Cuando Ecuador eligió un presidente liberal

El Presidente de Atlas Alejandro Chafuen (mi actual jefe), cuenta siempre esta historia sobre cuando conoció a mi padre Rómulo López Sabando en una reunión con liberales latino americanos en Miami en 1985.  Alex
le pregunto cual era el mayor desafío que la economía de libre mercado
enfrentaba en el Ecuador y la respuesta de mi padre fue “Ganar la
Presidencia de la República”.

Mi padre fue presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, y luchó junto con León Febres Cordero (Ex-
Presidente de la cámara y diputado en ese entonces) para promover un
gobierno liberal.  Los esfuerzos realizados tuvieron tanto éxito que
León ganó la Presidencia.  No solamente la ganó, lo hizo con un
lenguaje netamente a favor de la economía libre.  La izquierda (Roldós) lo bautizó a Febres Cordero con el mote del “más insolente recadero de la oligarquía” por
ser tan directo en sus argumentos a favor de una economía libre.

Ecuador fue entonces en 1984 el primer país que habló de reformas de libre mercado en Latinoamerica,
mucho antes que Argentina, Perú, Brasil o Venezuela; en un continente
donde la única alternativa para un régimen de libre mercado era la
dictadura de Pinochet en Chile y el resto eran países gobernados por
dictaduras de izquierda.  Como sucede en todas las cosas que hacemos
los ecuatorianos, siempre somos los primeros que hablamos de reformas,
como la dolarización o la privatización pero somos los últimos en
implementarlas o somos los que menos reformas hacemos.  Ninguna reforma
liberal se hizo en el periodo de Febres Cordero, ni ninguna
privatización ocurrió (con excepción de la privatización de
Previsora).  Su único triunfo claro fue luchar a brazo partido contra
la guerrilla y literalmente borrarla del mapa y ahorrarnos la tragedia
Colombiana o la noche oscura de Sendero Luminoso en el Perú.  Para la
izquierda Febres Cordero se convirtió en la causa de todos los males que tenía el país.

Más tarde en su carrera política, como alcalde de su ciudad Guayaquil, León
recuperó su imagen política y transformó a Guayaquil, en ese entonces
la Calcuta de América (con el perdón de Calcuta), en un lugar decente, moderno y vivible.  Tuve la suerte de conversar con Febres Cordero un par de veces (gracias a la amistad de mi padre con León) y le pregunté porque nunca había hecho ninguna gran reforma de libre mercado durante su presidencia, especialmente si era cierto lo que me
estaba diciendo que se confesaba ser un gran admirador de las reformas
liberales de la Alemania de la Posguerra de Ludwig Earhart.    Su única respuesta fue, “los intereses creados, los intereses creados no me dejaron”.

El obituario de León ha estado en todos los medios de comunicación del país y del extranjero como el Washington Post
Debo añadir que debido a la falta de reformas de libre mercado que tan
ardorosamente defendió en su campaña presidencial ha sido muy difícil
disociar el libre mercado de la Presidencia supuestamente “Liberal” del
régimen de Febres Cordero.   El fue uno de los más grandes líderes que ha tenido el país y el refundador de Guayaquil como alcalde, pero la oportunidad histórica de promover el libre mercado simplemente se desperdició.  Este es un ejemplo clásico de la advertencia que hicieraFriederich Von Hayek a el Fundador de la Fundación Atlas Antony Fisher sobre involucrarse en política para avanzar los principios de una
sociedad libre.  Si, hay que involucrarse con los políticos, pero no
con los políticos de una determinada carpa política.  Como bien lo
mencionan algunos amigos liberales, el gobierno de Febres Cordero fue de nombre de derecha, pero sus acciones coincidieron más con la del típico gobierno patrimonialista latino americano que cuida los intereses de los empresaurios pero no el interés general y los principios de una sociedad libre.

No es si no hasta reciente fecha gracias al trabajo de hormiga lento pero de grano en grano de Dora de Ampuero a través del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (desde 1991), mi padre Rómulo López Sabando, jóvenes universitarios, académicos como Franklin López, el Movimiento Libertario en Quito (y ahora en el resto del país) liderado por Juan Fernando Carpio y más recientemente Fundación Ecuador Libre, iniciativa de Guillermo Lasso y dirigida por Pablo Arosemena y otros que mas que seguro se me olvidan, que la mala reputación dejada por Febres Cordero se ha ido borrando de a poco.  Los Ecuatorianos han comenzado a apreciar la necesidad de reformas de Libre Mercado y más específicamente una sociedad libre, especialmente ahora que tenemos un
régimen Pro-chavista y castrista como el de Rafael Correa.  

Lo que el país necesita no es otro líder como León Febres Cordero en el cual empeñar nuestras esperanzas si no convencernos y convencer a otros de que es necesario reformar el país y sus instituciones hacia un régimen de mayor libertad.  Si en el camino
aparece un líder del talante de Febres Cordero y logra los cambios, en
buena hora, pero no debemos empeñar nuestra reputación e ideas en un
líder que nos llevará por los próximos 30 años en los altos y bajos del
fragor político y la lucha del poder por el poder.  Paz en la tumba de
León el mejor alcalde en la historia de Guayaquil el pueblo ya le
agradeció y le ha dado un apoteósico despido en sus funerales.  Solo la
historia lo juzgará por sus errores y omisiones como padrino de la
política, como Presidente y como el último caudillo.  Nosotros los que
nos llamamos liberales tenemos en cambio la obligación moral de una vez
más empujar este carro a favor del país y nuestros esfuerzos deben una
vez más estar orientados a transformar nuestro país en una sociedad
libre y próspera sin privilegios (y sin caudillos).

Originalmente publicado en inglés en Atlas Network el 17 de diciembre 2008.

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Un comentario sobre “Cuando Ecuador eligió un presidente liberal

  1. “sus acciones coincidieron más con la del típico gobierno patrimonialista latino americano que cuida los intereses de los empresaurios pero no el interés general y los principios de una sociedad libre.”
    Eso es lo que comúnmente se conoce como derecha. Aveces me confunde que personas que ideológicamente defiendan la libertad y tenemos mucho en común, defienden regímenes autoritarios y despóticos como el de Febres-Cordero.

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