La supuesta piedra en el zapato.

Mil disculpas por no poner mucha información la semana pasada pero mi trabajo me ha tenido bastante ocupado entre viajes y auditoría en la organización para la que trabajo. No quería dejar de comentar sobre los comentarios del Mico Mandante Chávez Frias que la semana pasada seguramente por encargo de Don Rafael salió a atacar al alcalde de Guayaquil. Seguramente al ver que sus sueños megalomaníaticos de ser emperador en Latinoamérica no se concretan debido a la fuerte oposición de regiones que no tienen la misma visión centralista y estatista de otras regiones ha hecho a estos socialistas del Siglo XXI sientan escozor al ver que a lo único que están llevando el continente es a una fractura como la que no se veía desde las guerras de la Independencia.

Vale recordar que antes de ser ecuatorianos o Guayaquileños o Quiteños o Cuencanos (o de cualquier otra región), los latinoamericanos éramos una sola nación integrada con la Madre Patria. Los primeros movimientos independentistas fueron movimientos en pro de la defensa de la corona española ante la invasión napoleónica y posterior secuestro del rey. Fue esta afrenta francesa en la corona española que impulso movimientos como el del 10 de agosto de 1809. Antes que ser ecuatorianos o peruanos o colombianos o venezolanos éramos españoles. (Octavio Paz relata la españolidad Mexicana en “Sor Juana Inés de la Cruz: O las trampas de la fe”; ver también el libro de Carlos Rangel del buen Salvaje al Buen Revolucionario)

Posteriormente cuando finalmente los franceses aceptaron devolver al rey, no sin antes promover un profundo cambio hacia una monarquía constitucional (Cádiz 1812), solo la tozudez de un Rey que regresaba a un escenario distinto al de Rey absoluto hizo que las colonias o la Nueva España se sintieran traicionadas. Hispanoamérica habiendo buscado el regreso del monarca y defendido la corona y al mismo tiempo fomentado un cambio aceptable para Francia y España resultaba perdiendo todo pues esta nueva situación democrática que no era del agrado del Rey. Es por esto que Hispanoamérica, que ya no era más la misma, madura hacia la independencia. Los libertadores, como Bolivar, San Martín, Morazán, Olmedo, Hidalgo, Morelos todos ellos indiscutiblemente organizan la independencia en aras a crear un solo país latinoamericano y hablan hasta el cansancio de la unidad.

Ahí el error de Bolivar y otros que se negaron a copiar las cosas buenas del país del norte y no obstante ser admiradores de la independencia americana descartan desde un principio el federalismo optando por un modo de gobierno centralizado que lo único que logra es dividir aún más Latinoamérica (México y Argentina logran salvar su unidad con el federalismo, aunque nunca lo implementaron correctamente y México pierde Centroamérica). Ahí está el germen de la disolución de la Gran Colombia o del Imperio Mexicano o las guerras de los 30 años en la confederación de Provincias del Rio de la Plata en la actual Argentina. Padres de la patria que no aprendieron la lección del derrumbe del Imperio Español. Negarse a ver en el federalismo (o ahora autonomías) como una válvula de escape de presión a las necesidades locales de las regiones es un error que les va a salir muy caro.

Hagamos fast forward (avance rápido) como sale en las maquinas de video y estamos en pleno siglo XXI y vemos la necedad de líderes como Correa, Chávez, Morales de imponer sistemas de gobierno incompatibles con la naturaleza de las regiones que se desarrollaron debido al abandono de las respectivas capitales. Guayaquil, Zulia, Santa Cruz se niegan a regresar a los 60’y 70’s y a la política de opresión centralista y tienen una visión más orientada hacia el comercio y a la iniciativa privada.

Es el desconocimiento de estas realidades que está logrando que en Latinoamérica se empiece a hablar de unos cuantos países más. No los afanes separatistas de estas regiones sino más bien la imposición por la fuerza de sistemas caducos y fracasados bajo la sombra de una supuesta democracia. Para nosotros los ecuatorianos es aún más indignante que Correa no tenga la suficiente solvencia testicular para enfrentar a Nebot y ante su retundo fracaso, le mande a decir, vía Hugo Chávez, que Guayaquil y ciertos grupos de élite son la piedra en el zapato de su proyecto político.

No señor si Ecuador, o Bolivia o Venezuela dejan de existir con la configuración geográfica de los últimos 190 años será única y exclusivamente culpa de proyectos mesiánicos, tiránicos, e incompatibles con la naturaleza de las supuestas regiones separatistas. Si eso significa que hay que cortarse el brazo para no ser satélite de dictadores democráticos pues en Guayaquil, Santa Cruz o Zulia estoy seguro que no tendremos miedo de amputarnos del resto de nuestros respectivos países y allá que se hundan solos estos tiranuelos del siglo XXI con todos los borregos que los siguen al abismo.

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Un comentario sobre “La supuesta piedra en el zapato.

  1. Interesante la mencion que haces, Romulo, a la “fractura” que no se veia desde las guerras de independencia. Es muy interesante analizar los mapas politicos de las diversas regiones, y constatar que el proceso europeo les llevo a la consolidacion de los Estados nacionales y por lo mismo sus fronteras son muchas, muy irregulares y la proliferacion de paises es tambien alta. Los paises construidos de manera arbitraria por los colonizadores tienen areas geograficas mucho mayores que las fronteras internas entre naciones, culturas o formas de ver la vida. Pongo como ejemplo Sudan, que culturalmente habria sido parte de Egipto, Indonesia que se compone segun la division colonial hecha por los holandeses, de miles de islas con culturas, naciones y etnias distintas que en un proceso similar al europeo, quien sabe, tal vez habrian sido paises distintos.
    Es posible que estemos ante ese proceso? Yo siempre he tenido la teoria de que estamos entre 80 y 150 annos detras de europa en procesos historicos, y el Ecuador del siglo 21 se parece peligrosamente a la España previa a la guerra civil y al franquismo, segun se desprende de los escritos del gran Ortega y Gasset. Un abrazo, y algo mas para reflexionar.

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