Por qué los Estados no deben recopilar estadísticas (substitulado: hay que cerrar el INEC apenas cambien los vientos políticos)

Por qué los Estados no deben recopilar estadísticas: cuando lo hacen retrasan el desarrollo de un país a la mitad o a la tercera parte en ritmo de despegue si es que lo permiten para empezar y no lo entorpecen enteramente. Veamos este claro caso en contraste con nuestros "planificados paises".
La razón es simple: el cálculo económico (la asignación racional de recursos) se entorpece en ausencia de precios reales que permitan una adecuada imputación de valor de los bienes de consumo a los de producción (ver Mises, Bohm-Bawerk) y generalmente esas intervenciones estatales proceden de la información estadística usada para supuestamente subsanar problemas. Pero el problema casi siempre es alguna intervención estatal previa causando desigualdad, bajo crecimiento, privilegios, etc.

Dicho de modo más sencillo: cuando el Estado planifica, impide la planificación individual y localizada, donde se conoce realmente de recursos, talentos y dificultades. Pero además, cuando se planifica por encima de los planes de cada propietario privado (de su cuerpo y sus bienes materiales), se viola el derecho de propiedad. No sólo el robo viola el derecho de propiedad: la planificación -y el intervencionismo en general- también lo hace decisivamente. Eso trae efectos económicamente destructivos y eticamente desmoralizantes.


Receta de un desastre (El Comercio 5 Enero 2010)

Por Carlos Alberto Montaner

Rafael Correa, el presidente, acaba de publicar ‘Ecuador: de Banana Republic a la No República’. Supone que el país, bajo su mando, dejó de ser una República bananera, gobernada arbitrariamente en beneficio de una oligarquía deshonesta y del capital extranjero, para convertirse en otra cosa que no es, tampoco, una República tradicional con separación y equilibrio de poderes, constitución neutral e instituciones abiertas que propician los cambios suavemente al amparo tranquilo del Estado de Derecho.

En la solapa,  Correa aporta sus credenciales académicas y filiación ideológica. Dice ser un seguidor de la Doctrina Social de la Iglesia y de la  Teología de la Liberación. Pero es en el texto, compuesto por artículos previamente publicados, donde encontramos las claves de su visión de los problemas de Ecuador. Es ahí donde comparece una abultada lista de malos a los que fustiga junto a los buenos a los que cita elogiosamente.

La lista de los villanos es muy extensa: prácticamente todos los presidentes que lo precedieron, los organismos internacionales de crédito, “la nefasta burocracia internacional y sus corifeos”, el mercado y “la mano invisible” que lo guía, el Consenso de Washington, la independencia del Banco Central, la dolarización del país, el comercio libre internacional (ALCA), la privatización, lo que llama “la larga y triste noche neoliberal”, las concesiones de los servicios a la empresa privada y la contratación a terceros (o “tercerización”) para evitar cargas fiscales o presiones sindicales. En la página 64 manifiesta una intención encomiable: “Liberar al Estado de los grupos de poder que lo controlan”.

Sus héroes son el Estado, la Teoría de la dependencia, la planificación, el gasto público, el dirigismo desarrollista, una moneda nacional que sirva para encajar las crisis y compensar la improductividad,  las protecciones arancelarias para desarrollar la industria nacional, cierta conveniente inflación y hasta Facundo Cabral y Eduardo Galeano, como para poner la  nota folclórica a un texto semiacadémico.  

Estamos ante un gobernante que posee una visión ideológica estatista, acompañada por una acendrada desconfianza en la economía de mercado y en las intenciones de las grandes democracias desarrolladas. 

A esta forma de entender cómo gobernar se une un temperamento claramente autoritario, según opina su hermano, y la  arrogancia intelectual de quien desconoce la duda y se mantiene indiferente ante una realidad que desmiente las premisas de las que parte.

En lugar de mirar a Venezuela, Correa debería observar el tipo de Estado que los chilenos construyeron  y han conservado y profundizado, inteligentemente,  los cuatro gobiernos de la democracia, como hará quien salga electo en las próximas elecciones. Parece más aconsejable imitar los ejemplos exitosos, no los fallidos.

Representación deslegitimada (El Universo 31 Dic 09)

Por Gregory Gines Vinces


Como comentario personal solo puedo predecir que de la perdida de independencia del Central, del Seguro Social, de las cortes, el Sr. Correa nos heredara un pais quebrado, donde todo el dinero de estos años de bonanza estaran en pocas manos de amigos del regimen, los pocos que ha logrado contratos y ponerse junto a la gran TETA del estado.

El tema de las inversiones del IESS es un buen indicador para determinar qué tan legítimas son las actuaciones de un representante al Consejo Directivo del IESS. Conociendo que esta es una entidad autónoma desde hace más de 60 años, la representación del poder Ejecutivo en dicho organismo debe entendérsela como una forma de garantizar imparcialidad y equilibrio frente a la representación patronal, una especie de catalizador de las aspiraciones y derechos de afiliados, jubilados y pensionistas; pero, sobre todo, de garante de ese ahorro del público a la seguridad social y de impulsor de la obtención de los mejores rendimientos de los dineros de los afiliados.

Salvo pocas honrosas excepciones, el representante del Gobierno al Consejo del IESS se ha convertido en un administrador de la institución, contraviniendo las esenciales funciones de dicho organismo que son las de legislar y fiscalizar, a tal punto de convertirla en un apéndice del Gobierno como ocurre hoy. El IESS ha dejado de ser caja chica de los gobiernos de turno, para convertirse en una dependencia más de este, lo cual es altamente peligroso no solo para afiliados y jubilados sino para el sistema de seguro social obligatorio en su conjunto.

Mantener una representación de ese tipo en un organismo colegiado tripartito es abusar del poder del Estado en contra de los que verdaderamente aportan a la seguridad social. Algunos me dirán ¡pero si los recursos de la seguridad social deberían servir para financiar el desarrollo del Estado! La respuesta es: sí, pero desde una óptica independiente, haciendo que el Estado sea un ofertante más de posibles inversiones y no al revés, como ocurre ahora. Chile es el mejor ejemplo de desempeño independiente de las inversiones, con excelentes resultados.

Afirmamos, entonces, que lo más saludable es que vayamos pensando en un organismo libre de la representación del gobierno de turno, que lo que ha hecho es ensuciar la autonomía institucional y hacer del IESS un botín político burocrático al servicio del partido o movimiento político triunfante en las elecciones.

Por otra parte, la representación de afiliados y jubilados (actual) deja mucho que desear. Empezando porque fue designado con la aplicación de un reglamento expedido por el presidente Rafael Correa, que fue declarado inconstitucional por el ex Tribunal Constitucional (hoy Corte Constitucional), nos da claras muestras de su falta de legitimidad e independencia.

La jugada del Gobierno (como muchas otras en el campo legal) fue reformar dicho reglamento para posibilitar el nombramiento de un representante afín al Gobierno, que aunque posteriormente dicho reglamento fuera declarado inconstitucional, con la aplicación de otra norma (artículo 278 de la anterior Constitución) dicho representante pueda mantenerse.

Pero el mismo ex Tribunal Constitucional mandó al presidente Correa, con fecha 7 de julio del 2008, expedir un nuevo reglamento para designar al vocal de los afiliados y jubilados, aspecto que después de un año cinco meses no cumple, convirtiéndose en moroso de incumplimiento de una sentencia constitucional de única instancia e inapelable.

Con esa espada de Damocles en la espalda, o como dice el pueblo: "como cucaracha en pico de gallina", ¿qué actuación podemos esperar de nuestro representante?

Muy lejos están las épocas en que un Publio Falconí, un Raúl Zapater Hidalgo o un Ricardo Ramírez Aguirre nos representaron con gallardía, conocimiento y valentía.

TELEAMAZONAS y la Liberta de prensa

Me gusta hacer los paralelismos entre Ecuador y Honduras, por que pasa casi lo mismo.  La diferencia es que como Don Correa tiene a papa Chavez que lo cuida y en Honduras no, las cosas se proyectan diferentes en la OEA y en contexto internacional.

Hace 3 meses, cuando Zelaya se metio en la Embajada de Brasil, la policia tiro gases lacrimogenos contra los seguidores del Sr Zelaya.  En esos dias, en Ecuador el presidente Correa se reunia con la cupula del EMELEC y como no queria ser interrumpido por los estudiantes que clamaban justicia y una nueva ley, les mando a dar garrote y gases.

En Honduras la comunidad internacional grito y clamo justicia, Chavez hablo de genocidio, de matanzas selectivas, etc.  En Ecuador, la prensa internacional a duras penas lo comunico.

Hoy el Sr. Presidente a traves de algun lacayo (por que ya no son empledos publicos, son lacayos de su majestad) mando a cerrar TELEAMAZONAS, por una noticia sobre la exploracion de gas de su padrino Chavez en el Golfo de Guayaquil.   La comunidad internacional casi no ha dicho nada, los socialistas españoles que se llenan la boca de los derechos humanos estan callados, los partidos nacionales casi no han dicho nada, la OEA y el Insulzo nada han dicho, el mundo sigue y todos bien gracias.  

Hace 3 meses, con la llegada de Zelaya, un medio de comunicación comenzó a vista y paciencia a insultar al nuevo presidente hondureño, hacer llamados a la revolución, a pasar noticias falsas, llego a decir que estaban usando armas israelíes de radiación para matar a los ocupantes de la embajada de brasil.  Este canal, a quien se le demostró haber recibido casi 2 millones de dolares al año durante el gobierno de Zelaya (6 millones en total),  paso noticias falsas de asesinatos, genero pánico y zozobra.  Durante este tiempo, no se cerro al canal.  Luego de 1 mes el gobierno emitió un decreto para controlar ciertas transmisiones y tuvo que suspenderlo a las 48 horas por los clamores mundiales.  Estos clamores, especialmente del gobierno de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y España, acusaban al gobierno de genocidio y que se quería acallar a los canales que estaban denunciando estos actos.  

El Sr. Presidente Correa, llego a decir en televisión publica, que se estaban dando asesinatos selectivos en Honduras, sin pruebas, sin nada, acuso a otro gobierno con la mayor frescura, así como acusa a todos en Ecuador sin pruebas.  TELEAMAZONAS, que ha reportado con veracidad, que ha denunciado negociados, abusos de autoridad y hastalos famosos centros clandestinos electorales, es acusado sin pruebas y el Insulzo y su corte no dicen nada. Que bonito es ser del ALBA, acusas a todos y en tu pais haces lo que te da la gana, metes preso a quien quieres, contratas a tus amigos y panas, regalas contratos y nadie dice nada. Que hermoso sera el nuevo año, con los del ALBA rompiendo reglas, destruyendo países y democracias, mientras nadie dice nada, TELEAMAZONA es el principio del fin de las libertades en Ecuador.

‘El socialismo mata’ (EL Comercio 15 Dic 09)

Por Carlos Alberto Montaner
A Swaminathan Aybar, notable economista hindú, se le ocurrió  medir el enorme precio que pagó la India por no haber hecho antes la reforma económica que hoy mantiene al país con  un ritmo de crecimiento que excede el 7% anual, reduce vertiginosamente el porcentaje de pobres y mejora sustancialmente la calidad de vida de los más necesitados. 

Postergar esa reforma provocó la muerte de 14,5 millones de niños, mantuvo a 261 millones analfabetos y a otros 109 por debajo de los límites de la pobreza. El estudio lo acaba de publicar el Cato Institute de Washington y se titula ‘El socialismo mata’. 

Los latinoamericanos deberían aprender de esta experiencia. No hacerlo, además de un crimen, es una estupidez. El ejemplo es  claro: India  ha tenido dos grandes modelos de desarrollo. Entre 1947 y 1981 -la etapa socialista- el crecimiento anual promedio era 3,5 que, al descontar el aumento de la población, quedaba en 1,49%.

Mientras ellos seguían esa senda socialista, tan parecida a los ensayos latinoamericanos, desde el peronismo hasta el chavismo, otros pueblos asiáticos  liberalizaron sus economías. Al cabo de  una generación, los resultados exhibidos eran  disminución drástica de la miseria y la ignorancia, mejora en todos los índices de desarrollo humano y surgimiento de unos robustos sectores sociales medios.

Presionados por esa realidad, los hindúes abandonaron las fallidas supersticiones del socialismo, primero tibiamente, y luego con mayor ímpetu en la década de 1990, hasta  convertirse hoy en un actor de primer rango internacional que compite en precio y calidad con la China, a la que comienza a disputarle la condición de gran fábrica del mundo. (No olvido la sorpresa de unos amigos que necesitaban contratar un servicio de ventas telefónicas en América Latina y acabaron pactando con la sucursal de una compañía hindú radicada en Cochabamba, Bolivia).

Es importante que los economistas latinoamericanos saquen la cuenta de cuánto nos cuestan los experimentos socialistas en sangre, sudor y lágrimas. 
Cuánto han pagado y pagan los argentinos por los tercos experimentos del peronismo. 
Cuál fue el costo de la factura para la sociedad peruana durante la locura de Velasco Alvarado,  la nicaragüense  con el sandinismo o Cuba con su medio siglo de estalinismo.

La medición podría hacerse a partir de la experiencia chilena: ¿qué hubiera pasado en toda América Latina si sus pueblos hubieran hecho una reforma económica como la llevada a cabo por los chilenos, iniciada durante la dictadura de Pinochet, pero sabiamente mantenida por los gobiernos de la democracia?