El Ecuador entero comulga por el cambio. Pero, ¿estamos frente a un cambio de época? o ¿estamos frente a una época de cambios?. Nuestro cambio futuro, ¿depende de la Asamblea? o ¿depende del presidente?. Al respecto, la historia contemporánea describe dos modelos, 1) la igualdad de derechos para toda la población; y, 2) la eliminación de las diferencias sociales a través de la igualdad de resultados (pasandose por alto el esfuerzo individual eludiendo la simulación del y los advenedizos que toman ventaja de esto –¿ingenua e inocentemente consciente(s)?) por encima de la igualdad ante la ley. Interesante artículo para tomar apunte a continuación.
Categoría: Reformas del Estado
El socialismo desde las aulas
Meses atrás leí un artículo de opinión que relataba la historia de una jovencita que estaba entusiasmada acerca de la solidaridad del socialismo que le estaban enseñando en su escuela y lo comentaba a la hora del almuerzo en su casa. El jefe del hogar miraba a su hija con ternura y la felicitaba por estar convencida de las bondades del socialismo. Acto seguido preguntó el padre acerca de las notas de calificación en los últimos exámenes, a lo que su hija contestó que le había ido excelente, pues en todo había sacado las más altas calificaciones. Con el mismo entusiasmo el padre le dijo a su hija que al día siguiente hable con su profesor para que coja sus notas, las sume con las del resto del curso y el promedio compartirlo en forma equitativa con el resto de sus compañeros. Inmediatamente la jovencita se rehusó hacer semejante locura, pues no era justo, ella tenía muchas malas noches por haber estudiado, se privó de fiestas, salidas al cine y horas frente al televisor para obtener las notas que en forma ética se las había ganado, mientras que el resto rindieron menos porque no prestaban atención en clases y por haber pasado más tiempo ocioso. El padre volvió a mirar con ternura a su hija y le preguntó si seguía pensando igual acerca de la bondad y solidaridad del socialismo.
Algo parecido y en forma jocosa se ve en un capítulo del Chavo del Ocho en la escuelita, cuando Elizabeth, la más aplicada, respondía todas las preguntas que hacía el profesor en la clase de animales, y la pícara de la Chilindrina comenta: así no hay chiste pues… estudiando cualquiera; a lo que el profesor Jirafales replica: ¡exactamente!, tu lo has dicho… y si tu no estudias vas a ser precisamente como uno de los animales que estamos estudiando.
Esta idiosincrasia, picardía y viveza criolla, lamentablemente, caracteriza a muchos latinoamericanos, y este conjunto de factores mantiene a una gran mayoría frustrada, buscando por todos lados al culpable de los fracasos, sin mirar los errores propios. En el caso particular de nuestro país (similar al resto de la región), la educación ha sido politizada. Para el año 1918 el Congreso Nacional acepta la representación de los estudiantes en los cuerpos directivos de la Universidad y en 1944 son aprobados por el Gobierno de turno los estatutos de la FEUE (Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador), convirtiéndose luego en uno de los grupos de presión más influyentes en el país, sobrepasando con esto el juicio de que la función única de la Universidad es enseñar y de los alumnos estudiar. Con el tiempo, aparecen intelectuales preparados para descubrir las causas de la pobreza, explotación, privilegios y sumisión de intereses de países extranjeros, dedicándose de lleno algunos universitarios a tareas revolucionarias, llevando a mucho de ellos a alinearse con ideologías de izquierda. Se empieza a eliminar los exámenes de ingreso argumentando la democratización de la Universidad para que el pueblo tenga acceso a ella (sin considerar las bases educativas de los hijos del proletariado -no terminan la secundaria y peor aún la escuela), medida que fue apoyada por el país entero en general. El nivel y calidad de la educación desciende a ritmo acelerado. Ya para 1963 el rector de la Universidad Central contaba con profesores cuya competencia y cumplimiento del deber no eran satisfactorios ubicándose las universidades técnicas del país en unas de las más atrasadas del continente.
El efecto político que pronosticó Osvaldo Hurtado (El Poder Político en el Ecuador, 15ta edición, pág. 282/95) sobre la estampida de profesionales que han ingresado al mercado laboral a partir de 1976, se puede palpar en la actualidad. Por otro lado, en el Ranking Mundial de Universidades en la Web, la primera Universidad ecuatoriana que aparece en la lista es la ESPOL en el puesto 2449. El último referéndum es una prueba más de lo mencionado. El pueblo cansado de los demagogos y politiqueros (derechas hedonistas mercantilistas e izquierdas socialistas comunistas) optó por la enésima asamblea que nos podría llevar a la vigésima constitución (en año y medio debería de aprobarse en otro referéndum la constitución No. 20 que salga de la asamblea de plenos poderes que está por conformarse). La decisión de la mayoría por una nueva asamblea (según el exit poll de Cedatos Gallup), más que imprudente (un 98% no conocía el estatuto), es comprensible (desprestigio de partidos políticos tradicionales y votos cautivos).
Sin lugar a dudas que la educación en el país tiene que dar un giro de 180 grados. La FEUE, UNE (Unión Nacional de Educadores) y su brazo político el MPD (Movimiento Popular Democrático), mantiene al sector educativo en un serio atraso. ¿Será capaz esta asamblea de hacer el cambio? En este caso debe de mejorarse la «calidad de la educación», asignando recursos, pero no a las instituciones educativas, sino directamente a quienes van hacer uso de lo que se asigne para los estudios a través de becas, en donde las personas de escasos recursos escojan donde quieren ir a estudiar, obligando de esta manera a los centros educativos a que se esfuercen y mejoren la calidad del servicio educativo para captar esos recursos (sana competencia). Otra cosa a tomar en cuenta: el Gobierno, ni los políticos (especialmente el MPD, UNE y FEUE) no tienen la atribución para decirle a los padres de familia como tienen que educar a sus hijos, ese es un derecho legítimo de los padres, caso contrario pasa a ser un adoctrinamiento, como ha estado sucediendo hasta ahora (mi caso particular en una Universidad –privada- del país; para aprobar la materia de Teoría Económica solo vimos en clase una tendencia, la de Marx, Engels y Keynes, subestimando a Smith; luego en el viejo continente veo la misma materia como Comparación de Teorías Económicas, revisando textos de Galbraith, Schumpeter y Hayek). Si los contribuyentes quieren darle una mejor educación a los pobres, como política de estado, el Ministerio de Educación deberá pasar a ser un administrador de becas para estudiantes de bajos recursos y devolverle la competencia a quienes los políticos se la arrebataron, los padres de familia (Quién educa a los niños? Los padres o el Estado?).
Si bien hemos tenido presidentes con títulos de cuarto nivel graduados en Harvard o Illinois Champaign, en su forma de actuar dejan mucho que desear (sin desmerecer el gran nivel de tan distinguidas universidades -por algo están en el top ten). Concluyo el artículo con el siguiente pensamiento para la reflexión: «la Universidad no hace al alumno, el alumno hace a la Universidad». (Esperemos que el presidente ahora que ganó su tercera campaña, se dedique ahora si a gobernar, siendo coherente con la política económica -en especial la política fiscal- que mantenga la dolarización, dejando de lado las confrontaciones que solo dividen y siembran incertidumbres.)
NOTA: si de verdad se quiere sacar a la gente de la pobreza, hagámoslo haciéndonos competitivos, sin satanizar a quienes con esfuerzo crean riquezas ¿Quiero tener una casa como la de Samborondón o quiero tener una casa de caña? Pidamos a los candidatos y futuros asambleístas que presenten propuestas serias y reales. Aunque proponía el NO (mis razones las expuse en este blog), deseo que la asamblea sea un verdadero consenso nacional por el bien del país para que nos den seguridad política y jurídica. Adicionalmente propongo a los candidatos para asambleístas que nos digan los plazos para que el país vaya mejorando los siguientes cuatro rankings: Doing Business (123), Índice de Libertad Económica (108), Índice de percepción de la corrupción (138), y el Ranking de Universidades (2449).
Carta Abierta al Alcalde de Guayaquil
Mientras el país camina al filo de la navaja, pongo a disposición del blog la siguiente carta que fue pubicada el dia de hoy en el IEEP (Instituto Ecuatoriano de Economía Política).
Carta abierta de la ciudadana Rosa Tibau para el Alcalde de la ciudad de Guayaquil, Ab. Jaime Nebot Saadi, para definir una postura frente a la consulta popular que nos lleve a una Asamblea Constituyente de plenos poderes.
CARTA ABIERTA AL SEÑOR ALCALDE DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL
2 de abril de 2007
Señor Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Guayaquil
Abogado Jaime Nebot Saadi
Distinguido Señor Alcalde:
Correa fue electo gracias al disfraz de “no tan de extrema izquierda” que vistió durante toda la segunda vuelta electoral:
· Créditos para vivienda y micro empresa
· Visita al Alcalde de Guayaquil –figura política de la “derecha” ecuatoriana
· Encuentro de amor con la Embajadora de los Estados Unidos en Ecuador
Eso, Señor Alcalde, dio como resultado que los “ingenuos” piensen que Correa no puede ser comunista, y ganó las elecciones.
Durante esa segunda vuelta, Correa jamás mencionó la tan mentada Asamblea Constituyente, ni la refundación de la república, ni la revolución ciudadana, mecanismos para implantar el comunismo, o como lo llaman ahora “socialismo del siglo XXI”. Y cuando periodistas le preguntaban al respecto, evadía la respuesta.
El electorado está confundido, y se confunde más cuando alguien como usted dice no oponerse a la Asamblea, pero sí oponerse al modelo chavista.
La Asamblea es el mecanismo de implantación del comunismo. Así se hizo en Venezuela, así se está haciendo en Bolivia. Eso usted lo tiene claro, pero sus seguidores no.
Estoy segura de que usted votará NO en la consulta del 15 de abril, y tiene la obligación moral de hablar con claridad y decirlo, como líder político de la ciudad más grande del país.
Con todo respeto, le ruego encarecidamente cumpla ese papel de líder con toda claridad, antes de que sea arrebatada la libertad de cada uno de los ecuatorianos, a través de esa asamblea, en la cual el comunista tendrá total control, con votos, o a pedradas.
Atentamente,
Rosa Tibau Ponce.
Ecuador: Estado federal de derecho
Por Rómulo López Sabando
El Expreso de Guayaquil
El esqueleto de la patria, (la división territorial), tiene cáncer y hace metástasis. Ecuador colapsa por el “centralismo burocrático”, (propietario del presupuesto del Estado), que “conquista” (somete) al Congreso, al Ejecutivo y a la justicia. El “centralismo” se aprovecha y lucra del régimen de provincias, cantones y parroquias. ¿Cuál es su justificación económica, social y humana?
La “Provenza” identificaba a los territorios conquistados. La división en provincias, cantones y parroquias, copiada del imperialismo romano, fue impuesta, en la Colonia, por los “encomenderos”. Somos “provincianos” que, según el diccionario, significa mamerto, palurdo, atrasado, burdo, vulgar, ordinario, pueblerino, tonto, de mentalidad y costumbres poco avanzadas.
El centralismo permanece escondido, (pero arbitrariamente activo, deglutiendo las rentas seccionales), en entidades, cuyos integrantes nadie conoce ni eligió por votación popular, pero viven en todos los gobiernos. Nunca rinden cuentas del manejo, distribución, flujos, montos y saldos del dinero que, si no se usan en el año fiscal, desaparecen. De esa oligarquía burocrática dependen la vida, el progreso, la salud, la educación, la seguridad y la paz pública. Causan pobreza y depredan ciudades, pueblos y recintos.
Las autoridades seccionales, para recibir sus cheques, son extorsionadas por los centralistas. Las rentas deben ser recaudadas, administradas e invertidas directamente por el régimen seccional y no por el centralismo. La unidad de la patria peligra por mantener esa estructura obsoleta, injusta y corrupta que atomiza al país. Los pueblos demandan servicios, autonomía, justicia, competencias y obras, que impide el centralismo. La supuesta “solidaridad con las provincias pequeñas” es una falacia.
Cuando fui diputado de la República, (1990-1992) pude constatar que el “centralismo” también perjudicaba a Quito y Pichincha. Sus autoridades, “cruzando la calle”, hacían antesala obligatoria ante poderosos funcionarios, anónimos, para que les devuelvan sus rentas propias.
Y el Alcalde de Quito, el 26 de febrero, dijo “Cómo pueden darle un maltrato de esta naturaleza a Quito que lo único que hace es trabajar por sus propios medios”. Paco Moncayo rechazó el veto (total) a la ley que permite que los municipios asuman, con el impuesto anual sobre la propiedad de los vehículos motorizados, la competencia del tránsito y transporte terrestre. “Nosotros tenemos la semaforización, señalización, gestión del tránsito”. “Tenemos esas competencias y no tenemos los recursos, es decir, es al revés de esa barbaridad que han hecho firmar al Presidente. No saben lo que pasa con Quito”. Ante la crítica del presidente Correa a la concesión del nuevo aeropuerto, Moncayo respondió: “Yo no voy a estar aquí sufriendo por las críticas de nadie…” “Esta es una ciudad que tiene una “autonomía” que le dan la Constitución y la Ley. Que nos dejen trabajar. Si no nos ayudan, por lo menos no nos molesten”. El diputado cuencano Fernando Cordero dijo: “Ignorancia o mala fe”. Es “un golpe bajo a la descentralización.
Hace lo contrario a un Estado eficiente, solidario, moderno y descentralizado Perjudica a Quito, Cuenca, Loja, Otavalo, Manta, Ibarra y Ambato. Es más viable crear regiones autónomas, eliminando las provincias. Esto se haría mediante la asociación de municipios para crear los gobiernos intermedios regionales autónomos”. “El sistema de provincias está caduco”, dijo Fernando Bustamante. El presidente Correa enfatizó: “Me opongo a la provincialización. La autonomía es la solución”.
Las “autonomías” robustecerán las nacionalidades, etnias y diversidades indígenas y autóctonas de la Costa, Sierra y Oriente, pues podrán organizar “su propio” distrito y nombrar sus representantes y autoridades directamente, bajo la nueva división territorial en “Estado Federal de Derecho”.
Cada “distrito” tendría sus propias estructuras legislativas, administrativas y jurisdiccionales, supeditadas a “su” pueblo. La palabra distrito (del latín districtus) se refiere a las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población, administrativa, jurídica o electoralmente para organizar su gobierno y realizar sus servicios administrativos. En lugar de tener una justicia politizada y centralista habría juzgados distritales. El “distrito” permite que los grupos poblacionales estén representados en todas las instancias públicas. En síntesis, la revolución constitucional es el nuevo “Estado Federal de Derecho” que termine con el actual “Estado (seudo) social, legalista”, in jurídico, provinciano, que desorganizó la sociedad e incumplió sus fines.
El Independent: Esclavitud constitucional
Link: El Independent: Esclavitud constitucional.
Por Rómulo López Sabando
Insolente, intemperante, abusivo, arrogante, grosero y prepotente. Se creía providencial. Montó una Asamblea Constituyente. Pretendía que su presidencia durase ocho años, más otra reelección. Que el Congreso se reuniera cada cuatro años, los senadores duraran 12 y los diputados ocho. Fue reelegido. Su gobierno (e impuestos) fueron calificados de “funesto, oneroso y terrible”. Su Constitución es conocida como la “Carta de la esclavitud”.
Hoy 6 de marzo se recuerdan 162 años (1845) de la revolución marcista (no marxista) que derogó la “Carta de la esclavitud” impuesta el 15 de enero de 1843 por el venezolano Juan José Flores (1801-1864) con treinta y seis asambleístas. (Treinta y dos empleados del Estado y diez militares extranjeros). Los abusos de dineros, atropellos de militares extranjeros, su sospechosa participación en el asesinato de Antonio José de Sucre Alcalá (1795-1830) y fracasada negociación limítrofe con Perú, desencadenaron la revolución.
Los “notables” (las fuerzas vivas) de Guayaquil, liderados por José Joaquín de Olmedo Maruri (1780-1847), Vicente Ramón Roca Rodríguez (1792-1858), Diego Noboa Arteta (1789-1870), Vicente Rocafuerte Bejarano (1783 1847), Gabriel García Moreno (1821-1875), el sacerdote cuencano (Fray) Vicente Solano Vargas-Machuca (1791-1865), los militares Antonio Elizalde y Fernando Ayarza, y miles más, combatieron al caribeño-venezolano y su “Carta de la esclavitud”. Rocafuerte calificó a los asambleístas de “jenízaros”, (hijos de madres extranjeras con soldados del emperador turco). “Derrocando al pérfido tirano, volverán vuestros usurpados derechos…”. Y Olmedo, el líder, dijo “Los hombres hábiles ambicionan convencer. Los mediocres o sin talento no aspiran sino a mandar”.
Los “notables” (las fuerzas vivas) de Quito, (intelectuales, filósofos, antiguos patriotas del 10 de Agosto de 1809 y del 2 de Agosto de 1810, librepensadores y anticlericales), que postulaban “la mayor felicidad posible para el mayor número de personas”, formaron (en 1833) contra Flores, la “Sociedad El Quiteño Libre” con un periódico del mismo nombre. Su ídolo, Vicente Rocafuerte, fue desterrado. Los otros fueron asesinados.
El accionar cívico y político de los “notables” (las fuerzas vivas) de Guayaquil, Quito y Cuenca respaldados por las revueltas populares en Costa y Sierra y el manifiesto militar nacionalista, hicieron la revolución marcista, derrocaron al venezolano e instalaron en Cuenca el 6 de marzo de 1845, un gobierno provisional con Chimborazo, Pichincha, Imbabura, Carchi, Manabí.
Guayaquil inició la lucha por la “autonomía” para consolidar la nacionalidad, deteriorada por el centralismo y contra 15 años de abusos y atropellos del venezolano. Ecuador fue un nombre escogido de la línea imaginaria que divide al planeta. Irreal, postizo, engañoso, obra del venezolano-caribeño, que impidió fuéramos República de Guayaquil o República de Quito. Pero esto, ya es historia. Vivimos una realidad que debemos adecuarla al siglo XXI. Ecuador nos identifica y cobija a nuestra patria. Hay que robustecerlo.
Todas las Constituciones endiosan al Estado centralista, feudal y provinciano que origina la pobreza, concentra la riqueza y corrompe la justicia. El centralismo destruyó la “revolución marcista” (la segunda independencia) que nos liberó de los venezolanos. Y lo que vino después, como se dijo de la “primera” independencia, fue, “último día del despotismo y primero de lo mismo”. Y en la coyuntura política actual ocurre “más de lo mismo”.
Si queremos salir del marasmo, inmovilidad, desgano, miseria y emigración, que nos tiene exhaustos, en la próxima Asamblea debemos archivar el centralismo (el Estado nacional) que aún rige en pleno siglo XXI. El bienestar, riqueza, posibilidades de satisfacer necesidades básicas, son viables por la cantidad y calidad de inversión competitiva en trabajo productivo. Según The Wall Street Journal, Ecuador, ocupa la posición de pobreza 108 entre 157 países.
Debemos ir al “estado de Derecho”, bajo un esquema federal, con plenitud de las autonomías y reconocimiento dinámico de las nacionalidades, etnias y diversidades indígenas y autóctonas de la Costa, Sierra y Oriente, unidos a los que nacimos y hacemos vida en nuestro territorio, que sentimos que es nuestra patria. El hambre, la desnutrición, la pobreza, los niños que trabajan, el analfabetismo y la falta de acceso al agua son temas prioritarios que se solucionarían con las autonomías y el Estado federal.
Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil
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