Casa adentro

Lo que es prudente en la conducta de una familia nunca será una locura en la de un gran reino. Adam Smith (La Riqueza de las Naciones, pág. 555, Alianza Editorial, 2007, Primera edición, cuarta reimpresión, traducción por Carlos Rodríguez Braun)

Se ha comentado por aquí acerca de las costumbres de los latinoamericanos donde estamos incluidos los ecuatorianos. Pobreza y corrupción hay en todos lados y a existido a travéz de la historia de la humanidad. La diferencia ahora es que es posible salir más rápido de la pobreza, lo confirman varios casos en donde al menos se puede reducir la pobreza, si se lo propone. Por ejemplo, dentro del índice de libertad económica del Fraser Institute se puede apreciar interesantes correlaciones. En los 141 países estudiados, en el cuarteto que tienen mayor libertad económica el ingreso por habitante del 10% más pobre tienen un PIB per cápita de $8.730 mientras que al otro extremo, el cuarteto con menor libertad económica el 10% más pobre tiene un ingreso per cápita de $961. La correlación mencionada Se refleja en forma similar al estudiar la formación de capital, IED (inversión extranjera directa), calidad de vida, corrupción, libertades políticas y civiles.

Pues bien, continuando con lo anterior, se ha llegado a comentar también que somos vagos y dejados. Eso tiene tal vez algo de razón, ya que por un lado, los gobiernos, en mayor o menor grado, desincentivan y desmotivan el progreso, pues con los impuestos progresivos, aranceles y demás, lo que se hace es castigar la eficiencia y creación de riquezas. Se llega a decir inclusive que es malo ser rico calificando a quienes lo son con epítetos despectivos. Es decir, por un lado, parece vano esforzarse trabajando más, si viene un político y en nombre de los pobres a más de afianzarse en el poder se llenan los bolsillos (son los nuevos ricos, estos si son “buenos muchachos”), obstruyen el comercio para entregar dádivas o pescado (como el refrán chino) en lugar de enseñar a pescar, dando la impresión que no les interesa disminuir o eliminar la pobreza: pues son su base política. Por otro lado están los privilegiados arrimados al gobierno de turno que se aprovechan obstruyendo el comercio donde solo se benefician unos pocos, y dan pie al contrabando, incentivando más bien la delincuencia y el irrespeto a tantas leyes, impuestos y trámites. A más de la delincuencia común. Aunque vale recalcar, que a pesar de tanta opresión, hay gente que destaca, resaltando que tenemos un enorme potencial: lecciones de los pobres

No se puede dejar de mencionar la actitud de la política actual: inmadura. A pesar de ganar las elecciones, en lugar de conciliar con la oposición y llamar al diálogo para construir, se hace lo contrario. Que diferencia con el discurso del presidente Obama de Estados Unidos, a pesar que se discrepa con el manejo de su política económica.

Es penoso que un mandatario con título de economista inclusive llegue a conformarse con la redistribución de lo poco que tenemos en lugar de crear riquezas. ¿No sería mejor distribuir oportunidades, se respete la propiedad privada, se incentive la creación de riqueza para salir de la pobreza y que cada cual saque provecho del potencial que posee? ¿Podemos mejorar acaso el índice para hacer negocios, donde no solo que estamos mal parados sino que seguimos retrocediendo? ¿Es acaso difícil entender esto?

Al menos, veo este espacio para reflexionar, asi como otros muy creativos como Ecuador Sin Censura que con mucha paciencia defienden ideas de libertad. En otro blog, el de Xica, que se visitar, encontré el discurso que hiciera el Presidente de Costa Rica Oscar Arias en la pasada cumbre de las Américas. Definitivamente algo hemos hecho mal y lo peor de todo es que parecemos empeñados en seguirlo haciendo mal.

ALGO HICIMOS MAL

Discurso del Presidente Oscar Arias en la Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago, el 18 de Abril del 2009:

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

Fuente: Diario La Nación

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4 thoughts on “Casa adentro

  1. Alex,
    Muchas gracias por la mención del blog. ¡Cuanto esfuerzo para explicar lo obvio! A veces me pregunto si nos hemos vuelto todos locos de repente o si nos ha agarrado una pandemia terrible de colectivismo como dice Santiago Jervis en su blog. El Sentido Común ha sido marginado ¿a cambio de qué? Del delirio trasnochado de unos cuantos nostálgicos del Comunismo, la megalomanía en franquicia de política chatarra del Mac Chavismo y la pócima caribeña levantazombies del Coma-Andante. Cuanta falta hacen en las escuelas los textos de Revel, Hayek, Misses, o Carlos Rangel. Cuanta falta hace dejar de distorsionar la historia y recuperar las verdaderas enseñanzas de Alfaro, Olmedo, Martí, Bolivar y Montalvo. Están contaminando a nuestra juventud con mentiras oprobiosas y falacias demenciales. Recuperemos el Sentido Común o perderemos el futuro. Saludos

  2. Sobre la primera parte, como toda la mayoria de habitantes se desconoce dos cosas 1. Como se crea el dinero y 2. como opera y cuales son sus efectos en la sociedad. Ahora esa primera parte y por la referencia a Adam Smith tiene que ver con algo muy cuestionado en estos dias: Todo individuo [… ] se esfuerza lo más que puede […] para conducir […] su actividad de modo que produzca la mayor ganancia. […] No pretende promover el intéres público, ni sabe hasta qué punto lo hace. […] Su única intención es obtener beneficios personales, y en esto, así como en muchos otros casos, una mano invisible lo guía para que logre un objetivo que no estaba en sus planes.[…] Con frecuencia, al perseguir su propio interés, fomenta sin quererlo el de la sociedad, y lo hace con mayor eficacia que si se lo propusiera realmente…….. “Resulta que no ha sido así”, dicen y critican a las palabras de nuestro amigo Smith muchos socialistas y unos cuantos capitalistas sorprendidos. Pero la buena noticia es que Adam Smith no estaba equivocado, bueno en una parte muy sutil SI pero radicalmente fundamental, en que la famosa mano invisible no es la de “Dios” sino la del “Sistema Monetario”, y cruel error de nosotros los seres mortales que creimos que como era la mano de Dios no hacia falta pensar en ¿Que es el Dinero?.
    Con lo que respecta a la segunda parte, que mejor que poner una respuesta al Señor Oscar Arias que me llegó el otro dia no mas, les dejo a continuacion Salu2 JGavilanes :::::::::::::::::::::::::::::::::::::
    Algo hicimos mal y lo seguimos haciendo…
    Respuesta al discurso de Oscar Arias (oarias@casapres.go.cr; msoler@casapres.go.cr; lsolis@gobnet.go.cr)
    Me recordé luego de haber leído su discurso, una frase de Albert Einstein “No podemos solucionar nuestros problemas con el mismo pensamiento que los crearon”, obviamente latinoamerica esta atrazada desde el punto de vista convencional, pero desde un punto de vista mas amplio, los paises desarrollados son desarrollados? la gente en los paises desarrollados es 10,15,20 veces realmente rica? ó 10,15,20 veces más “individual”. Por otro lado me pregunto ¿China es un país progresista? O es un pais de neo-esclavos que su vida se desenvuelve entre el edificio en donde trabajan y el contiguo donde duermen?
    Desde un punto de vista mas amplio, se me viene otra pregunta, pero ahora con respecto al deseadísimo “crecimiento económico” de 11%, 12%, 13%: ¿Es preciso que se muera el último pez o se talen todos los bosques para que nos percatemos de que no podemos comernos el dinero? Y le complemento esto con lo siguiente:
    El centavo de José o la imposible matemática de las tasas de interés
    La tasa de interés es una imposibilidad matemática en el mundo finito. Por ejemplo, si José hubiera invertido un centavo de dólar con un interés del 4% el día del nacimiento de Jesucristo, para el día de la independencia norteamericana su valor habría aumentado hasta ser igual al de una bola de oro con el peso de la mitad del planeta Tierra. En la actualidad, tendría el valor de 2252 bolas de oro del peso de la Tierra. Si el interés compuesto hubiera sido del 5%, en el año 2002 el centavo de José habría alcanzado el increíble valor de 470mil millones de bolas de oro del peso de la Tierra. (Este cálculo supone un precio del oro de 300 dólares la onza (cifra generosa en 2001-2002), o cerca de 9375 dólares el kilo. El peso o masa de la Tierra es de 5973 kilos seguido de 21 ceros. El año de la independencia norteamericana 1776, el valor de la inversión de José al 4% hubiera alcanzado los 29.692 millones de billones de dólares, o sea, 29.692 seguido de 18 ceros.)
    Y lo seguimos haciendo…, la economía movida por las tasa de interés es la “causa desconocida” por la que los socialistas se pelean con los capitalistas. Es la razón por la que los países del hemisferio sur culpamos a los del norte aunque no sepamos que es por la “explotación escondida” de las deudas, deudas que salieron de la impresora de la FED ¿billetes respaldados por oro?. Pero también, por otro lado los Sudamericanos desconocemos como viven las personas en los países desarrollados y a costa de “que” se han convertido en ¿ricas?, le complemento esto con el libro adjunto de la alemana Margrit Kennedy.
    Por otro lado muy de acuerdo con el pragmatismo, ¿pero seguimos haciendo lo mismo como lo están haciendo los países desarrollados?, ¿hay planeta suficiente para farrearnos el ecosistema como lo estamos haciendo con una economía estructurada con un dinero que se respalda en deuda y que genera tasa de interés?
    Si en la misma biblia en Timoteo 6:10 dice “porque la causa de todos los males es el amor al dinero”. Que más pragmático, que más simple que inventar “OTRA FORMA DE DINERO” para que no haya posibilidad de amarlo?
    La solución a todos los problemas que aquejan a la humanidad quizas sea entrar en un nuevo juego: Dime cuáles son tus objetivos, y diseñaremos una moneda para poder alcanzarlos!
    Un Afectuoso saludo
    Marlon Ortiz
    Dinero Neutral
    info@dineroneutral.com
    http://www.dineroneutral.com

  3. Estimado Juan Montalvo, un placer leer los post que aparecen en tu blog, unos más brillantes que otros, como indicas, para explicar lo obvio. Tuve que salir del país para conocer textos de Mises, Hayek, Rangel, Revel (terminando de leer “El conocimiento inútil”), Bastiat, repasar a Smith, y otros autores, conocer gente interesante como Higgs, Ebeling, Piñera, Huerta de Soto, entre otros. Saludos y gracias por dejar tu comentario. Estimado Juan Gavilanes, en su 1er. punto, de acuerdo. Sobre el dinero, si domina el inglés, puede escuchar un capítulo del texto de Murray Rothbard: What Has Government Done to Our Money? en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=yci9V7oR8-Y
    o el texto de Jesús Huerta de Soto: DINERO, CRÉDITO BANCARIO Y CICLOS ECONÓMICOS en http://www.jesushuertadesoto.com dejando ver la importancia de controlar que los bancos mantengan un coeficiente de caja (reservas líquidas) del 100% de los depósitos a la vista. También puedes revisar el texto de Friedrich von Hayek: La desnacionalización del dinero. Sobre el comentario respuesta a Oscar Arias, de Marlon Ortiz, diría que en desacuerdo, prácticamente regresa a lo mismo de siempre, culpar a los desarrollados de nuestro atraso. Sobre China, paradójicamente el país comunista más capitalista del mundo, se podría estar de acuerdo en su crítica, lo comunista se le nota en otros aspectos (véase “Cuentos Chinos” de Andrés Oppenheimer). En resúmen lo invito a leer un pequeño texto publicado por el IEEP (http://www.ieep.org.ec/). Economía del Sentido Común. Cordiales saludos y me despido no sin antes dejarlo con una última cita de Milton Friedman, “la pereza y la falta de espíritu emprendedor florecen cuando el trabajo duro y la asunción de riesgos no reciben recompensas.”

  4. 1. bueno Rothbard y Huerta desgraciadamente no abordan el problema de cómo “opera el dinero” en lo que se refiere a la creación artificial de la “competencia sistemática” y sus consecuencias en el medio ambiente y la pérdida del sentido cooperativo.
    2. en la respuesta a Oscar Arias yo no veo que se culpe a los países desarrollados, lo que yo veo es que se culpa a la FED de prestar billetes creados de la nada, y cuando se menciona a los países desarrollados creo se refiere a que estos países están perdiendo su riqueza social a costa de la riqueza financiera como menciona el arquitecto del EURO Bernard Lietaer en su libro “El Misterio del Dinero”, y mas bien al último se propone una reinvención del dinero, más o menos como Hayek pero no tiene que ver con patrón oro o patrón plata, sino más bien como las monedas “sin tasas de interés” que se están usando en el mundo como el WIR suizo, los Ithaca en EEUU, los Regios en Austria y Alemania, los Hureai Kippu en Japón, los LETS en el Reino Unido y Canadá, que entre otras cosas promueven el pleno empleo y la reconstrucción del sentido comunitario-cooperativo, Si se da una vuelta por el Librimundi se puede ver el Libro “El Futuro del Dinero” de Bernard Lietaer, y con eso antes que se dé el colapso monetario del dólar, podemos armar un grupo para IMPRIMIR NUESTRO PROPIO DINERO, podríamos empezar haciendo un LETS!.

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