¿Ronda el fantasma inflacionario?

Este régimen parece empeñado en acabar con la dolarización, esta política económica le puso una camisa de fuerza a los políticos que aumentaban liquidez monetaria en el mercado mientras el sector privilegiado poco (o nada) agregaba valor a los bienes exportables: los precios aumentan vía (más) inflación lo que provoca pérdida del poder adquisitivo, sacrificio general en honor a un grupo (¿quienes están detrás de todo esto?). Pero, ¿no está el dólar devaluándose? Increíble, la coyuntura que vive el país está a nuestro favor, pero se hace lo más difícil, dando la impresión que pesa más el ego por haber sido contrarios a la dolarización que su propia palabra al decir que va mantener el régimen monetario, ya que todo lo que se hace son medidas contraproducentes con el actual sistema. Las medidas complementarias deberían ser totalmente opuestas: apertura y flexibilización.

Se extrangula la dolarización
Por Bernardo Acostaelcomercio.com
Mayo 1 de 2008

Se flexibiliza el mercado laboral o salimos del dólar, pero no hacer cambios incompatibles con el régimen monetario

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Si bien la Asamblea aún no se ha pronunciado explícitamente sobre el futuro de la dolarización, los cambios legales que está efectuando vuelven irrelevante a lo que posteriormente disponga. La estructura económica que se fabrica en Montecristi es simplemente incompatible con la dolarización.

Al dolarizar se perdió una herramienta de política económica. En un país con independencia monetaria, cuando la economía disminuye su nivel de producción, el Banco Central devalúa la moneda. De este modo, los salarios en dólares se reducen y las exportaciones se vuelven más atractivas en el mercado internacional. Este aumento en la demanda de bienes y servicios domésticos impulsa a que la economía regrese a su ruta de crecimiento de largo plazo.

Puesto que en un esquema dolarizado no es posible devaluar la moneda, la economía ecuatoriana debe contar con mecanismos alternos que le permitan hacer frente a períodos adversos. Uno de ellos es un mercado laboral dinámico. Como mínimo, el marco institucional debe admitir la reducción de salarios nominales y la contratación por horas; caso contrario, cuando llegue una recesión, el ajuste económico se generará a través de un desempleo masivo que detonará en una crisis social sin precedentes.

Pese a este fundamento, al momento de escribir estas líneas la Asamblea se apresta a aprobar un mandato constituyente que elimina la tercerización e intermediación laboral, y restringe la contratación por horas. Además, el texto ratifica “la contratación colectiva de trabajo en las instituciones del sector público”. En vez de promover la libre contratación y corregir la precarización laboral, la Asamblea se empeña en afianzar la rigidez del mercado laboral en una economía dolarizada. ¡Qué peligro!

En múltiples casos de la economía, al igual que de la medicina, es imprudente mezclar procedimientos. Para extirpar un tumor, es posible acudir donde un cirujano o visitar a un curandero que utilice métodos tradicionales. Ambas prácticas pueden generar resultados favorables. Pero, si el cirujano realiza la mitad de su operación y entonces entra el curandero, la probabilidad de éxitos es mínima. Del mismo modo, es insensato fomentar un mercado laboral rígido en un medio con un régimen cambiario fijo. Solo hay dos alternativas: o se flexibiliza el mercado laboral o nos desdolarizamos. Pero no se puede emprender cambios que son plenamente incompatibles con el régimen monetario vigente.

También resulta moralmente cuestionable que quienes se postularon bajo el compromiso de mantener la dolarización y ahora lideran la función pública, promuevan reglamentos que saben que conducirán al fin de la misma. Así como las palabras de aquella persona que es infiel a su pareja y a la vez le dice que la ama carecen de credibilidad, también se debe sospechar de quien promete respaldar la dolarización pero patrocina medidas que le ponen la soga al cuello.

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