Al leer declaraciones en donde José Stiglitz critica neoliberalismo y TLC en Ecuador [1], se me vino a la memoria el nombre de Irving Fisher (1867-1947), brillante economista estadounidense, quien perdiera casi todo su patrimonio familiar y su reputación como analista de la realidad económica al equivocarse haciendo declaraciones públicas acerca de la estabilidad en el mercado bursátil en otońo de 1929. A principios del siglo XX Fisher fue el que mayor influencia ejerció entre los presidentes norteamericanos. Fisher criticaba el mercado libre por crear “la danza del dólar”, por lo cual manifestaba que el gobierno debía intervenir “para estabilizar el nivel general de precios y mantenerlo” de “forma constante.” [2]. Todo esto en términos de papel moneda. Mientras tanto Ludwig von Mises (1881-1973) “explicaba que en un mercado libre, los precios siempre tienden a fluctuar siguiendo los siempre cambiantes gustos y valoraciones de las personas”. La influencia de Fisher pudo más, y el presidente de la Federal Reserve Board, Benjamín Strong (1872-1928), manejó una política inflacionista en la década de 1920 llevando aquella política económica a la crisis tristemente recordada como la “gran depresión” de 1929. Mises no fue escuchado. Fisher negaba el colapso que era evidente.
El socialismo del siglo XX aplastó y mató alrededor de cien millones de personas [3]. Hubo asesinato, tortura, deportaciones, fusilamientos, prisión, hambruna. Lamentable es ver como se minimiza o se desvía la atención de aquello debido a las controversiales y hasta a veces torpe conducción de quienes han pretendido acabar con crueles regímenes totalitarios. Franceses desde Frederic Bastiat hasta Jean Francois Revel han trabajado para explicar lo irracional e inconcebible del colectivismo. Contribuyeron con sus brillantes trabajos los austriacos Ludwig von Mises en El Socialismo, Burocracia y La acción humana, y Friedrich von Hayek en Camino de servidumbre; Derecho, Legislación y Libertad; y La fatal arrogancia. Asi como la rusa estadounidense Ayn Rand con La rebelión de Atlas o el norteamericano Milton Friedman con Libertad de elegir. El alemán Jorg Guido Hulsmann, el francés Pascal Salin, el sueco Johan Norberg, el espańol Jesús Huerta de Soto o los estadounidenses Richard Ebeling y Robert Higgs continúan trabajando en favor de la libertad y el libre comercio. El mercado libre bajo un Estado de Derecho, gobiernos limitados, orden y respeto a los derechos individuales y los peligros de políticas públicas contrarias, es también explicado por latinoamericanos como el cubano Carlos Alberto Montaner, los peruanos Mario y Álvaro Vargas Llosa (padre e hijo), Hernando de Soto y Enrique Ghersi, ecuatorianos como Enrique y Dora de Ampuero, Guillermo Arosemena, Franklin López, Hernán Pérez Loose, el argentino Alberto Benegas Lynch, entre otros.
Seguramente sigue pegando Las venas abiertas de América Latina del uruguayo Eduardo Galeano. Por esa misma fecha salió el libro Del buen salvaje al buen revolucionario del venezolano Carlos Rangel, una verdadera radiografía de la idiosincrasia latinoamericana, que a pesar de haber sido escrito hace tres décadas, sigue en vigencia lo escrito, un libro bien documentado que sirve de buen complemento para el Manual y Regreso del perfecto idiota latinoamericano.
Se pretende seguir el socialismo, pero a la ecuatoriana. Los errores de una clase política caduca ha sido (mal) interpretada y en forma peyorativa como de una “larga noche neo-liberal”, cuando el tamańo del Estado se ha venido multiplicando en los últimos lustros [4]. Crecimiento del aparato estatal que se mantiene por medio de una población empobrecida. Aumento del presupuesto del Estado (incluido subsidios, asamblea, nuevas provincias, etc.) en forma constante (de once ministerios se ha pasado a 26, ¿resultados?), más los 36 cambios ministeriales en once meses (incluido los tres nombramientos de Patińo, el de los pativideos) [5]. La actual situación política desacelera créditos, meciona César Robalino [6]. Muhammad Yunus, quien se hiciera conocer por los microcréditos para los pobres, mencionó en el país que no es conveniente que los gobiernos manejen microcréditos [7]. Este ańo parece que el crecimiento económico no pasará del 2,7 por ciento (una caída del 1,2 por ciento con relación al período anterior), y según un informe de la Cepal [8], para el próximo ańo no superará el 3 por ciento. El pésimo lugar que ocupa el país en los índices para “hacer negocios” y de libertad económica se ven reflejado en la concentración de trabajo en el sector informal. Impuestos flat y una desregularización de la economía cambiaría positivamente el ritmo de crecimiento y desarrollo en forma inmediata, pero se está haciendo lo contrario. El buen asesoramiento económico de Milton Friedman (1912-2006) contribuyó con las bases para la mejora en el desarrollo económico chileno y el éxito se debe a la continuación de políticas de economía de mercado [9]. Friedman fue también asesor económico de Ronald Reagen y colaboró con el gobierno de Margaret Thatcher. Friedman dijo: “la economía social de mercado es la única mediciana”, refiriendose a la complicada situación que vivia Chile en la década de 1970.
Debe estar conectado para enviar un comentario.