La farsa que todos olvidan por Martin Pallares

Este Articulo es de El Comercio del dia 15 de Febrero por Martín Pallares Editor de Política del Diario.  El mensaje es corto pero claro, queremos un nuevo pais, pero no con un unico partido igual de torcido que los tradicionales.  Estamos ante un gobierno que gasta millones en autos y aviones, paga sueldos millonarios, contrata a todos los ahijados del partido y encima nos pide mas dinero y que nos midamos en nuestros gastos para no desbalancear las finanzas publicas.

 El escándalo del caso Chauvín y todas las sórdidas especulaciones que ha producido han logrado enterrar otro hecho al que, si se aplican los supuestos principios de la llamada revolución ciudadana, resulta no solo escandaloso sino indignante. Se trata de las primarias de Acuerdo País que costaron USD 1 millón. Si bien ese dinero salió de un fondo que el Estado estaba obligado, por ley, a entregar al movimiento de Gobierno, y que esas elecciones eran un asunto interno del movimiento, no es menos cierto que su uso constituye un acto de responsabilidad no solo con quienes acudieron a las urnas sino con todo el país. Resulta que hasta ayer, cuando se escribió esta columna, no había resultados en 17 provincias. Además, muchos aspirantes que ganaron en esas elecciones, a las que se pretendió vender como la pila bautismal de la nueva santidad política, no aparecen en las listas de candidatos definitivos, y que algunos que perdieron en las primarias figuran como candidatos. Es más, hay personas que participaron como precandidatos a asambleístas y ahora resulta que son candidatos a concejales. Por más primerizos que hayan sido los organizadores, por más buena voluntad, manos limpias y corazones ardientes que tengan las cabezas del brazo político de la revolución ciudadana, el gasto de ese dinero merece, al menos, una rendición de cuentas por no decir una fiscalización Se ha olvidado que ese dinero es público porque su origen es estatal. Quienes organizaron esas primarias deberían explicar el gasto de cada uno de los dólares invertidos. Pero esperar eso es abrigar sueños de perro.

Anuncios