La fragua de Vulcano

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso y en el Independent

El 9 de Octubre de 1820, que resume el origen de Guayaquil independiente, hoy se recuerda con alegría, recogimiento y devoción. Está grabado en bronce en la hermosa Columna de los Próceres, del parque del Centenario. Ahí están los héroes forjadores de la patria, verdaderos gestores de la independencia del Ecuador.  Es que el 10 de Agosto de 1809 fue, como dijera Eugenio Espejo, inaugurando grafitos, último día del despotismo y primero de lo mismo.

Lo que la juventud no conoce, porque la historia ha sido falseada, (Ahora en la escuela se estudia un batiburrillo, mezcolanza, denominado “sociales”), es que los patriotas y libertadores de América, que hoy veneramos, eran masones.
La “fragua de Vulcano”, (en recuerdo del sitio donde Vulcano fraguaba las armas al dios Apolo) es, como identifica José de Antepara, el lugar en que, por sugerencia de Isabelita Morlás a don José de Villamil, el 1 de octubre, en una velada social, los masones organizan la epopeya revolucionaria.

Olmedo y los patriotas guayaquileños, con los militares venezolanos, los de la Masonería Universal y de la logia “Estrella de Guayaquil”, cuyo gran maestro era Francisco María Roca, planificaron la revolución del 9 de Octubre de 1820.
Olmedo, que lideró intelectualmente la gesta y designado Jefe Supremo, con las logias masónicas, la sabiduría y destreza de Vicente Rocafuerte, José de Villamil, José de Antepara, León de Febres Cordero, Miguel de Letamendi, Gregorio de Escobedo, Juan de Elizalde Lamar, Francisco María Roca, Luis Urdaneta, Francisco de Marcos, Francisco de P. Lavayen, Rafael Ximena, junto a Bolívar, San Martín, O’Higgins, Sucre, Santander, Andrés Bello, José Mejía, Lorenzo de Garaycoa, Manuel José Herrera, Gabriel García Gómez y otros, terminaron con siglos del colonialismo español.

El 9 de Octubre de 1820 Olmedo constituye el primer ejército al mando de Luis Urdaneta y León de Febres Cordero para liberar Quito. Cuenca se independizó el 3 de Noviembre y Pichincha el 24 de Mayo de 1822.

El 10 de octubre de 1820 promulga la Ley de Elecciones, libres y democráticas, para elegir 57 diputados en 24 centros electorales ubicados en Guayaquil, Samborondón, Babahoyo, Caracol, Baba, Puebloviejo, Palenque, El Estero, Balzar, Daule, Santa Lucía, Yaguachi, Balao, Machala, El Morro, Chongón, Colonche, Chanduy, La Punta, Jipijapa, Montecristi, Charapotó, Pichota y Canoa.

El 8 de noviembre de 1820 convoca la Primera Asamblea de Representantes de Guayaquil con delegados de Guayas, Manabí, El Oro, Los Ríos y Bolívar.
Como Asamblea Constituyente expide el Reglamento Provisorio Constitucional de Guayaquil, que es la primera Constitución del Ecuador, (libre e independiente), de religión católica y gobierno electivo. Regula las funciones Ejecutiva y Judicial y el área militar. Norma la gestión electoral. Fue un ejemplo de Derecho Constitucional moderno.
El primer himno de Guayaquil y de la República fue creación de Olmedo.

La primera bandera de Guayaquil y del Ecuador, fue la del Taller del Valle Masónico, de Guayaquil, con cinco franjas horizontales: dos blancas y tres celestes, tres estrellas al centro, que representaban los Departamentos de Guayaquil, Quito y Cuenca y tuvo vigencia hasta el 26 de septiembre de 1860, que García Moreno la sustituyó por el tricolor de la Gran Colombia.

El 9 de octubre fue la primera auténtica revolución contra el sistema monárquico y feudal. Guayaquil independiza y estructura a la patria, Ecuador. Expulsa al militarismo extranjero y forja la revolución liberal con el masón Eloy Alfaro. Y ahora, fragua la revolución tecnológica.

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