Algo a cambio de nada: salario mínimo y desempleo

La revista The Economist reporta que la tasa oficial de desempleo en Sudáfrica
es 26% pero que el desempleo real podría ser aún mayor. La economía Sudafricana está creciendo. ¿Por
qué entonces esta tasa de desempleo extremadamente alta? ¿Qué está sucediendo?

Lo que sucede en Sudáfrica es lo que ha estado ocurriencdo en otras
economías con problemas graves. Alguien
no pudo resistir la tentación de ofrecer algo a cambio de nada.

Los salarios mínimos en Sudáfrica han sido
fijados [gubernamentalmente] a un nivel más alto que la productividad de muchos
trabajadores, de modo que los empleadores no tienen incentivo alguno para
contratar a esos trabajadores, aún cuando tales trabajadores sean perfectamente
capaces de producir bienes y servicios muy necesarios.

Los sindicatos sudafricanos dicen que no permitirán
a sus trabajadores convertirse en “la maquiladora de Occidente”. Pero la ironía es que una compañía
sudafricana que ha estado fabricando aros de aluminio solamente en Sudáfrica
por dos décadas ha empezado a expandir su producción mediante tercerizar los
trabajos adicionales en Polonia.

¿Significa eso que Polonia se está volviendo la
maquiladora de Sudáfrica? ¿O significa que existen consecuencias al fijar los
niveles de salario a desprecio de los niveles de productividad?

El gobierno sudafricano se niega a admitir que un
nivel irreal de salario mínimo tenga algo que ver con la alta tasa de
desempleo.

En otras palabras, creen que pueden aprobar una
ley para darles a los trabajadores algo a cambio de nada.

Esa idea no es peculiar a Sudáfrica. En muchas ciudades y pueblos de Estados
Unidos, los políticos locales, activistas e incluso grupos religiosos han
estado exigiendo leyes que obliguen a un “salario mínimo vital” superior aún al
salario mínimo federal.

Ellos aparentemente también creen que no pondrán
en riesgo los empleos de los trabajadores cuya producción no vale lo que
terceros llaman un “salario mínimo vital” –en otras palabras, que los
trabajadores pueden obtener algo a cambio de nada.

El problema de Sudáfrica se ve agravado por el
hecho de que, adicionalmente a salarios mínimos fijados [políticamente] por
encima del nivel de productividad de muchos trabajadores, el gobierno ha
aprobado leyes volviendo muy difícil despedir un empleado.

¿Eso debería reducir el desempleo, cierto? Falso.
Los países como alemania con leyes de protección fuerte a los empleos tienen
tasas de desempleo crónicas mucho más altas que países como los Estados Unidos,
donde el gobierno no impone leyes así a las empresas.

Volver más difícil el despedir trabajadores
vuelve más riesgoso contratarlos en primer lugar. Es más fácil sustituir capital por
trabajo. Las empresas sudafricanas “se
basan más en capital” que en trabajo, de acuerdo a la revista The Economist.

Aún cuando hay tiempos de expansión existe
demanda de mayor producción, los empleadores podrían hacer trabajar a sus
trajadores actuales horas más largas en vez de contratar trabajadores
adicionales a los cuales tendrían problemas en dejar ir una vez que el auge
haya pasado.

Nada es más fácil para los políticos que pensar
en beneficios que pueden conferir a los trabajadores mediante imponerle costos
a alguien más. Es momento de algo-a-cambio-de-nada, y recompensa muy bien a los
políticos en tiempos de elecciones.

Mientras tanto, las empresas no pueden
simplemente recoger sus cosas y dejar la ciudad o provincia, mucho menos el país,
de un día para el otro. Pero, como la
compañía sudafricana que expandió su producción y empleo en Polonia, los
negocios pueden efectuar su expansión donde los costos impuestos sobre ellos
por los políticos no sean tan altos.

Algunos negocios no se están expandiendo si no
solamente tratando de sobrevivir. Los
costos alegremente impuestos sobre ellos por los políticos pueden prevenir que
algunos tipos de negocios sobrevivan –y sus empleados perderán sus empleos.

A lo largo del tiempo, las empresas pueden mover
cada vez más de sus operaciones fuera de lugares donde se imponen costos
adicionales políticamente y algunos simplemente mueven su operación
completamente a otro lugar. Eso
significa llevarse eslos empleos, y los impuestos que pagan, a otra parte.

Para los políticos, sin embargo, matar la gallina
de los huevos de oro es una estrategia viable, siempre y cuando la gallina no
muera antes de la siguiente elección. Siempre y cuando también la gente tenga memorias frágiles, no conecte
los puntos, y no tenga en cuenta que no existe tal cosa como algo a cambio de
nada.

por Thomas Sowell (Marzo 3, 2006)

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