarez y Mahuad, así como el enfrentamiento de Nebot con los 8 socialistas que, congelados, con la sonrisa "de hiena" de Bonilla, no se atrevían a salir de sus curules, pues Nebot los castigaría por las injurias que minutos antes Granda había lanzado contra su padre.
Son historia en la vida política del Ecuador.

Al concluir mi labor como diputado, pese a que era un día "festivo", me ayudó a realizar las honras fúnebres al diputado Galo Vela, fallecido la noche anterior.
Tomé decisiones, ad referéndum del Presidente del Congreso, Fabián Alarcón, y cambié el escenario de la sesión inaugural del nuevo Congreso por la capilla ardiente que Galo se merecía.

Mi amigo querido Marco (Polo) Dávalos Merino fue un artífice para el éxito del Primer Seminario sobre modernización de la sociedad y el Estado. Me acompañó cuando el Congreso Nacional aprobó el proyecto de mi autoría de la "Semana de los Símbolos Patrios". (Que ya nadie se acuerda). La Ley de "Enseñanza obligatoria de Urbanidad Moral y Cívica", que en su momento produjo júbilo y hasta fui condecorado. (Que tampoco se cumple). Igual cuando después de tenso batallar con el diputado Patricio Romero, con la ayuda del presidente del Congreso, Fabián Alarcón logré llevar a sesionar en Machala al Parlamento, para lamentar 50 años del Protocolo de Río.
Siempre estuvo a mi lado con su talento, lealtad y sentido de oportunidad.

Años después, sin habérselo pedido y sólo porque se enteró que yo casi vivía en Quito, fue un formidable puntal de asistencia y contactos para que mi personal proyecto de crear una Universidad lograra que el Conuep apruebe el proyecto académico por mí elaborado.

Y su experiencia legislativa me fue sumamente útil para lograr mi propósito de crear la Universidad. Y puedo decir que con su ayuda pude hacerlo.
Es un profesional en ganadería y agricultura. Pero quiso ser abogado.
Tuve el privilegio de ser su asesor y acompañarlo no solo en su tesis sino en su exitoso logro de un diplomado superior.

Son tantas las anécdotas que recuerdo sobre este amigo querido, ejemplo inestimable de gran lealtad, que ahora que su vida está en las manos de Dios y la incertidumbre de la ciencia, ante un sorpresivo y terrible cáncer devastador, siento que los ojos se me humedecen de pena, nostalgia y cariño por temor de que el amigo se va. Y rezo por su recuperación.

El Imperialismo de la Arepa

En días pasados Hugo Chávez comento que si había un golpe de estado en Bolivia, él invadía ese hermano país.

Pues que cinismo, teniendo en cuenta que hace pocos días se celebro un aniversario de la muerte del Che Guevara, guerrillero argentino que quiso dar un golpe de estado o por lo menos influir para que se de en Bolivia, y en Venezuela se recordó y conmemoro con honores la muerte de este dizque héroe de la «no sabemos de que» revolución.

Claro, es que los socio populistas son demócratas mientras no exista estatización, sindicalismo, centralismo y otros males de la sociedad moderna. Mientras sean minoría en el congreso; mientras no dominen las cortes, ni los gobiernos seccionales, ahí si que viva el gobierno de las minorías, y abajo el voto en plancha. De eso viven. Mientras su ideas estén surfeando la ola de la imbecilidad transitoria de nuestra pobre población, que viva la dictadura, y ahí si que no me toquen al mandatario de turno, que a toda costa, inclusive a costa de entregarse por completo al Imperialismo de la Arepa quiere mantenerse en el poder.

He dicho

Nos Dejamos Arrasar? O Votamos por El Futuro

A continuación presento un análisis de la situación de la Constituyente en Bolivia (publicado en el Diario Exterior el 1 de Septiembre del 2007, en donde para aprobar un artículo de la nueva constitución hacen falta las 2/3 partes de la asamblea.

Les recuerdo que en nuestra asamblea hacen falta solo la mitad más 1 de los votos para aprobar los artículos propuestos de la nueva constitución. Con lo que las probabilidades de que tesis mediocres por decirlo menos, sean aprobadas sin debates profundos previos y de manera muy rápida de nuevo para los intereses sectarios o corporativos.

MARCOS ZELAYA EXAMINA LA CONVULSA REALIDAD POLÍTICA DE BOLIVIA
«El gobierno de Morales intenta manejar el estrepitoso fracaso de la Asamblea Constituyente»

Aquejado por serios problemas de gobernabilidad, hasta ahora no ha logrado que la más ambiciosa de sus reformas políticas, la Asamblea Constituyente, apruebe por lo menos un artículo –y menos el de la reelección ilimitada con revocatoria–; por el contrario, gana consenso la propuesta de declarar un receso que permita encontrar «consensos mínimos».

Ahora que en el país se habla de la reelección ilimitada del presidente y del vicepresidente, incluida en el proyecto de Constitución Política del Estado (CPE) del MAS, es oportuno recordar que son pocos los gobiernos, a lo largo de nuestra historia, que aspiraron a perpetuarse en el poder sin que tal pretensión lograra un efecto contrario.

La regla, en las reformas constitucionales efectuadas hasta la fecha, es el ejercicio de la presidencia con un promedio de entre cuatro a seis años y con la posibilidad de la reelección una vez transcurrido un período –hay un mínimo de tres años en las modificaciones de 1861 y un máximo de ocho en las de 1843–, mientras que la excepción está en los cambios promovidos en 1831, 1834, 1868 y 1961.

En los casos de 1831 y 1834, cuando gobernaba el Mariscal Andrés de Santa Cruz, se adoptó la reelección indefinida pero sin revocatoria, en tanto que en 1868, durante la dictadura de Mariano Melgarejo, tan sólo se otorgó ese derecho por otro período consecutivo y en 1961, con la denominada «constitucionalización» de la Revolución del ´52, se estableció la reelección inmediata por una sola vez, aunque se podía llegar a un tercer ejercicio, pero después de que transcurriera un período constitucional.

La tentación de conservar el poder es enorme. Pese a la reforma constitucional de 1962, el ex presidente Víctor Paz Estenssoro tampoco pudo consolidar dos períodos consecutivos en el Palacio Quemado.

El Libertador Simón Bolívar incluyó en la Constitución de 1826 la presidencia vitalicia –el Jefe de Estado era vitalicio, inviolable, irresponsable y podía elegir a su sucesor–, que en realidad otorgaba limitadas atribuciones a quien la ejerciera, pero que despertó un enorme descontento; el constitucionalista Ciro Félix Trigo, en su obra «Las Constituciones de Bolivia», actualizada con el aporte del jurista Jorge Asbún Rojas, recoge la crítica de un diplomático francés, coetáneo a Bolívar, a esta primera ley fundamental: «un presidente vitalicio e irresponsable que goza del derecho a elegir a su sucesor es el trono revestido de la librea republicana». Lo cual da una idea del mal ambiente que había creado la idea de un gobernante con perfil de emperador.

Una iniciativa común

La reelección ilimitada con revocatoria que plantea el MAS es, por tanto, más ajena que propia de la economía constitucional del país.

Da la impresión de ser una idea trasplantada: no es casual que este ejercicio sin límite del poder se haya planteado en momentos en que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el control de una Asamblea sin opositores, se dispone a reformar la Constitución Bolivariana que le permitió permanecer nueve años en el poder. Tales cambios fortalecen a Chávez a costa de la libertad de los venezolanos y, fundamentalmente, del derecho a la propiedad privada.

Al parecer, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aplicará la misma receta del gobernante venezolano, quien cuenta, sin embargo, con aproximadamente 34 mil millones de dólares anuales en ingresos petroleros para consumar su estrategia de perpetuarse en el poder, al estilo del dictador cubano Fidel Castro.

Problemas de gobernabilidad

Pero Bolivia no es Venezuela. La iniciativa de incluir la reelección ilimitada en la nueva CPE nacional se ha conocido en medio de uno de los períodos más difíciles del gobierno del presidente Evo Morales.

Aquejado por serios problemas de gobernabilidad, hasta ahora no ha logrado que la más ambiciosa de sus reformas políticas, la Asamblea Constituyente, apruebe por lo menos un artículo –y menos el de la reelección ilimitada con revocatoria–; por el contrario, para evitar un estrepitoso fracaso del foro, con un elevado costo para su liderazgo, gana consenso la propuesta de declarar un receso que permita encontrar «consensos mínimos», lo cual revela que la ampliación de las deliberaciones concedida por el.Congreso no ha sido suficiente para subsanar sus innumerables problemas internos y menos para morigerar las presiones corporativas externas.

En lo económico, pese a la fortaleza del sector externo, el Gobierno no logra consolidar una adecuada gestión; la impericia ha quedado al desnudo, por ejemplo, en el manejo de todo lo relativo al brote inflacionario.

Agotadas las puestas en escena que buscan efectos políticos y mediáticos de muy corto alcance, parece inviable que, bajo estas condiciones, el MAS alcance la meta de permanecer largos años en el poder. El desgaste es evidente. E impopular la sola idea de un presidente con innumerables prerrogativas.

Evo, ¿el supremo? Es muy probable que esta aspiración deba ser postergada