Saraguros Inc.

La semana pasada comenté (El Petroleo de los Huaroni) sobre cual creía que podría ser la solución al problema del Petroleo que planteaban los Huaroni. El día lunes de la semana pasada fui invitado a una conferencia donde estuvieron presentes líderes indígenas de la comunidad Saraguro de Ecuador. La propuesta que estaban promocionando en Washington es muy interesante, pues plantea una solución a un problema en apariencia difícil de resolver.

Por un lado Hernando de Soto en el “Misterio del Capital” subraya la importancia de los derechos de propiedad privada para el desarrollo de las sociedades, basado en estudios hechos en Perú, Egipto y Haití. La propiedad privada, el reconocimiento y la estandarización de los títulos de propiedad permite a sus tenedores usar estos títulos como colaterales en actividades financieras que les ayudan a expandir las actividades privadas y comerciales. En muchos países del tercer mundo se habla de los derechos de propiedad privada como un derecho de los habitantes pero esta se encuentra sujeta a regulaciones e incluso en algunos casos está prohibida como en Cuba.

En muchos caso como en ciertas comunidades indígenas de los países Andinos, el derecho a la propiedad privada fue negado por la corona española que prefirió entregar dichos títulos de propiedad a los conquistadores que se convertían así en los únicos que podían poseer propiedades. Con honrosas excepciones este ha sido el caso de las comunidades indígenas de la sierra. Con la llegada de la independencia la situación no cambio mayormente y aunque ya no era prohibido que los indígenas contaran con propiedad privada, la tierra donde habitaban no tenía dueño claro o los tenedores oficiales de dichos títulos eran los hacendados que transaban propiedades con vacas, sembrios y pueblos enteros. Avancemos rápidamente a finales del siglo XX y vemos que la situación no ha cambiado mayormente. Nuestra constitución consagró como un derecho ineludible del estado la propiedad del subsuelo (para aprovecharse del petróleo) y de las riberas y los rios a través de las fuerzas Armadas. Adicionalmente con tener vastos espacios de tierra sin un dueño definido o de propiedad del estado.

Como resultado de esto muchas comunidades indígenas se resisten o han hecho parte de su cultura la ausencia de la propiedad privada o debido a estar en un diferente estado de desarrollo solo reconocen la propiedad comunal.

La pregunta que cabe hacerse entonces es como reconciliar la importancia y los beneficios de la propiedad privada tal como lo señala de Soto y por otro lado permitir a estas comunidades que decidan por su propia voluntad como se organizan y hacen uso de esa propiedad privada respetando sus costumbres y tradiciones.

Angel Medina lider indígena Saraguro y directivo del Instituto Indígena Empresarial apoyado por fundación Futuro y otras organizaciones estuvieron en Washington la semana pasada para conocer como los eskimales (de Alaska) lograron en 1971, formar corporaciones que pasarían a ser dueñas mas tarde de propiedades y negocios que estaban en manos del gobierno americano. Hoy en día esas corporaciones en las cuales los accionistas son eskimales tienen un valor de mercado de acuerdo a los datos ofrecidos de mas de 30 billones de dólares.

La idea en el caso de Ecuador es que ahi donde no hay derechos de propiedad o no hay dueños claros de la propiedad lo lógico es entregar dicha propiedad a la comunidad que ha sido la dueña tradicional de la misma. La comunidad a su vez constituye una corporación en la cual los accionistas son todos los miembros de la comunidad por igual.

Para esto creo que es vital que en Ecuador sucedan dos cosas. La primera que se reforme la constitucion en lo referente a que el estado es dueño del subsuelo. Mientras tanto hasta que suceda eso, el estado entregaría a las comunidades que habitan como concesión las tierras o la explotación del subsuelo a la comunidad. Lo segundo es que de que el estado deje de manejar como propio los recursos petroleros y que entregue las acciones a la comunidad donde se encuentra el pozo o la refinería o el oleoducto. Igual podríamos pensar en el caso de la explotación minera, y las riveras que son propiedad de las fuerzas armadas. La comunidad al conformar esta corporación entraría a competir como cualquier empresa. Miembros de la comunidad adecuadamente educados podrían incluso entrar a administrar la corporación.

Por ejemplo para terminar en el caso de los Huaroni, en vez de que el estado haga una concesión petrolera a alguna multinacional, la concesión la haría la corporación Huaroni Inc. dueña de las tierras en las cuales han habitado por tradición hace cientos o miles de años. La corporación Huaroni Inc. podría decidir no explotar los yacimientos petroleros, o permitir una explotación racional que proteja el ecosistema en el que viven. Al ser ellos los dueños y beneficiarios de dichos recursos tendríamos como resultado que los verdaderos dueños de los recursos serían los se enriquezcan con dichos tesoros.

¿Qué logramos con esto? Como primera cosa rescatar la dignidad de grandes segmentos de la población que viven en la marginación y la miseria. Al ser los dueños los habitantes de dichas tierras, ellos podrían decidir cual es el balance más adecuado entre explotación petrolera y conservación del ecosistema. Finalmente terminaríamos con el robo que ha significado la propiedad estatal de empresas como Petroecaudor que únicamente sirven para alimentar una burocracia obesa y decrépita que no deja progresar al país.

*** Marcela Sanchez, columnista del asuntos latinos del Washington Post reporta sobre esta visita que menciono y sobre otros participantes de la reunión.