El don de la palabra

Hay personas que tienen el don de la palabra y pueden llegar a convencer, para esto hay que saber discernir. El cuentero de Muisne también tiene elocuencia y el don de la palabra.

Como se puede salir de la pobreza regalandole a la gente cosas? (se lo criticó a Álvaro Noboa por eso) que ni siquiera son suyas, ya que el gobierno lo que hace es darle a unos quitadandole a otros, mantiene al pobre en la indigencia ya que lo vuelve dependiente de las dádivas y de quién se las dá. De la pobreza se sale trabajando, y una de las formas es haciendo negocios (además de crear el ambiente para ello). Por eso queda como una farsa, una politiquería más anunciar de que Correa se considera amigo de EEUU, cuando se niega a negociar un tratado de libre comercio con el mayor socio comercial del país, e inclusive se mantiene en clausurar la base de Manta.

Por otro lado parece estarse aplicando la receta para desdolarizar, lo cual está dando réditos electorales, como lo comentara Carlos de la Torre para eltiempo.com de Colombia. Los subsidios han pasado de 910 millones en el 2003 a casi 4.000 millones para el 2008. Para el presupuesto del Estado del ańo que viene hay un incremento de 680 millones de dólares en subsidios, y en su afán por ganar más curules el gobierno reparte a diestra y siniestra subsidios, bonos y créditos, para lo cual se entregará 3.900 millones de dólares en subsidios. Con todo esto es muy probable que mate dos pájaros de un solo tiro, gane la “madre de todas las batallas” y deje hipotecada la salud económica nacional, para luego hecharle la culpa de todos los males a la “partidocracia” y a la dolarización, proponiendo salir de ella en “forma ordenada”, cumpliendo el sueńo de los “anti-imperialistas”, comprometiendo aun mas la economía del país.

Todo esto sumado a las mismas prácticas de la clásica partidocracia que se supone debe combatirse, que mantiene en desprestigio a las instituciones nacionales, como lo resumiera Hernán Pérez Loose en su artículo ¿Camino a la servidumbre? parafraseando el libro del laureado Friedrich von Hayek (The Road to Serfdom).

En la historia política y económica nacional hemos tenido desde mercantilistas, incapaces mentales hasta trasnochados que pretenden imponer el socialismo fracasado en todos los rincones del mundo, y es lamentable -y hasta sospechoso- que en la desesperación por ganar las elecciones se ponga en duda en Miami la integridad de 75 disidentes y tres cubanos de raza negra fusilados por intentar salir de Cuba durantre la primavera del ańo 2003, ofendiendo con esto a los cubanos (Diario Las Americas).

Hace un par de semanas se publicó un artículo que hablaba de los progresos en la India, que salió del sistema empobrecedor que es el socialismo, centralismo, estado paternalista y benefactor (al cual nos quiere llevar el actual régimen) hacia un economía de mercado. Un corto video ilustrativo de la historia económica del país hindú está disponible en The India Street [1] y en YouTube [2].

El pueblo tiene y se merece los políticos que quiere. La última palabra la tiene el ciudadano, que tendrá que saber discernir.

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Repartiendo correazos, para donde…

El período precidencial de don Rafa será una continua campańa electoral, la cual empezó con el elegido elevando el cinturón y amenazando con latigear a la partidocracia -parctidocracia que sigue habiendo, solo ha cambiado la etiqueta, el empaque es el mismo- (amenaza que caló en un puńado de salvajes, solo que con patada, puńete, palo, piedras y bala). ¿Donde está el economista con masterado y doctorado? Cuando se está en campańa electoral hay incertidumbre, las inversiones se alejan (2006, 2007, 2008 a las urnas y el gasto fiscal se infla ¿quién pierde?). Ya van ocho meses y la economía nacional en el primer trimestre a crecido un 0.08 por ciento, casi estancada, y una proyección de un 3.4 por ciento para fin de ańo, mientras el Perú (con un abogado de presidente) crecerá al 7.3 por ciento, y Chile (con una mujer médica de presidente) crecerá en el 6 por ciento. Sin embargo se quiere imitar al gobierno venezolano, y al paralizado estado boliviano.

En la recta final de la “madre de todas las batallas” (infantilmente patético el calificativo correísta para la elecciones de asambleístas) sigue amenazando, ahora con chantaje emocional, como un Boy Scouts resentido, en dejar la presidencia si pierde la campańa por la asamblea (aunque dice que no esta en campańa y luego dice que si, como al inicio ¿en que quedamos?) y/o que si no votan por su lista (y en plancha ¿no que estaba en contra de las practicas de la partidocracia?), es decir por el nacional socialismo -que lidera el mesías y acólitos-, quedarían los Gutierrez, Febres-Cordero o Noboa. Osea, tira al pueblo contra las cuerdas (entre la espada y la pared) a elegir entre el socialismo de Heinz Dieterich Steffan o los mismos mercantilistas de siempre. Viendo el vaso medio lleno, en vez de medio vacio, hay más de tres mil candidatos para elegir. Con un poco de paciencia, se puede escoger a los mejorcitos, en medio de los sociolistos, los mismos de siempre y tanto improvisado.

Hay que tener presente que está en juego nuestras libertades, que no hay que confundir con libertinaje (“no hay libertad sin responsabilidad” escribió Rómulo López). Un punto que causa entre pena, asombro y preocupación es la educación. Un reality show en el país galo (cuna de la social-democracia) puso al descubierto el revés de la educación pública francesa -en un set de televisión el 56 por ciento afirma que el sol gira alrededor de la tierra. Sin caer en comparaciones, ¿como anda nuestra educación “pública”? (por cierto que los hijos de los sociolistos estudian en institutos privados ¿porqué?). Oppenheimer relata en su libro “Cuentos Chinos” (pág. 303-340) como anda la educación “pública” latinoamericana, ni que decir de la politización de nuestra educación, bien descrito por Osvaldo Hurtado en su libro “El poder político en el Ecuador” (15ta. Ed., pág. 282-295). El dinero de los contribuyentes no solo que se mal gasta y se lo farrean los sociolistos, sino que en lugar de educar, adoctrinan (léase “lavado de cerebro”). Para lo cual, la revista The Economist, muestra los éxitos que está teniendo la sugerencia de Milton Friedman, los vouchers educacionales, donde el Estado paga (con dinero de los contribuyentes), los padres escogen, las escuelas compiten, el nivel sube, y todos ganan, incluido quienes estan en escuelas públicas.

A pesar de la mala calidad de la educación estatal, con horrorosas evidencias, el Estado venezolano impulsa un proyecto de Ley que pretende otorgarle la Patria Potestad de los nińos desde los 3 ańos de edad hasta los 20, tiempo en el cual pasarían a formar los “Círculos Infantiles”. Y Correa defiende a capa y espada el “socialismo del siglo XXI”, doctrina del alemán nacional socialista Dieterich, aunque dice el mesías que acá será diferente, claro, allá los afectados serán venezolanos y acá ecuatorianos. Gracias al ya adoctrinamiento estatal (y a los mercantilista y keynesianos) y con una buena dósis del fetichismo asambleítis constitucionalitis, da como resultado un buen coctel nacional socialista narcisista comunista marxista leninista.

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Ecuador, camino al despotismo

Por Franklin López Buenaño* – AIPE

Una de las constantes del presidente Rafael Correa del Ecuador es su continua confrontación con los que él tilda de pelucones, con la prensa o con Jaime Nebot, el alcalde de Guayaquil. Estas confrontaciones de Correa no son simples manifestaciones de un estilo o de su personalidad, más bien parecen formar parte de una estrategia para desviar la atención, mantener ocupados a los comentaristas de oposición y así evitar el debate sobre su “proyecto político”, plasmado en su propuesta de una constitución. De esa manera busca que su socialismo del siglo XXI, lleno de eslóganes patrioteros, llegue a la Asamblea sin haber pasado por un amplio debate y, por ello, con mayores probabilidades de lograr sus objetivos personales.

Y es que el problema fundamental no es la personalidad de Correa. Sin negar que su clara manipulación de las instituciones, su maniqueísmo y sus tendencias al autoritarismo agraven la imagen del socialismo del siglo XXI, hay que hacer hincapié en que el verdadero mal está en el “proyecto político” de Correa, de sus allegados y corifeos. Es más, Correa no es un fenómeno aislado, es el resultado de un proceso histórico que inexorablemente termina en regímenes liderados por personas con perfil psicológico como el suyo.

El proceso se inicia con el avance de las ideas socialistas. Ser “socialista” o “de izquierda” en América Latina parece ser una etiqueta a lucirse con honor. No importa que el socialismo en su versión más radical haya sido causa de más de cerca de 100 millones de muertos, según “El libro negro del comunismo”. No importa que gobiernos autodenominados de izquierda hayan sufrido fracaso tras fracaso y algunos estrepitosos. No importa que el Movimiento Popular Democrático (MPD), el partido comunista del Ecuador, controle el sistema de educación pública del país y como consecuencia la educación sea deplorable. No importa que el sistema de seguridad social no llegue sino a un 20 por ciento de la población, además de ofrecer pensiones de miseria y cuidados médicos desastrosos. No importa que las empresas públicas como Petroecuador, las telefónicas, o las eléctricas sean antros de corrupción, de ineficiencia, de desperdicio y despilfarro de miles de millones de dólares. Nada de esto importa porque a la izquierda no se le “pega nada”, es como si estuviera recubierta por una capa de teflón.

La premisa que caracteriza a la izquierda es la redistribución de la riqueza o del ingreso. Esta propuesta implica que hay que “quitar a unos para dar a otros”, pero—por muy buenas las intenciones que estén detrás—es aquí dónde germinan los fracasos del socialismo. Sin embargo, es una propuesta que virtualmente hipnotiza a la mayoría de los ecuatorianos.

Se ignora que para llevar a cabo la “redistribución” hay que utilizar el poder del gobierno. Pero el poder es como un imán; es un atractivo semejante al dinero, al sexo o a la glotonería. Hay cierto tipo de personas—a las que se podría llamar megalófilos—que lo buscan afanosamente. El perfil psicológico de estos individuos puede ser nocivamente marginal como el de los narcisistas o extremado como el de los megalómanos. Correa merece ser clasificado entre estos últimos, es maniqueísta (el que no está conmigo está contra mí), dogmático (la verdad es mi verdad) o sabelotodos (tengo un PhD). Es curioso que los megalómanos también tengan personalidades muy carismáticas, son grandilocuentes (dan discursos de horas y horas de duración), logran mimetizarse con el público, dicen lo que quienes les escuchan quieren oír y mueven a las masas. Fidel Castro, Hugo Chávez, Hitler, entre otros, exhiben este tipo de personalidad.

La búsqueda de la redistribución desemboca irremediablemente en medidas cada vez más coercitivas y para implementarlas requiere de personalidades y personajes atraídos por el poder. Es por ello que en países como Venezuela y Ecuador hayan aparecido Chávez y Correa. Ellos no son un fenómeno aislado, son producto de un proceso, proceso nacido de la mala identificación de las causas de los problemas y de las malas políticas adoptadas. Y esta es la trampa del socialismo o de la izquierda en la que han caído y caen personas de buena voluntad y cordura. Cuando Correa fracase, porque su fracaso es inevitable, ¿habremos sido capaces de aprender para no volver a caer en la misma trampa?

*(Franklin López Buenaño es Profesor de Economía de la Universidad San Francisco de Quito y de Tulane University, Nueva Orléans.)

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
© Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet

¿y quién le contesta a Paco Velasco?

¿Nos morimos de miedo? Tal vez el temor, no 100% infundado, de que un tipo de las características de Paco Velasco arme una turba de machetes y antorchas y recorra la ciudad hasta llegar a nuestra casa y la incendie, con la sola excusa de que somos unos hijos de puta como alguna vez llamó a un ex presidente de, ahora, no tan ingrata recordación, hace que la indignación sea velada, que la furia y la impotencia se solapen y se mantengan dentro de casa y que nadie comente sobre la falta de ética, el abuso de una frecuencia que es de todos para promocionar intereses particulares y las continuas faltas de respeto a ciudadanos de toda clase y condición, cuántas incluso delitos tipificados, que perpetra día a día el "comunicador" de marras.
Paco Velasco no mide sus palabras. Es un bocón y se apoya en su radio, en una frecuencia tan del Estado como la de cualquier otro canal o estación, para insultar, agraviar, ofender y calumniar. Sí, Paco Velasco es, entre tantas de sus cualidades, un tipo mentiroso. Y nadie le contesta.
Nadie le hace reflexionar seriamente sobre temas económicos, sino que escupe sus creencias con total impunidad. Nadie le conmina a no insultar, y nos ofende a cada instante. Nadie le invita a analizar la "libertad" de que goza para agraviar ni la igualdad de derechos que tienen él y los demás empresarios de la comunicación. Aunque le duela, el tipo es un empresario de la comunicación, de esos, con diferente matiz pero igual fondo, que utilizan su micrófono y las ondas radiales para impulsar intereses personales. La ética periodística parecería que quedó en un cajón ahora que es candidato y se promociona alevosamente en su radio.
Y nadie le contesta.
Tal vez esa es una diferencia radical. Cuando a él no le gusta algo, organiza linchamientos públicos, entre otras cosas. Cuando a nosotros nos indigna su grosería y su falta de respeto, invocamos su derecho a opinar y expresarse, callamos y no hacemos una pira del edificio de radio La Luna, aunque algunas veces, sobradamente, se lo merezca.

Evitar la violencia

«Esta es la madre de todas las batallas. Perdemos esta batalla y habremos perdido la guerra«
Rafael Correa
(expresado en las afueras del TSE al inscribir candidatos oficialistas)

Las palabras que salen del primer mandatario, más emotivo que racional, llevado talvéz por buenas intenciones, y por más que lo diga en sentido figurado o metafórico, es un llamado a la violencia. Esto no es nuevo, la espada de Bolívar y la división de clases, o lo expresado en el editorial, vandalismo oficial, de La Hora. Un ex-presidente gringo cayó en el mismo error. Lyndon Johnson (1963-1969) al tratar de dar un impulso al Estado benefactor, declaró “la guerra nacional contra la pobreza” queriendo llevarlo a la “victoria final”. José Ignacio García Hamilton, en uno de sus libros, tomando como referencia la obra de Richard Pipes, Propiedad y Libertad, dos conceptos inseparables a lo largo de la historia, menciona lo siguiente:

Richard Pipes ha puntualizado que “guerra” significa violencia y que no se entiende cómo la violencia puede vencer la pobreza. También ha hecho notar que cuando el Estado norteamericano promete al ciudadano la “libertad de no carecer”, en realidad le está prometiendo que podrá acceder a los bienes de otro habitante, con la ayuda del propio gobierno. Por qué crecen los países, pág. 158

El presidente cae en el mismo error cuando concova respaldo a sus candidatos (se ve farándula y reporteros en lista oficialista) y habla de batalla y guerra, cuando se refiere a las elecciones para conformar la Asamblea Constituyente (una de las más caras), donde pretende dominarla para llevar a cabo su plan. Todo proyecto colectivista va camino al totalitarismo, y la concentración del poder es un mecanismo, y que mejor que lograrlo bajo el disfraz electoral. Muchos intelectuales socialistas saben que para llevar acabo el plan redistributivo es necesario la coerción. Hay que evitar lo que parece se está cumpliendo: violencia callejera -la última por la provincialización, instituciones claves de lado del régimen, ataques a la prensa y prisión para quienes ofendan la majestad presidencial.