El rey de la Basura

Leyendo el diario Expreso del día de hoy me encuentro con la historia de Mario bravo a quien denominan el magnate del reciclaje. Esto me hizo pensar en que a pesar de las crisis que Ecuador ha sufrido ha habido empresarios que a pesar de los desequilibrios institucionales y las barreras al comercio y la libre competencia, han sabido prosperar. Solo me queda pensar cuanto más podría haber hecho este empresario si es que el país no hubiera sido tan inestable y tan restrictivo como lo es actualmente. Les reproduzco la historia a continuación pues me parece interesante para los lectores de este blog.

Mario Bravo, el magnate del reciclaje

En 1970 recogía basura. Hoy es dueño de cuatro empresas

Publicado Originalmente en Diario Expreso

En 1970, Guayaquil era invadida por una ola de personas que dejaban los campos para buscar futuro en la ciudad. Él era uno de ellos. Tenía 20 años y la esperanza de ser alguien.

Como por esos días tampoco era fácil conseguir empleo, lo único que pudo hacer para tratar de cumplir esa aspiración fue convertirse en ayudante de una bodega donde su dueño realizaba una actividad rara y vergonzosa: recorría los basureros de la ciudad para recoger papel y cartón.

Aquello que en estos tiempos de crisis ambientales se conoce como reciclar, en ese entonces se identificaba simplemente como "chambear". Sentado en un confortable mueble de cuero negro, Mario Bravo Baños dice no haber olvidado lo que fue su vida como un ‘chambero’ más.

Tampoco podría: ahora, en la comodidad de su gran oficina y con una planta de 340 empleados a su cargo, las empresas a las que bautizó con su propio nombre aunque en letras altas (Grupo Mario Bravo), tienen a los desechos como su materia prima.

"Exportamos 50.000 toneladas de metal reciclado a países de Europa y Asia". Quien lo dice es un empresario orgulloso que no olvida la humildad de sus orígenes. Su gran industria creció de la nada, afirma. Y para sustentarlo solo basta con revolver su memoria: "Cuando llegué a Guayaquil tenía unas cuantas monedas antiguas que me entregó mi madre y que debía vender para sobrevivir".

En 37 años revirtió aquel patrimonio: solo una de las empresas del grupo le generó pérdidas de dos millones de dólares durante la crisis de 1985. Nació en Playas de Montalvo (Los Ríos), en el seno de una familia campesina. Un hogar donde lo poco de abundancia que podía haber se volvía minucia cuando era repartido entre 10 hermanos. A los 18 años dejó su casa para cumplir con la conscripción. En ese año de servicio militar decidió que tenía que arriesgar.

Es por eso que de regreso a la vida civil lo primero que hizo fue buscar la ciudad. "Guayaquil nunca ha sido fácil para el migrante", dice. Una frase a la que el hombre de esta historia le da un gran significado. "Saber eso me volvió más empeñoso de querer ser alguien a pesar de todo". El primer reto que tuvo que vencer tenía que ver con su propio futuro. Luego de varios meses sin trabajo, lo que se le presentó como opción era lo más bajo que había en el mercado laboral. Si es que aquello en lo que se ocupó podría considerarse un oficio: recolector de desechos.

Pero lo tomó. Durante algo más de un año laboró como dependiente de la bodega de Ricardo Tola, quien reciclaba papel y cartón para La Reforma, empresa que usaba los rechazos como materia prima en su producción. Pronto el hombre que llegaría a convertirse en un gran empresario dejó de ser dependiente y decidió, con sus pocos ahorros, montar un negocio. En ese entonces vivía en la casa de un tío, en el sector de las calles Gómez Rendón y la Octava.

A pocas cuadras de allí el Municipio rellenaba barrios enteros levantados sobre las orillas del estero Salado. Lo hacía con la basura que generaban las 300 mil personas que habitaban la ciudad en aquellos años. El dinero que había reunido era mínimo, pero le alcanzó para alquilar un zaguán donde acumulaba el material que recogía en el sector del Guasmo, aún deshabitado. Guayaquil apenas se extendía a 2.458 kilómetros. El rumbo tomado ya no tenía vuelta atrás. Así lo entendió: cada dinero que ingresaba lo reinvertía.

Pronto lo que recogía resultó insuficiente. Lo primero que hizo fue buscar quien se metiera a la ‘chamba’, el botadero municipal que ocupaba varias calles del Suburbio, entre las calles 18 y la 20, y desde Pedro Pablo Gómez hacia el borde del estero. Para ingresar a ese lugar se ideó un plan: envió al único empleado que tenía. "Era mi burropié. En la mañana se metía a ese lugar donde se acumulaba toda la suciedad de la ciudad a recoger papel y cartón. Por la tarde llegaba yo con mi romana y pagaba por lo que recogía.

Las personas que merodeaban el lugar se dieron cuenta del dinero que podían obtener si hacían el mismo trabajo. Al día siguiente tuve 100 minadores", dice. Fue la primera de las fórmulas que utilizó en 36 años alrededor de la basura. Cuando su empresa Reipa fue comprada por Papelería Nacional en 1’625.000 dólares, ya había montado una red de hasta 3.000 personas dedicadas a buscar material en las esquinas, en las puertas de las industrias y en el basurero de San Eduardo. Para entonces el Municipio había abandonado el sistema de relleno con desechos. Con eso Bravo dejó de ser el gitano que iba en pos de basureros itinerantes.

Los primeros recicladores fueron ‘borrachitos’ de la calle Pío Montúfar, entre Colón y Diez de Agosto. A ellos Bravo les pagó por botellas vacías, periódicos viejos y papel blanco desechados por las empresas. Pronto incentivó también un sistema de microempresarios que abrían bodegas en diferentes barrios de la ciudad para recoger desechos. Con la venta de Reipa, él y sus ocho hijos quedaron impedidos de reciclar papel y cartón. Pero pronto encontró otro nicho desde el cual seguir siendo el magnate del reciclaje: los envases plásticos y el hierro.

El grupo Bravo lo conforman cuatro empresas. Sin embargo, el mayor orgullo que tiene este hombre es que mientras se ocupaba de levantar su patrimonio económico, se matriculó en el colegio y terminó la universidad. Hoy es un profesional capaz de decirle a cualquiera: "Solo basta el empeño en querer ser alguien en la vida".

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2 comentarios sobre “El rey de la Basura

  1. Es verdad todo lo que se comenta. Sin embargo aun nadie se encarga de nada, y lo veo como la gran oportunidad de hacer dinero, esuna relacion ganar ganar, la sociedad, el mundo y nosotros ganamos.
    Estoy traabajando en algunas ideas, si tienen algun proyecto para invertir en un negocio que tenga ke que ver con el tema, estaré muy interesado.

  2. La verdad que el que persevera alcanza, desearia hacer eso, no puedo decir “no puedo”, porque se que las oportunidades llegaran algun momento.

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