Guayaquil

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

"¿Veis esa luz amable que raya en el Oriente, cada vez más reluciente, en gracia celestial? ¡Esa es la aurora plácida que anuncia libertad! ¡Saludemos gozosos, en armoniosos cánticos, esta aurora gloriosa que anuncia libertad! "Haz que, en el suelo que amas, florezcan, en todas partes, el culto de las artes y el honor nacional. Y da, con mano pródiga, los bienes de la paz. Nosotros guardemos, con ardor indecible, tu fuego inextinguible, ¡Oh santa libertad!". Es el "Himno al 9 de octubre" que el Padre de la Patria José Joaquín de Olmedo, escribió en 1820 como su primer Presidente y quien, en su Constitución, expresó que Guayaquil "Es libre e independiente"… "El comercio será libre, por mar y tierra, con todos los pueblos que no se opongan a la forma libre de nuestro gobierno". Y en las Cortes de Cádiz, para abolir las mitas, dijo: "¿Hasta cuándo no entenderemos que sólo sin reglamentos, sin trabas, sin privilegios particulares, pueden prosperar la industria, la agricultura y todo lo que es comercial, abandonando el cuidado de su fomento al interés de los propietarios?".

Y este es el sentimiento y la filosofía de todo aquel que vive e inmigra a Guayaquil, el puerto más activo y más poblado de Ecuador (2’500.000 habitantes). Es la "Perla del Pacífico". Guayaquil hace las grandes revoluciones que forman al Ecuador. Independizó y estructuró a la patria, (con Olmedo, Rocafuerte y García Moreno). Expulsó al militarismo extranjero. Forjó la revolución liberal, (con Eloy Alfaro). Ha sido y es motor de la economía. Crea fuentes de empleo, educación, progreso y bienestar. El 70% de las exportaciones privadas salen por Guayaquil e ingresa el 83% de las importaciones. Su nombre es una leyenda romántica de la unión del cacique Guayas y su esposa Quil, emblema de la resistencia aborigen. Lucharon hasta morir e incendiaron la ciudad para no rendirse a los españoles. El heroísmo de guayaquileños, como Olmedo y Rocafuerte, que generó la revolución de 1820, tenía el sustento ético y jurídico de la antigua Atenas. Solón, quien legisló con sabiduría, fundamentó sus leyes en el ideal de libertad que, siglos después, inspiraría a nuestros próceres.

La igualdad es de todos, ante la ley. La democracia resultante, o sea, el "Estado de derecho", protegía a los ciudadanos en sus derechos individuales (fundamentales), limitando el poder del Estado sobre los ciudadanos para no perjudicarlos. Solo en casos de excepción le permitía al Estado usar la fuerza o coerción. Las mayorías no son ni hacen la democracia. Al contrario, el Estado de derecho ampara a las minorías ante los abusos de las mayorías. Ser libre implica "responder por los resultados". No hay libertad sin responsabilidad.

El humano es el único ser capaz de pensar, entender y disfrutar de la libertad y la propiedad, como principios rectores de la vida y, por ende, capaz de realizar abstracciones y vivir valores, principios, conceptos y derechos. Como dijera Lincoln (1809-1845) la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es la "república", opuesta a las monarquías. Es la "representación" para ejercer el mando por delegación del poder. Lo contrario es la autocracia. Y, el guayaquileño es, desde siempre, aquel "cuarto mono" (serrano, insular, oriental o costeño) que, al inmigrar a esta ciudad, recibe los "bienes de la paz": trabajo, ahorro, estudios, crea riqueza, paga impuestos, produce bienes y servicios, financia estudios (y envía remesas), logra progreso y bienestar, convencido que la libertad y la competencia empresarial son un imperativo moral. Esto es Guayaquil.

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5 comentarios sobre “Guayaquil

  1. Si, todo eso es Guayaquil, y por eso causa la admiración y a veces la envidia de gran parte del resto del país. Lo que no entiendo es como ese noble pueblo, amante de la libertad y el progreso, se manifestó mayoritariamente en las últimas elecciones por una tendencia retrógrada y fracasada, como son las tesis neosocialistas impulsadas por Alianza País

  2. Primero que nada, un fraterno saludo a la hermana República del Guayas en sus efemérides.
    Un poco triste, porque estas calendas serán recordadas como un trago amargo, la Provincia 24 ha sido creada.
    De paso, por ahí menciona el autor del artículo:
    “El 70% de las exportaciones privadas salen por Guayaquil e ingresa el 83% de las importaciones. Su nombre es una leyenda romántica de la unión del cacique Guayas y su esposa Quil, emblema de la resistencia aborigen. Lucharon hasta morir e incendiaron la ciudad para no rendirse a los españoles.”
    Ahora que tenemos la provincia 24 de Santa Elena, y con ella se escapa de las manos de nuestros hermanos de la república del Guayas, el control centralizado del sistema de puertos y aduanas, me pregunto: ¿a cuánto se reducirán ese 70% de exportaciones privadas y ese 83% de importaciones, dado que existen mejores puertos que el del manso Guayas y con esa novelería de las autonomías ahora otros puertos mas eficientes y funcionales dejan de estar subyugados al centralismo guayaquileño?
    Qué bonita la lírica sobre el amancebamiento entre Quil y el longo Guayas, y su epopéyica gesta a la “Abdón Calderón” de incendiar la ciudad, pero me pregunto yo: ¿Será por eso que GYE no tiene realmente fecha de fundación y que hasta en el mismo Archivo Histórico de la Hermana República de Guayaquil consta que esta ciudad es el resultado del asentamiento nómada de comerciantes a lo largo de diferentes puntos de la ribera del río Guayas? ¿Será por eso que Guayas y Quil es una ciudad sin antecedente colonial y por ende carente de tal romanticismo, así y se desmadren otros olmedistas en evocar absurdos idilios huancavilcas?
    Elé, por andar jorobando con lo de las autoonomías, nos dieron las provincias 23 y 24. No sabemos ni de que se trata eso de las autonomías y en GYE se esgrimía una tesis muy lejana a una verdadera autonomía y mas cercana a la de una republiqueta “autónoma” con derecho a regalías petroleras pero sin beneficio de inventario.
    Salud por las autonomías a la “ecuatoriana” y sus criolla visión!
    (f) Kojudo Mayor
    PD/ Por Dios, dejad que se publique este papel, para que el regionalista del matemático Illingworthdthd se retuerza.

  3. No escribo con el afán de poner tintes regionalistas a mi comentario, pero estoy más que seguro que el Sr. Kojudo Mayor debe ser quiteño y nunca ha experimentado la desesperante lentitud de trámites que deben concretarse en la Capital. La autonomía no es ninguna novelería sino el clamor que como ciudadanos exigimos no sólo por el derecho a ser servidos con dignidad sino también porque se necesita ser más eficiente ante un mundo tan competitivo. De aquí a que ciertos caudillos peninsulares hayan puesto como pretexto la autonomía para lograr un objetivo que dudo favorezca a su gente, hay mucha diferencia.
    Bueno y ya que se tocó el tema cabe recordar a nuestro amigo que la verdadera fecha de fundación de mi querida Guayaquil fue el 15 de Agosto de 1534 en Cicalpa provincia del Chimborazo y su asiento definitivo después de varias reubicaciones fue en 1537. ¿Le quita eso su grandeza a Guayaquil?… mi respuesta al menos es un rotundo NO, peor aún si con las odiosas comparaciones encontramos que Quito tuvo una situación similar pues fue fundada también cerca de Riobamba, el 28 de Agosto de 1534, es decir pocos días después que fundaran Guayaquil.
    En fin recién ahí comenzó una historia hasta cierto punto complicada y en la cual nuestra ciudad enfrentó todo tipo de circunstancias, y en la que inclusive Guayaquil llegó a ser una República tras su independencia. Cuál es el problema si Guayaquil se ganó ese derecho y que a diferencia de toda América Latina lo hizo sola. 2 años después Bolívar ante la negativa de gran parte de los guayaquileños la anexó a Colombia, pero esto ya es historia, no existe resentimiento, nadie se acuerda, es más el nombre del “Libertador” se lo encuentra en todas partes de la ciudad. Actualmente los guayaquileños que pensamos diferente a como lo hacen los centralistas nos acusan de separatistas y tildan a nuestra ciudad de “republiqueta” pero poco debe importarnos. ¡Viva Guayaquil!

  4. También me parece mucho más probable que Guayaquil haya empezado como un asentamiento de comerciantes, piratas, o ladrones, en las riberas del Guayas. El cuento de Guayas y Quil, sirve sólo para los ingenuos que creen vivir en una “tierra sagrada de honor y de hidalguía”, que creen ser “madera de guerrero” o que Quito es “Luz de América” (son muchos). Si de algo sirve, la vanidad no es un rasgo único de longos y cholos latinoamericanos; alrededor del mundo, cada quien cree ser más especial que los otros, así que van y dicen ser troyanos descendientes de un fraticida criado por una loba, hijos del sol salidos de alguna laguna, hijos o mascotas de algún dios, experimentos extraterrestres, el pueblo elegido(tm), o (jé) hijos y hermanos del dios verdadero(tm & c). Ajem, chuzo! De no ser por la jodedera de ese petit tyran, Bolivar, Guayaquil sería una ciudad peruana que no tendría que preocuparse del Socialismo del Siglo XXI, la lucha de clases, la influencia venezolana y cubana, la basura en las calles, la delincuencia, el precio del pan, de las tonterías y rabietas de un acomplejado que dice ser del pueblo pero que tiene una peluca como la de Louis XIV, ni de esconder a las mujeres cuando llegue de visita el presidente de Irán. Sí, los únicos problemas serían como, indígenas racistas queriendo revivir el Imperio Inca, las ocasionales guerrillas marxistas, Bolivia y Chile. ¿Qué tal será Santiago de Chile esta época del año? Como Chile es tan angosto puedes hacer ski en los Andes un par de horas después de bañarte en la playa, y cruzar la frontera para ver a la pelada esa del baile del koala, aunque el smog puede ser un problema.

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