SE ACABO LA PLATA DEL IESS

El año pasado, el presidente, en medio de fiestas, anuncio que capitalizaria al IESS, que empezaria una nueva epoca para esta institucion, casi acabada por la corrupcion, malos manejos y la mano mañosa del Estado que lo uso de Caja chica por 40 años.

Pero ahora el presidente hara otro truco, hara que el lagarto que trago, devuelva, claro, lo hace con clase y estilo.  No le pide que devuelva el dinero sino que compre bonos del estado, bonos que se usan para financiar el presupuesto del proximo año (El Universo 8 Sept 08).  Este gobierno tiene los mayores ingresos petroleros de la historia del Ecuador y aun asi, se les acaba el dinero.  Sera acaso por las inversiones en campos Venezolanos?? sera por los nuevos aviones que tiene el excelentisimo Sr Emperador, perdon Presidente? o sera simplemente el extraordinario mal manejo que han dado a las arcas publicas? 

Lo que importa es que se les acabo la fiesta a los que esperaban casa del IESS, en unos años no habra un solo centavito suelto en la institucion.  Contemos los dias que fueron buenos, el IESS revivio por unos 7 meses.  Siguiendo los ejemplos de la partidocracia de siempre, llevaremos al pais por el sendero del endeudamiento.  Claro el excelentisimo ha logrado mejorar la receta, en lugar de pedir prestado afuera, donde le obligan a pagar, ahora la deuda es con los de adentro, a quienes si le da la regalada gana no les paga, acaso algun funcionario del IESS osara reclamar los fondos a su majestad??

Ojala me equivoque, pero la historia se repite volvemos al ciclo de los 70, gran endeudamiento que terminara en caos economico.

El tormento de Sisifo de nuestros paises

Sisifo, por un agravio a los dioses griegos, se vió condenado a arrastrar una roca hacia la cima de una montaña para que ésta simplemente volviera al fondo al dia siguiente. Igual o peor por ser autoimpuesta e innecesaria es la carga que nos ponemos al mistificar (atribuirle cualidades sobrehumanas) al Estado. Eso sólo lleva a encaminar mal nuestros esfuerzos como sociedades y ver caerse, luego de un cierto tiempo, todo lo construido. Comparto con ustedes mi último artículo para El Periódico, de Quito: <br />
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El mito de lo público como “estatal” nos mantiene estancados

Uno de las
ideas más persistentes que nos quedaron como legado del políticamente
desastroso siglo XX, es aquella de que el Estado representa el bien común
mientras que lo privado, particular o en general la sociedad civil, es el reino
de la mezquindad. Pero eso no resiste ningún análisis teórico o histórico.

En primer
lugar, el Estado es todo menos el reino del desinterés. Grandes fortunas se
hacen lícita o ilícitamente en su interior. Clubes de oficiales, viáticos
generosos, cajas de ahorro exclusivas, aranceles bajos excepcionales, beneficios
sindicales y otros son usuales, a costilla del ciudadano común y muy
convenientemente fuera de acceso para él. En el Ecuador por ejemplo, el salario
promedio en el Estado es de 800 usd, mientras que en el sector privado es de
300 usd sin hacer ningún cálculo del costo adicional de la ineficiencia,
inevitablemente inherente ésta última a un aparato que no se somete a
competencia. Es decir que lo que usted obtiene del Estado en cuanto a servicios
le cuesta el doble y un poco más que si lo obtuviera del sector privado. Y
además, se calcula que alrededor de 30% del presupuesto estatal se “fuga” en
corrupción.

Mucho se ha
dicho de las fallas del mercado, pero en 1996 James Buchanan gana el Premio
Nobel sintetizando lo que el liberalismo siempre ha dicho: el Estado tiene entonces
también sus fallas y son muchísimo peores. Una cosa es equivocarse con dinero
propio que con dinero ajeno. Una cosa es asignar contratos a los amigos a costa
de la ineficiencia de una empresa propia, que hacerlo en una “empresa” estatal.
Lo mismo puede decirse de adquirir deuda, de malgastar y de ser cortoplacista.
Todo eso puede pasar y es humano, pero cuando se trata de lo estatal afecta a
mucha más gente, con dinero ajeno y por lo mismo, hay que ser un héroe o beato
para escapar a todos los malos incentivos inherentes al Estado. Y es que el
Estado, representa la encarnación del refrán español: “lo que es del común, es
del ningún”. No es que no haya gente muy valiosa en el Estado, que la hay. El
problema es que está generalmente donde menos puede desplegar su talento, porque
organizacionalmente tiene demasiado en contra.  Y finalmente vale siempre recordar que en el
sector privado, para generar o mantener fortunas materiales, es imprescindible
poner al servicio del público  bienes y
servicios de mejor calidad y precio cuanta más competencia exista. Es decir, lo
genuinamente público por tratarse de intercambios voluntarios y no de coerción estatal
mistificada como “bien común” o “grandeza de la patria”.

La
propuesta de constitución 2008 contiene 20 menciones al Estado como gestor,
rector o al menos supervisor de nuestras actividades. Tanta fe se le tiene que
parecería que lo manejan ángeles y no seres humanos que tienen que lidiar con
desincentivos, culturas organizacionales, presupuestos asignados políticamente
y no técnicamente, etc. Es hora de darle un segundo vistazo a esta idea, si queremos
algún día un cambio real y no un simple reencauche del paternalismo.

PELUCON NO, PELUCON SI Por Francisco Febres- Cordero

Este es un articulo del Pajaro Febres Cordero,publicado en El Universo de hoy, como siempre en pocas satiras describe la realidad y la paradoja del gobierno que vivimos hoy y de lo que seguira pasando.

ARTICULO:

Con la revolución ciudadana el término pelucón se impuso en el
léxico ecuatoriano. Si bien hasta el momento ningún lingüista lo ha
definido con exactitud, todos sabemos que  califica a quienes, antes
del siglo XXI, eran conocidos como aniñados, es decir, esos que se
preocupan por ir vestidos a la moda, se movilizan en autos de lujo,
hacen ostentación de su poder, buscan amistades solo entre sus pares,
viven en urbanizaciones exclusivas, mandan a sus hijos a colegios y
universidades privadas y tienen sus ojos puestos en Miami. En resumen,
son horribles.

Tan horribles  que el Correa no deja de referirse a ellos y endilgar
a todo opositor que se le cruza por delante ese sambenito: pelucón.
Claro que entre los numerarios y supernumerarios de Alianza PAIS hay
varios, pero como ellos están adscritos a la revolución ciudadana, no
cuentan: son pelucones de forma, pero no de fondo.

Por eso, si
ustedes se encuentran con un señor que va en un auto de lujo escoltado
por una enorme, desafiante caravana, no crean que es un pelucón: es un
funcionario del Gobierno nomás. Y si ese funcionario hace, de pronto,
parar a toda su numerosísima comitiva para ordenar que metan preso a
quien, parado en la esquina, hizo un gesto lesivo a su majestad, no lo
confundan con un pelucón: es el Presidente de la República nomás.

Tampoco
crean que es un pelucón todo aquel que se viste con ropa diseñada
especialmente para él: es el Presidente de la República nomás. Sus
camisas son tan exclusivas que se las hizo sacar al mismísimo ministro
de Educación que, creyendo que ese era el uniforme de los maestros de
la revolución ciudadana, las comenzó a usar.

El Presidente
dispuso que esas camisas solo podía llevarlas él y nadie más que él.
¡Pobre ministro! Quedó para vestir guayaberas, máximo. ¡Y tan contento
que estaba!

Y pelucón tampoco es todo aquel que tiene a sus
hijos en establecimientos privados. ¡No! Alguien no pelucón, como el
Correa, tiene derecho a dar a sus hijos la mejor educación posible, esa
que no se alcanza en los establecimientos públicos.

Y pelucón
tampoco es quien va a comprar un jet y un helicóptero para su
movilización personal: es el Presidente de la República nomás que,
después de pasar muchas penurias, revolucionará su flota para ponerla a
tono con el siglo XXI que, entre otras cosas, ha reinventado la
majestad aeronáutica del poder.

Y pelucón tampoco es el que despide al cocinero criollo que le
cocinaba y que daba al pescado, al pollo y a la carne de res una
similar sazón; por eso, en su lugar contrató un chef belga que hace que
el pescado parezca pollo y que el pollo sepa a carne de res. ¡Ese no es
un pelucón!: es el Presidente de la República nomás, cuyo paladar tiene
derecho a reclamar los exquisitos efluvios que demanda la majestad de
su rango.

O sea, pelucón es todo aquel que, ostentando privilegios, está por el No.

En
cambio quienes ostentan sus privilegios y, además, insultan a todos los
que piensan distinto y, con un desdén altanero, demuestran a cada paso
su prepotencia, pero están por el Sí, jamás pueden ser calificados como
pelucones.

Porque pelucón solo rima con oposición. Y punto.

La libertad en Ecuador bajo asedio

Las argumentadas denuncias de ilegalidad y fraude del referendo en curso son de conocimiento público, asi como el hostigamiento y salvaje acoso de quienes osen oponerse a un proyecto viciado de irregularidades. Tanto la libertad económica como la libertad religiosa se encuentran amenazadas. Revisando mi correo electrónico me encuentro con un reporte de noticias de la semana que me hace llegar HACER. En el mismo aparece un interesante artículo disponible en el Acton Institute del cual he hecho una traducción que pongo a disposición del estimado lector. El original puede leerlo haciendo click en el siguiente título en inglés. Ecuador: Freedom under Siege.

Ecuador: libertad sitiada
por Samuel GreggActon Institute
Septiembre 3 de 2008

Una vez más, la izquierda populista de América Latina ha demostrado que entiende que dos libertades deben ser radicalmente cortadas antes de que se pueda poner en práctica el «socialismo del siglo 21» (lo que sea que esto signifique): libertad religiosa y libertad económica.

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Buscando respuestas al desarrollo

El crecimiento y desarrollo NO tiene nada que ver con la raza, el clima, la mentalidad, la religión, sino con el sistema. Irlanda, un país católico y de habla inglesa era un país pobre, intentan la economía de mercado y el país empieza a crear riquezas. Polonia, otro país católico, cambia socialismo por economía de mercado, la prueba viviente es una noticia del año pasado: Un hombre despierta tras 19 años de coma en una Polonia democrática. «Cuando caí en coma sólo había té y vinagre en las tiendas, la carne era racionada y por todas partes había largas filas para obtener combustible» dijo el polaco. Cuando el Estado es grande y obeso el mejor negocio es la política, siendo cada vez pocos los privilegiados por el hostigamiento a los emprendedores, menoscabando libertades. El cubano que logra emigrar ve la diferencia. El cholo, indio, negro y mestizo que logra emigrar triunfa en países desarrollados saliendo adelante por esfuerzos propios. ¿Por qué?

La máquina de exterminar gente emprendedora
Por Carlos Alberto MontanerFirmaspress
Agosto 31 de 2008

El tercer mundo es una maquinaria implacable dedicada a exterminar a los emprendedores. No es que no nazcan: es que los asfixian en la cuna. Ese es el problema.

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