Correa es un huairapamushka

La expresión en quichua “huairapamushka”: el hijo del viento, el que vino de ninguna parte. Asi lo expresó semanas atrás en una entrevista para la revista Cosas el Alcalde de Cotacachi Auki Tituańa, hombre de izquierda (moderna), del movimiento indígena, del municipalismo. La gestión de Tituańa a sido reconocida a nivel mundial: premio internacional “Dubai 2000”, premio internacional Unesco “Ciudades por la paz 2002”, premio internacional “Buena práctica en participación ciudadana”, premio “Ciudades digitales 2007”. Tituańa tiene 12 ańos como Alcalde, es orgulloso de su indentidad cultural y étnica, habla quichua (no por novelería) y no se siente encasillado en la practica indigenista, más bien se siente un ciudadano del mundo, sin complejos ideológicos ni políticos y cree en el diálogo con varias tendencias políticas. Tachó de patrioterismo la actitud de Correa ante el suceso de Angostura el 1ero. de marzo pasado. La entrevista publicada en la revista Cosas on line a continuación:

Auki Tituaña “Correa es un huairapamushka”

¿Usted está decidido a votar por el no antes de saber cómo va a quedar la Constitución?
Desde el principio yo he dicho no al “Socialismo del siglo XXI”, que es un cascarón vacío con una mezcla de unas ideas socialdemócratas, demócrata cristianas y populistas. No veo que tenga un contenido. Además quienes lo lideran, como Rafael Correa, no tienen formación política ni una clara trayectoria dentro de la lucha social y popular.

¿Para usted Rafael Correa es un advenedizo?
Sí. El término del huairapamushka que nosotros utilizamos en el mundo indígena. El hijo del viento, el que vino de ninguna parte.

Auki Tituaña “Correa es un huairapamushka”

“El hijo del viento, el que vino de ninguna parte”. Con esa expresión quichua Auki Tituaña, alcalde de Cotacahi, define al Presidente de la República. Desde la izquierda, desde el movimiento indígena, desde el municipalismo, se alza una de las voces más duras contra el Gobierno. Su aval: 12 años de excelente administración local.

Auki Tituaña, el primer alcalde indígena de Cotacahi, llegó al sillón municipal a los 31 años. Luego de 12 años en el poder ostenta resultados envidiables: un territorio libre de analfabetismo, con un proceso sólido de descentralización en la salud, una electrificación del 98 por ciento y un 70 por ciento del cantón tiene servicio de agua potable.

Su fórmula se sustenta en la participación ciudadana. Desde que se instaló en el Municipio, Tituaña convocó a una asamblea. Su trabajo se basa en las decisiones comunitarias, pensadas desde las necesidades de la gente y con el acuerdo de organizaciones y de todos los interesados. Eso le permitió subir ciertos impuestos hasta en un 3000 por ciento y ser releecto en dos ocasiones con el apoyo de indígenas, mestizos y negros.

Desde el año 2000 comenzó a aplicarse el Presupuesto Participativo, a través del cual desde la Asamblea se decide dónde y cómo gastar los ingresos del municipio.

Esta experiencia ha sido reconocida en el mundo entero. Primero obtuvo el premio internacional “Dubai 2000” a las mejores prácticas en materia ambiental, social, económica y de gobernabilidad. Después llegó el premio internacional Unesco “Ciudades por la paz 2002”, por haber contribuido a restaurar la esperanza e impulsar el diálogo intercultural. También tiene el premio internacional “Buena práctica en participación ciudadana” del Observatorio Internacional de Democracia Participativa. Y el premio “Ciudades digitales 2007”, por la disminución de la brecha digital.

¿Usted está decidido a votar por el no antes de saber cómo va a quedar la Constitución?
Desde el principio yo he dicho no al “Socialismo del siglo XXI”, que es un cascarón vacío con una mezcla de unas ideas socialdemócratas, demócrata cristianas y populistas. No veo que tenga un contenido. Además quienes lo lideran, como Rafael Correa, no tienen formación política ni una clara trayectoria dentro de la lucha social y popular.

¿Para usted Rafael Correa es un advenedizo?
Sí. El término del huairapamushka que nosotros utilizamos en el mundo indígena. El hijo del viento, el que vino de ninguna parte.

¿Al igual que hizo Lucio Gutiérrez, Correa está traicionando al movimiento indígena, y los usó como aliados mientras lo necesitaba?
Cuando se planteaban las posibles alianzas con Correa, yo me opuse y una gran vertiente del movimiento indígena también. Dijimos: ¡Basta de servir de escaleras para que algún oportunista en la política nos siga utilizando! Freddy Ehlers obtuvo su tercer puesto agarrándose las tesis del movimiento indígena. Lo propio ocurrió con Gutiérrez, que no respetó los mínimos acuerdos. Luego, Correa. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo en otros y desperdiciando nuestras fortalezas? La última campaña era el momento de poner alguien de nuestras filas y hacer alianzas públicas y transparentes viables con otros sectores del país.
En esas reflexiones yo decía: los oportunistas terminan traicionando a un pueblo y sus causas. Y se cumplió: Correa lo está haciendo, pero él es más peligroso, porque es un poco más inteligente que Gutiérrez.

¿Usted duda de la consistencia política de Rafael Correa?
Nada confirma una trayectoria de participación popular y social. Un año en una comunidad indígena no asegura que tenga una formación política e ideológica de izquierda. Su paso por la Universidad San Francisco demuestra que no estaba con las causas sociales y populares. En la política hay que recorrer y batallar para hacer escuela. Mi ventaja es que además de haber estado en esta lucha he podido hacer un ejercicio de gestión pública desde lo local con una trascendencia no sólo nacional sino también internacional.

¿En el puesto de Rafael Correa hubiera sido igual de radical o hubiera ido más allá?
La traición se ve en que no ha habido cambios verdaderos. ¿Qué ha pasado en la educación? Lo mal que está es por el control de la extrema izquierda en estos treinta años, y a pesar de su mala calificación ¿qué ha dicho Correa? Nada. Lo mismo con la Salud, hay un sindicalismo que ha demostrado ser injusto e ineficiente y las cosas siguen ahí. Con una ambulancia más u otro hospital nada va a cambiar. Si no se cambia de modelo, todo sigue intacto. Los compromisos que debe tener lo obligan a callarse. Es fácil pelearse con un Congreso desprestigiado, que de un soplo se iba a caer, que no necesitaba la batalla que él emprendió….

¿Entonces, Correa no ha topado a los verdaderos males del país?
Ha habido un incumplimiento y una traición. Por ejemplo, en el tema minero: el discurso ecologista que lo llevó a la Presidencia, lo ha archivado. Con Correa no vamos a cambiar nada.

Usted ha sido crítico incluso en el tratamiento de lo sucedido en la frontera el 1 de marzo, aseguró que el Gobierno estaba exagerando en sus acciones ¿Se mantiene en esa perspectiva?
Como no hubo una condena por igual al ejército colombiano y a las FARC, por la violación de nuestra soberanía, me parece que hay una mala intención o hay compromisos. Correa aseguró que iríamos hasta las últimas consecuencias, y yo veía eso como una convocatoria a la confrontación con Colombia. Por eso dije: este señor está equivocado, ese falso patrioterismo y ese falso nacionalismo nos pueden llevar a una guerra inconsulta. Condeno esa violación a la soberanía pero hay canales para resolverla. No hubo un ataque al Ecuador sino a la guerrilla. Esta ruptura de relaciones no aporta para enfrentar la crisis económica.

Su gestión de 12 años en la Alcaldía de Cotacachi se basa en la participación ciudadana.¿Cómo ve esa participación en el Gobierno Nacional?
Muchos alcaldes han tratado de seguir nuestra experiencia y no la han podido cuajar, porque no es una receta que se basa sólo en la convocatoria a todos los actores a discutir sus temas. La democracia participativa es algo que se lleva en la sangre. Correa ofreció que va a trabajar con la participación de los diferentes actores pero no es así. Los líderes que luchan en la minería aseguran que el gobierno no trabaja con los “pelucones” sino con los “peluconcitos”, que están en todo el gabinete. Que es muy pluralista: con roldosistas-bucaramistas, con borjistas, con gente del Prian, la gente de la derecha que siempre han gobernado.
Los asambleístas responden a un proceso de selección por ser caciques locales, no representantes de los líderes de mujeres, campesinos u otros movimientos. La participación está esperando su momento en el país.

¿Demasiada participación no entorpece los procesos?
La fuerza del acompañamiento de las organizaciones sociales nos ha permitido cumplir con las metas fijadas. Nuestro modelo de democracia participativa no es perfecto, tiene sus debilidades y problemas pero se diferencia mucho de la democracia representativa y nos da mejores resultados.

En declaraciones al diario Hoy hace un par de años usted aseguró que “la democracia ha sido un retroceso incluso para los indígenas”, ¿sigue pensando igual después de 12 años en el poder?
Me refiero a la democracia representativa occidental que no ha generado las condiciones de cambios sustanciales. El racismo no es tan crudo como antes, que nos tocaba bajarnos de la vereda cuando venía un compañero mestizo o nos obligaban a sacarnos el sombrero y el poncho para limpiar los mercados. Pero eso ha cambiado en base a nuestra lucha, y a las discusiones de tratados y convenios internacionales, no es un milagro de la política ecuatoriana. La democracia representativa tiene muchas deudas pendientes no solo con los indígenas, sino también con las mujeres, con los niños y los jóvenes. Nos corresponde a quienes sabemos que el sistema no está funcionando tratar de cambiarlo y asentar las bases para una reforma estructural.

¿Qué fue lo que se propuso apenas llegó al Municipio?
Lo primero que hice fue convocar a una asamblea cantonal. Apenas me posesioné invité a todos a trabajar juntos en esa tarea. Luego del primer mes tenía en la asamblea a 350 compañeros y compañeras que se instalaron a discutir. Todos vinieron con pedidos, de carreteras, coliseos, parques. El presupuesto no alcanzaba ni en 18 años, eran pedidos sin sentido. Cuando comenzamos a priorizar las necesidades nació esta forma de administración.

¿Ésa es la fórmula mágica para enfrentar a los sindicatos nacionales, subir los impuestos en 3000 por ciento y tener una popularidad que le ha permitido dos reelecciones?
Tomamos las decisiones con la misma comunidad. La razón no pide fuerza. Con los dirigentes en los barrios se explica cuánto va a costar y por qué se sube el agua o los impuestos prediales, y en conjunto se toman decisiones.

¿Uso esa misma fórmula con los sindicatos nacionales para aplicar la descentralización en temas como salud y educación, en los que Cotacachi lleva la delantera?
En la salud, que es donde más hemos avanzado, empezó desde 1996, cuando no había ley de Descentralización ni de Modernización, y se creó el Consejo de Salud. Cuando se creó la Ley de Sistema Salud, en el año 2000, que trazó el camino para la demanda de la descentralización desde un gobierno local, cumplimos los requisitos (algunos ya los teníamos) y lo pedimos al Gobierno Nacional. Entonces se negoció directamente con el Gobierno Nnacional, ahí no intervienen los sindicatos.

¿La ley descentralización es tan mala como afirma el oficialismo?
Aunque es incompleta da las pautas y todo depende del liderazgo local y nacional. Yo soy partidario de una descentralización desde la participación ciudadana. Porque sino, ocurre que el poder pasa de unas manos muertas centralistas a unas manos muertas descentralizadas.

¿Por qué usted sostiene que el Gobierno está matando al municipalismo?
En el discurso de Correa se escucha una apuesta a la descentralización, pero en la práctica no ocurre aquello. Su relación clientelar con los municipios es una forma perversa de destruir lo que los municipios hemos logrado a nivel local. Esto va fracasar. Además hay un recorte del 40 por ciento de los recursos que recibíamos los municipios.

Algunos de sus compañeros alcaldes parecen muy contentos con el Gobierno Nacional…
Somos 221 alcaldías y municipios y los que han asistido a las reuniones del Gobierno son 100 ó 107. Yo no me he prestado a estas convocatorias divisionistas. Pero muchos alcaldes como el de Quito, de Tulcán y de Ibarra dijeron que fueron por ser corteses, pero cuando se dieron cuenta de las intenciones dijeron que ellos no comparten esa posición. Que Correa esté rodeado de alcaldes cuestionados es mejor para la familia municipalista. Esto lo vinculo al formato de Chávez que actuó así: dividiendo y restando recursos a los municipios.

¿Anti populista, anti clientelar, democrático y abierto a la participación: usted es el anti Correa?
Me he identificado en una postura humanista, democrática y muy en la lucha de nuestros ancestros. Correa solito se ha ubicado dentro de una corriente populista clientelar y demagógica, que lleva al país a una situación de mayor crisis y estancamiento. No hay políticas claras en el tema agrario, turístico, ambiental, artesanal. En lo laboral, con el fin de la tercerización cerró la puerta a mucha gente. Si el Estado no puede dar estabilidad, no podemos exigir que la empresa privada asuma toda la responsabilidad de crear estas condiciones. Lejos de convertirse en el buen economista que aseguraba durante la campaña, se ha convertido en un buen recaudador- pagador gracias a los precios del petróleo. ¿Qué podemos esperar de alguien que no generó una sola fuente de trabajo en su vida? Lo que nosotros hacemos en nuestras vidas reflejamos en un ejercicio público.

¿Su condición de indígena lo limita como figura nacional?
Yo no me he encasillado en una práctica indigenista. Orgulloso sí de una identidad cultural y étnica, de hablar el quichua, pero a la vez estar sintonizado con lo occidental, es importante. Puedo comer un sushi en Tokio, unas tapas en Madrid, un caldo de manguera en Guayaquil y un cuy con papas en la Sierra. Me autodefino como un ciudadano del mundo, sin complejos ideológicos ni políticos, creo que se puede dialogar con todas las vertientes políticas. A nivel general se puede trabajar con todos los gobiernos sin ceder principios. Las relaciones positivas que he construido en el país me dan la seguridad que en algún momento si tengo que intervenir en la actividad política nacional no primará mi poncho y mi sombrero. La condición étnica debe ser una potencialidad, por ello nuestra tesis de la plurinacionalidad será un gran motor para el desarrollo nacional.

Ana Karina López
Fotos: Soledad Rosales

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