Enésima Carta Magna y Economía

El Estado cuando interviene escoge a ganadores y perdedores; obviamente los avispados se arriman al político de turno. Hitler tuvo aceptación popular abusando de la retórica nacional socialista, los comunistas fueron más crueles aún. El quitarle a uno para darle a otro obstaculiza e interfiere engendrando mendigos dependientes e injustos grupos privilegiados (oligarquías) que [de]genera distorsiones totales. Leyes creadas por el hombre para el hombre no pueden estar por encima de los derechos individuales. El mercado no es perfecto asi como el hombre es imperfecto, nuestras decisiones y gustos varian en el tiempo y el individuo para cubrir sus necesidades busca satisfacer el de los demás. La única forma de salir de la pobreza es creando riquezas. Por medio de sus instituciones, el Estado debe garantizar aquello, para que en lugar de pedir caridad, podamos gracias al esfuerzo de nuestro trabajo vivir en forma digna.

La nueva Constitución y la economía
Por César Robalino Gonzagaexpreso.ec
Jueves, abril 24 de 2008

El Estado no puede, ni debe reemplazar a los mercados o a los empresarios privados, ya que históricamente ha fracasado en las tareas de organizar los procesos de producción. Cuando el Estado incursiona directamente en la producción, hay ineficiencia, escasez, racionamiento, mala calidad, pobreza y corrupción.

La Asamblea Nacional Constituyente ha iniciado el debate a su interior y al exterior sobre los nuevos conceptos y bases sobre la que debe fundamentarse el sistema económico y financiero del país.

Lo que se discute y lo que se aprobará en la Asamblea es una serie de disposiciones que debilitarán todas las instituciones de la economía de mercado. La propiedad privada sobre los medios de producción será debilitada para dar paso a otras formas de propiedad que serán promovidas con fuerza desde el poder político. Los “nuevos dirigentes” políticos no son amigos, ni son simpatizantes de la propiedad privada; esta institución es, para ellos un instrumento creado para la explotación de los grupos débiles, que supuestamente son los trabajadores. La propiedad comunitaria y estatal están más a tono con dichos grupos dirigentes.

La discusión de más mercado y más Estado o viceversa que la extrema izquierda ha promovido en el mundo, ha tenido cierto éxito en provocar confusión y desconcierto, así como tratar de probar que la economía de mercado y sus instituciones no resuelven los problemas de los ciudadanos. Mercado y Estado son complementarios.

El mercado requiere de un Estado fuerte, pequeño en el número de burócratas, pero altamente eficiente y competente, para ayudar a su funcionamiento eficaz. El Estado es necesario por muchos factores que son conocidos en la teoría política y para también evitar y controlar abusos de los agentes económicos, cuando estos se den, no para destruir a los empresarios privados, ni sus instituciones.

El Estado requiere supervisar y promover la competencia, la transparencia, la libertad de los mercados, pero también se requiere a través de la ley, regular las estructuras monopólicas y/o duopólicas en todos los mercados para evitar que los consumidores sean afectados con prácticas que les perjudican con precios altos que no se justifican.

El Estado no puede, ni debe reemplazar a los mercados o a los empresarios privados, ya que históricamente ha fracasado en las tareas de organizar los procesos de producción. Cuando el Estado incursiona directamente en la producción, hay ineficiencia, escasez, racionamiento, mala calidad, pobreza y corrupción.

En el Ecuador debemos crear más riqueza. La tasa de crecimiento económico del Producto Interno Bruto no puede ser de 3% ó 4% anual. El objetivo debe ser crecer a una tasa superior al 6% anual per cápita. Si caemos en el error de no crear más riqueza, sino repartir la que actualmente existe, estaremos condenando no solo al país, sino a la gente pobre a seguir siendo pobre.

El estancamiento económico y social serán el destino ecuatoriano, aún con el petróleo. Si el poder público solo adoptará políticas redistributivas, la clase media ecuatoriana irá desapareciendo y los grupos de altos ingresos paralizarán sus inversiones. El estancamiento, la informalidad, la desocupación y la política gubernamental del asistencialismo con los recursos petroleros, se hará una realidad. Los nuevos conductores del Ecuador, no pueden, ni deben llevar al país a tal estado de cosas en lo que a la economía se refiere.

Los problemas de distribución existente en la sociedad ecuatoriana no se resuelven solo con distribuir la riqueza actual. Al hablar de la distribución, nos referimos al problema de las desigualdades del ingreso y la riqueza, así como a los índices de pobreza extrema que tenemos en el país. Pero estos problemas no se resuelven, con quitarles parte de la riqueza a la clase media y de altos ingresos, para transferírselos a la gente pobre.

No se discute que la economía de mercado no tenga deficiencias. Pero este esquema representa la maquinaria más poderosa que el hombre ha creado para formar niveles de producción crecientes, diversificados y de alta calidad, como jamás se había producido en la historia del hombre. Los problemas de distribución y la pobreza extrema, se resuelven en forma diferente a la que desean los ecuatorianos hoy en el poder.

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Un comentario sobre “Enésima Carta Magna y Economía

  1. Es dificil que ciertos grupos entiendan esto, el gobierno actual cree que por que el Barril esta arriba y tiene algunos cientos de millones extras, pueden hacer lo que quieran. No se dan cuenta que el Ecuador necesita unos 5,000 millones invertidos en Agua Potable, carreteras buenas, inversion petrolera, hospitales, escuelas, y el gobierno no tiene para todo, debe permitir que los capitales privados hagan la mayoria del trabajo y el Estado reservarse el derecho de supervisar y cobrar los impuestos de ley.

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