En política es común la verbocracia, en unos países más que en otros. Si existe la plutocracia, partidocracia y cleptocracia, hay que ponerle uno más, que va de la mano con los populistas (de izquierda a derecha). La verbocracia para que sea efectiva tiene ir con gestos para impresionar, captar y persuadir a la audiencia, es decir, ser elocuente. De ahí se produce el efecto mágico del encantamiento. Mientras el populismo amenaza a latinoamérica, bajo el sedante verbal, el trabajo honesto se vuelve difícil, lo contrario para el político y sus seguidores.
Por un lado están los socialistas, comunistas, izquierdas en fin, que buscan el igualitarismo, los cuales, olvidan que el ser humano en si es diferente y el querer ordenar la vida de sus semejantes, a travéz de políticas económicas redistributivas, se toman atribuciones casi divinas, pretendiendo que quitandole al talentoso le hacen un bien al pobre, lo que de a poco termina en resignación, volviendo al que menos tiene dependiente del sistema y (claro, como no) están los políticos para “ayudar” en el trabajo de quitarle al próspero para darle al pobre. Lo que a larga no ve el pobre es que es pobre de oportunidades, y estas políticas redistributivas solo benefician a quienes están con el régimen socialista, y el efecto de reasignación es contraproducente, ya que ahuyenta a los talentosos, quienes terminan emigrando en busca de oportunidades laborales, como empleado o emprendedor (quien crea plazas de trabajo). Incoherente y contradictorio también es, que las izquierdas, que dicen defender los servicios públicos, defienden tanto la educación y salud pública que sus hijos estudian y se atienden en institutos privados. Hablan de viviendas populares, pero viven en barrios apartados. El pueblo cree y sin darse cuenta, va camino de servidumbre.
El lado que debería, en política, representar el contrapeso es la ahora conocida como la derecha perdida. Bajo su dominio, ha estado ausente el estado de Derecho (rule of law), la defensa de las libertades individuales, principalmente el derecho de propiedad y las garantías del debido proceso, asi como la denominada economía de libre mercado. Estos principios básicos, paradójicamente, han sido deshechos, ya que la derecha a participado de los golpes de Estado desde 1995. Las principales instituciones del estado, especialmente la función judicial, ha servido para perseguir enemigos políticos e inclusive se dice que se ha manipulado para amasar fortunas. El control deficiente de sectores claves por parte del Estado se ha dado, paradójicamente, por medio de la derecha, a travéz del chantaje legislativo y terror judicial. También se ha visto la toma de ventaja y preferencias en torno a las políticas económicas, protegiendo a sectores privilegiados, con sucretizaciones y devaluaciones asistiendo a exportadores ineficientes (perjudicando al consumidor via inflación), también manteniendo subvenciones y aranceles proteccionistas. Con todos estos antecedentes, se le ha dado los argumentos para que en la actualidad, grupos opositores tomen ventaja del asunto.
Se pensaba que el actual gobierno que había ganado la segunda vuelta con un discurso característico de las izquierdas modernas, iba ser de corte chileno o al menos brasilero, pero finalmente se dejo seducir por el chavismo de corte castrista. Así tenemos ahora un régimen especialista en abrir frentes de batalla, de legitimar su razón de ser y estar. Sus actos, muchos ilegítimos, tienen justificativos y como dice el dicho popular, mientras se inventaron las excusas, todo el mundo quedo bien. El caso de los pateovideos no deja de ser la excepción en el actual régimen, el fin justifica los medios; no importa si hicieron espionaje filmando al mejor estilo del reality show, El Gran Hermano, y que dijeron no pago, no pago la deuda y al final pagaron, pues todo era parte del show investigativo. Luego se usa la estrategia de Castro, Chávez y Bucaram, atacar en forma enérgica haciendose la víctima a la vez, acompańado (eso si) de turbas encendidas como escudos humanos. Los diputados del mantel harán el resto.
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