¿Más Estado, Mejor Estado o Menos Estado?

La mayoría de ecuatorianos ya está conciente de que politizar y burocratizar más nuestras distintas actividades no es la solución. Por lo tanto, hay un cierto consenso, salvo el caso de ciertas excepcionales mentes fascistas o socialistas (valga la redundancia filosófica), de que la respuesta no es ni puede ser nunca tener más Estado.

Sin embargo todavía es minoría la que privilegia la opción de menos Estado, que la de un mejor Estado. Todavía pecamos de cierta ingenuidad o desconocimiento teórico-histórico, para decir que existe un Estado grande que puede ser domesticado mediante elecciones o reformas. No debe caber duda alguna de que el Estado aquí es gigantesco, no sólo en presupuesto, si no en alcances legales y extralegales.

Pero, aparte de cierta indignación con el maltrato al usuario, ¿por qué deberíamos pensar en reducir el tamaño mismo y las funciones del Estado?

La respuesta no es tan obvia. Para crear valor, es necesario contar con precios libres. Eso va para cualquier área: educación, telefonía, energía, salud, comercio, industrias varias, turismo, etc. Sencillamente sin precios reales (el único indicador de necesidades, preferencias y escasez/abundancia concreta), es imposible conservar y mucho menos crear, valor. Cuando hablo de valor hablo hasta del sostenimiento de infraestructura como edificios, vehículos, maquinaria, etc. Eso, sin contar con los incentivos (maximizar el ocio o disfrute y minimizar el trabajo) existentes en el sector público, nos deben dar una luz sobre lo destructiva que resulta la confiscación de cualquier área (más grave mientras más valiosa) por parte del aparato de los medios políticos. La contabilidad de costos es el método para saber si lo que producimos es igual o superior y no inferior, a lo que utilizamos como insumos, incluyendo el tiempo. Esto vuelve por definición el concepto de «empresa pública» pero también el de «servicio público» algo bastante improbable (y la historia lo demuestra ubicuamente). Puede ser un proceso doloroso, pero aceptar que un monopolio es menos deseable que la variedad y competencia que traen la libertad, es un gran paso.

Quiero compartir un estudio del prof. Pablo Guido, comparando el performance de varios países vis a vis con el tamaño de su Estado. Resaltaré por si no se vuelve evidente luego de leerlo, que más gasto no significa mejor gasto y que no hay nada que el Estado pueda hacer cercanamente bien con respecto a la propia sociedad civil que conoce sus recursos, necesidades y capacidades mejor que un técnico aunque cargue generosos recursos y los reparta a diestra y siniestra.

Dado que el tema no es sólo económico, cabe decir que cualquier cosa «lograda» mediante la fuerza organizada (un gobierno) no sólo que no es meritoria, si no que no se interioriza en la gente por ende sería un logro muy frágil y temporal, y gran parte o todo el avance se destruye por el propio medio utilizado para alcanzarlo por esa y varias otras razones (aquí entran los valores y si se quiere, lo espiritual o interior). Si su idea es buena, haga las cosas mediante liderazgo, sumando a usted voluntades. Si es mala, o usted es facilista o no le importa la ética, adelante, pidale eso, lo que usted considere lo más importante para el cambio nacional, al Estado. La corrupción es eso, pensar que el fin justifica los medios.

5 comentarios sobre “¿Más Estado, Mejor Estado o Menos Estado?

  1. Por eso es que las buenas ideas casi nunca florecen …porque no se pueden sumar voluntades que basan sus ingresos o su actitud en la corrupcion; como que nuestra gente esta astiada de los corruptos, pero sigue siendo lo comun quebrantar la ley, pagando coimas para evitar la carcel, o chantajeando con su poder para darse una vida mas llevadera.
    Si todos lo hacen,
    a quien le importa?
    y quien se hace el heroe?
    y quien se hace el patriota?
    y quien se hace el idiota?

  2. Muy buena observación Fernan. La ventaja de menos Estado también es que con menos leyes hay menos delitos, cuando algo es criminalizado existe víctima real por ejemplo o se desenmascara una mala ley. Pero eso es tema para otro apunte, en otra ocasión.

  3. El estado y el sector publico no son excluyentes, es decir el uno no puede vivir sin el otro, prueba de esto es que en la Rusia Sovietica existia una industria de alimentos privada informal que suplia grandes necesidades y era un motor de la economia. En los Estados Unidos existe un sector publico, con burocracia, problemas, privilegios, etc. El exito del desarrollo es mantener ese delicado equilibrio. Donde poner la linea, hay miles de opiniones, creo que los que escribimos en este sitio pensamos que deben ser mas a la derecha, con el estado como supervisor del sistema (cortes, policia, etc) y como proveedor de los mas necesitados. Donde poner la linea de los mas necesitados, ese es otro problema que podemos debatir. Lo importante, y creo que todos esta de acuerdo, es rapidamente eliminar la participacion del estado en industrias que por su volumen economico y estrategico para el desarrollo de toda la poblacion son consideradas criticas: Petroleo, Telefonia, Electricidad, Banca, Puertos, si logramos esto tenemos la victoria segura, el resto se puede hacer poco a poco con los recursos que estas ventas y la aportaciones fiscales de las mismas.

  4. Tuve la oportunidad de escuchar a uno de los economistas destacados del Cato Institute (EEUU) acerca del rol del Estado en la Superación de la pobreza y me parece al menos interesante poner en debate su mirada, porque mas allá de preguntarnos si es necesario mas estado o no, me pregunto ¿cual es el rol el Estado ante una situación tan dramática como el tener mas del 65% de su población bajo índices de pobreza?, y aquí desvió un poco la discusión del articulo planteado por Juan Fernando.
    Una de las conclusiones contundentes que plantea Tanner es que a pesar de que en EEUU se triplico la inversión para ayuda social, los índices de pobreza no se redujeron de forma proporcional con la inversión. Frente a esto las criticas que señala el economista de Cato son claras. 1) No es necesario mas recursos sino mejores distribuciones de los recursos. 2) El Estado no es necesariamente quien llega de forma mas focalizada y a quienes realmente necesitan mas apoyo y con medidas como estas lo único que logra es debilitar a la sociedad civil, sus organizaciones y la capacidad de las ONG de hacer un trabajo colaborativo. 3) Estas medidas lo único que lograron fue estimular una cultura de dependencia ante los beneficios del Estado.
    Frente a estas criticas y pensando ya en nuestro Ecuador, lo que el Estado debe empezar a hacer es confiar y trabajar de forma mas cercana con las organizaciones que realmente saben manejar recursos y diseñar modelos de superación de la pobreza eficientes. ¿Por que pretender que el estado sea quien mejor administre estos recursos y trabaje focalizadamente con los mas pobres?. Algunas soluciones que planteaba Tanner son las de fortalecer a las organizaciones sin fines de lucro y no gubernamentales, incluso a la Iglesia, de manera tal que estas sean el vinculo directo con los mas pobres. Creo que muchas de las ONG del país podrían licitar los recursos, así el Estado velaría por la buena administración y resultados concretos y no se desgastaría en una burocracia que pretende controlar todas las variables. Me parece que un estado que contempla el trabajo cercano con la sociedad civil, es además un estado mas democrático y sobretodo mas liviano y eficiente.
    Para los interesados en los estudios de Michael Tanner, http://www.cato.org

  5. Muy interesante análisis, Ana María.
    Sólo veo un problema, pero es el fundamental. ¿Es necesario pensar en el Estado como un ente capaz de provocar progreso? Uno de los puntos del analista es que existe daño moral. De hecho ese daño moral puede ser más destructivo que cualquier avance de cortoplazo o de «tomar acción» ante una situación como 65% de pobreza.
    Este país hace 80 años, tenía 100% de pobreza. Es un pésimo record, pero tomando en cuenta una población de 1-2 millones de personas, ahora hay 4-5 veces más gente, y una cantidad igual a todos los habitantes anteriores ahora ya vive bien. De hecho una familia de clase media baja del Sur de Quito (a quien se contaría erróneamente en ese 65%) vive mejor que un monarca europeo de hace 250 años, en términos vitales como mortalidad infantil, expectativa de vida, acceso a vacunas, y un largo et cetera.
    Por supuesto, no estoy haciendo una apología de la pobreza, pero es un término relativo, histórico. Somos un país desarrollado al lado del país que se desarrolló primero (Inglaterra) en sus primeras décadas de desarrollo. De hecho si les vieramos, no les consideraríamos desarrollados según *nuestro* estándar.
    Mi afán más bien es de poner las cosas en perspectiva. Afortunadamente la justicia y la prosperidad van de la mano, y ambas giran alderedor del concepto de derechos individuales. Entonces, en vez de sentir ansiedad por una situación actual ecuatoriana comparada con X o Y país, debemos pasar a poner esa energía en lo que Cambiemosecuador.com se propone: soluciones y formas de desbrozar el camino para que los avances sean más rápidos y para todos. Insisto sobre el tema del daño moral: la ayuda estatal puede hacer daño en formas menos visibles pero más duraderas. De hecho se calcula que más de 3/5 de niños de raza negra en ciudades grandes norteamericanas nacerá fuera de un matrimonio. Lo mismo pasa con los suecos de las ciudades principales. Por motivos de espacio no puedo desarrollar el tema, pero ambos grupos tienen *algo en común*: alto grado de «asistencia» estatal, reemplazando y/o regulando aspectos que la familia maneja en ordenes más naturales. ¿Coincidencia? Para decenas de estudiosos de los incentivos éticos y económicos de las sociedades, no lo es.

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