La indignación ya es de todos

Su Majestad reitera su indignación ante publicaciones que aparecen en medios de comunicación. Se ha indignado por el manifiesto de tres ex-presidentes acerca de la libertad de opinión y prensa y el inminente cierre de Teleamazonas, he indica que “el gobierno nacional ha actuado con irrestricto apego a las leyes.” La caricatura de la semana:

El Universo
Opinión – Caricatura
miércoles 17 de junio | Bonil
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Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley. Óscar R. Benavides

Amnistía para un ex-presidente considerado perseguido político por el presunto perjuicio al país en la renegociación de la deuda que le acusaba LFC. Después del manifiesto viene la indignación “por ser los presidentes que más pagaron deuda y que la renegociaron en las peores condiciones y con un entreguismo total a favor de los acreedores.” Esa “deuda ilegítima” que no nos correspondía pagar que tanta propaganda se le hizo ahora se la paga con una publicidad de negociación ¡exitosa¡, pregunta: ¿se podrá saber cuanto y quienes compraron deuda a la baja con semejantes declaraciones de ilegitimidad y vendieron luego en la exitosa recompra? Y a ver con que tasa de interés y recelo nos prestaran si toca pedir de nuevo. Indignación también ha de causar las diferentes opiniones sobre la investigación que hiciera el Diario Expreso acerca del Holding Fabricio Correa. Indignadas interpretaciones a la ley sobre nepotismo o contratación de la cosa pública. Otros se habran indignado cuando “el Superintendente de Compañías, Francisco Arellano, dijo que el Estado ecuatoriano no tiene ningún afán de apropiarse del diario El Telégrafo” (Diario Hoy, Política, El Telégrafo: Arellano abre “fuego” contra Navarrete”, Quito, abril 7 de 2007), y ahora siendo un diario estatal, un jefe del diario El Telégrafo se rebela porque “no podía seguir mirando el despilfarro, la ineficiencia y la corrupción con la que se manejaba El Telégrafo con la plata de todos los ecuatorianos”. Que indignación que se comente las millonarias pérdidas del periódico nacionalizado asi como su entrega gratuita sin criterio alguno para el jefe rebelado que revela. Menos indignante será la incautación de las 195 empresas incautada a los Isaías el año pasado (¿ya devolvieron la plata a los perjudicados?, por eso si incautó, no?) incluido medios de comunicación que pronto los iban a vender (¿seguimos esperando?). Indignación ha de provocar que otros comenten como el oficialismo usa los medios incautados asi como el eminente cierre de Teleamazonas (con censura de los Simpsons incluida) cuando “el Estado se convierte, como nunca, en la instancia que más medios concentra”.

Será que hay que callar y alabar a Su Majestad no más, para ver si asi se consigue un puestito con sueldo de Ministro como el que tuvo la prima del presi de secretaria y poder poner el billete en el extranjero sin que te digan nada, o ser contratista como el ñaño del duro y tener guardespaldas para que te protejan de los choros. Osea, ser pelucon tapiñado, en corto nomás, en voz baja, porque se esta apoyando al Socialismo del Siglo XXI, la revolución bonita, la “revolución ciudadana” de mentes lúcidas, corazones ardientes y manos limpias. ¿Estaremos dando así un paso para que se acabe la indignación?

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