EL ODIO A LOS ESTADOS UNIDOS

Hoy debatíamos con mi esposa sobre las causas del odio de los ecuatorianos al gringo.   Mi esposa, centroamericana, no entiende de dónde proviene.  En Centro América, el mismo, se explica por las grandes intromisiones de empresas americanas como La Chiquita Banana en la vida política de la región.  Pero hay muchos que extrañan esas épocas, así que es un empate entre amores y odios.

En Ecuador, mis lecturas y vivencias me indican que nuestro odio proviene de tres lugares posibles:

  1. Resentimiento por la falta de apoyo de los Estados Unidos en la guerra del 42.
  2. Importado por la Social Democracia Ecuatoriana, que recibe su logística y apoyo económico de la Social Democracia Francesa.
  3. Apoyo de los Estados Unidos a regímenes militares de los 60 y 70.

El propósito de este razonamiento es entender un odio tan grande, que hoy se ha sido puesto de moda por nuestro presidente y que goza de aceptación en muchos estratos.  Lo que no entiendo es cómo los que han leído un poco mas, no se han sacudido de este pensamiento lleno de contradicciones, que enumero a continuación:

  1. Falta de apoyo en la guerra del 42.  Todos escuchamos como  Brasil, Argentina y los Estados Unidos nos dieron la espalda ante la invasión Peruana.  Por alguna razón, sólo nos quedó el odio hacia los gringos, pues a los Brasileros y Argentinos los amamos con pasión; es mas, ya casi no se escucha del odio a los peruanos.  Como agregado, en los últimos años la deuda externa, por la que tanto acusamos a Estados Unidos de cobrarnos de mas, ha sido engrosada mayormente en la última década, por préstamos del Gobierno del Brasil (ver artículo del Imperio Carioca de Omar Vargas), para ser usados en proyectos tipo Elefantes Blancos, con precios altísimos (ver declaracions del ex-Ministro Machiavello del 2004), que no si razón son de las constructoras mas grandes de Latino América.
  2. Importado. Los Franceses son, probablemente, el grupo que más odia  a los gringos.  Paradójico después que les salvaron el país de los Nazis. Son socios comerciales, comparten políticas externas similares, tienen convenios de inversión, etc.  Pero ese odio que ellos sienten, pero no lo dejan transpirar en sus políticas (reciben con los brazos abiertos a los turistas gringos), mientras que nosotros como buenos giles, recibimos órdenes y damos preferencia a la inversión europea o Latino Americana, aunque nos cueste más dinero por este odio a los gringos.  En resumen, ellos los odian, pero se dan besos y abrazos a la hora de hacer negocios (la primera visita de estado del nuevo Premier Francés Sarkozy fue a G. Bush). Pero hacen que los esclavos paguen los platos rotos. 
  3. Apoyo a los regímenes militares de los 60 y 70.  Esto pasó, paradójico es que los demás gobiernos del mundo (Francia, Inglaterra, Brasil, Canadá, etc) también los reconocieron.  Es mas, para los francofilios de nuestro país ver la Economist de abril donde hacen un recuento de los contactos de Miterrand y otros políticos franceses con los regímenes dictatoriales de África Occidental, vendían armas a los más corruptos, daban asilo, etc,etc,etc.  Estamos hablando de hace un par de años, no hace 30 ó 40. 

Con esto no trato de condonar los actos despóticos que los gobiernos de los Estados Unidos han realizado a través de los años.  Es una reflexión de como a veces somos tontos útiles de sagaces políticos, fundaciones y otros países que nos usan, se aprovechan de nuestra ignorancia para sacarnos hasta el último centavo.  Hay que imitar mas a Francia y no pensar como los franceses.  Este no es un estudio, no pretendo en una página analizar un problema tan grande y vasto.  Hay otras causas medianas y pequeñas que suman a éstos: la presencia de las bananeras en Ecuador, relaciones comerciales, problemas con la inmigración, política exterior de los Estados Unidos que minimiza la importancia de Latino América (establecida por Nixón), etc,etc.  Espero contribuciones y otras ideas. 

San Borondón o Zambo Rondón

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Cuenta la leyenda que Brendán, un monje irlandés convertido en santo, zarpó en 512 d.., junto con 14 monjes, por el Atlántico. Desembarcaron en una isla tupida de árboles que, cuando celebraban misa, comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes. Ubicada en las islas Canarias, archipiélago atlántico de siete islas mayores: El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, situadas frente a la costa noroeste de África, era la octava isla. Visible, pero cuando los navegantes intentaban aproximarse, desaparecía envuelta por la bruma y gruesa niebla, quizás debido a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un espejismo. Fue identificada con la mítica isla-ballena de Sinbad el Marino.

San Brendán, cuyo nombre se convirtió, en la isla “San Borondón”, llamada la Inaccesible, la Encubierta, la Perdida o la Encantada, con 480 Km de largo (de Norte a Sur) y 155 Km de ancho (de Este a Oeste) y dos enormes montañas, podría originar el nombre a Samborondón. Otra leyenda, cercana a Guayaquil, atribuye a un mulato, de apellido Rondón, conocido como el “Zambo Rondón”, la que le dio su nombre. Aunque también se dice que Fermín de Asiain, alcalde del Cabildo de Guayaquil, en el siglo XVII propietario de esas tierras, tenía a su servicio a un mulato de nombre Bartolomé Samborondón, de cuyo apellido pudo haberse tomado su denominación. Como sea que se escriba, Zambo Rondón, San Borondón o Samborondón, es una de las mayores áreas industriales del Ecuador, con cosechas en invierno y verano.

Sus tierras también desaparecen, por inundación, (igual que la leyenda de San Borondón) en plena producción de arroz. Cuna y hogar de patriotas e histórico lugar de gestas heroicas, Samborondón es ahora uno de los sitios residenciales más hermosos, organizados, seguros y prósperos del Ecuador. Cincuenta urbanizaciones, (pequeñas ciudades), son refugio vital de miles de ecuatorianos que encuentran en ellas la tranquilidad, paz y sosiego que, décadas atrás, Guayaquil y el país les negaba. El milagro lo hizo el “Puente de la Unidad Nacional”, que venció los infortunios románticos de “las gabarras”. Fue “La Puntilla”, su primera urbanización. La “vía a Samborondón”, abrazada por los cálidos brazos de los ríos Daule y Babahoyo, sobre la hacienda El Tornero, expande su empuje vertiginoso, pueblo hacia adentro, para involucrar en la dinamia del progreso, el desarrollo empresarial y el bienestar a sus habitantes autóctonos.

Tiene una superficie de 252 km2, 105 recintos y 95.000 habitantes. Su cabecera cantonal es del mismo nombre y su parroquia es Tarifa. Sus casas, edificios, construcciones, centros comerciales, educativos, sitios históricos, cautivan a miles de turistas. Sus tierras albergan un hermoso rincón del Guayaquil del siglo pasado, allí reconstruido como museo viviente. Cuna del típico montubio de la Costa, quien trabaja en la agricultura, el comercio, la ganadería y artesanía naval (canoas).  Produce leche, carne, arroz, maíz, café, cacao, banano, frutas, objetos de barro y cosecha de gramíneas. La pesca de agua dulce provee de corvinas, bagres, bocachicos, camarones, langostinos. Su comida típica, es atractivo turístico. Sus “roscas” y dulces se demandan en el exterior por su agradable sabor. Su independencia fue el 10 de octubre de 1820 y su cantonización el 31 de octubre de 1955. Samborondón, y Buijo su recinto, son tradición, heroísmo e historia de la patria. Estratégico enclave de la independencia de Guayaquil y de la República toda.

ROCAFUERTE: “PALO Y MÁS PALO”

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Ecuador, (que debió ser República de Quito o República de Guayaquil) fue, inicialmente, un feudo del venezolano Flores. Gracias al vicepresidente Olmedo (1780-1847) y a Vicente Rocafuerte (1783- 1847), Presidente (1835-1839) se consolidó la República. Rocafuerte rechazó la reelección. Políglota, estudió lenguas clásicas y leía originales. Gobernador y Alcalde de Guayaquil. Severo, honesto, responsable, pulcro, impulsivo, indomable, recto, generoso, franco, incomprendido, fue un padre de la patria. Inició la democracia. Combatió la fiebre amarilla. Creó la Dirección General de Instrucción Pública, Subdirecciones en Guayaquil, Cuenca, Manabí, Loja, Chimborazo, Imbabura, Escuela de Pintura en Quito. Creó la Biblioteca Nacional. Inició el Conservatorio Nacional de Música. Alfabetizó.

Fundó decenas de colegios: San Bernardo (Loja), San Vicente (Guayaquil), San Felipe (Riobamba), San Vicente (Latacunga), Militar, Escuela Náutica (Guayaquil). Escuela de Minas (Cuenca), el Beaterio (Colegio femenino de Santa María), Las escuelas de primeras letras (Conventos de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y La Merced, escuela de niñas, monasterios de la Concepción, conventos de Santa Clara y Santa Catalina (Quito). El primer colegio secundario para señoritas. Escuela de Artes Liberales. La fábrica de pizarras (Riobamba) e imprenta. Creó el Escudo de la Universidad Central (Quito). Reorganizó programas universitarios y sus cátedras. Imprimió textos escolares. Fundó la Academia de Abogados, elaboró reglamentos de la Academia de Derecho Práctico. Reorganizó las Cortes de Justicia. Estableció Juicios de Jurados.

Elaboró la Constitución (1835). Dictó los códigos Penal, con pena de muerte, Civil, de Procedimiento y de Hacienda. Creó la Policía Marina y la Dirección de Caminos. Creó la Sociedad Médica, hospitales y la Escuela de Obstetricia (Guayas). Montó un anfiteatro. La Facultad de Medicina (Quito), la Cátedra de Medicina (Cuenca) y el hospital San Juan. Diputado en las Cortes de Cádiz, Representante de muchos países. “Hombre de América”. Escribió “Ensayo sobre la tolerancia religiosa”. Proclamó la libertad de cultos y el laicismo combatió el fanatismo y a la violencia clerical. Desterró al vicario y a sacerdotes opuestos a sus ideas. Fue excomulgado por la Iglesia. Reconstruyó la iglesia de San Francisco.

Creó el Cuerpo de Bomberos y pozos de agua para incendios (Guayaquil), Fábrica de pólvora (Latacunga), el puente sobre el Machángara (Quito). Estableció la contabilidad fiscal, el correo marítimo, destacamentos militares en el Oriente, el alumbrado en Daule. Liberó aranceles para exportar paja toquilla y cacao. Persiguió el contrabando y falsificación de monedas. Fomentó la producción. Organizó el comercio de tabaco y alcohol. Abrió caminos, puentes, calzadas. En Guayaquil, mejoró el alumbrado público, sembró especies florales y frutales en el malecón, edificó el Reloj Público. Creó los baños del estero Salado. Introdujo la vacunación y medidas de higiene y salubridad. Desmontó manglares. Inició el planeamiento urbano.

Ensanchó la calle principal, amplió el cementerio. Introdujo el ferrocarril en haciendas. Trajo máquinas a vapor para aserraderos, trapiches, despepitadoras, molienda de caña, tejedoras. Mejoró la descarga de buques mercantes. Construyó el primer buque a vapor “Guayas”. Fundó la Junta de Beneficencia. Donó su fortuna, biblioteca y sueldos para obras sociales, educativas, humanitarias, científicas y la emancipación americana. Ideólogo de la soberanía. Libertador, federalista, censuró el centralismo de Bolívar. Fusiló y desterró más que García Moreno y Alfaro. A los banqueros chulqueros ordenó darles, en el malecón, “palo y más palo”.

LA MUERTE DEL CÓNDOR

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Lo leí en la biblioteca municipal, cuando tenía 15 años. Ha poco, Tomas Rivas, editor de "Colecciones Ariel", me regaló "La muerte del cóndor" (1924) de José María Vargas-Vila (colombiano). El ágil y convulsivo libro, que canta al héroe liberal Eloy Alfaro (1842-1912), electrizó mi espíritu. Fue masacrado por una turba asalariada dirigida por Cevallos, jefe de la cochera presidencial, en acto horrendo que Alfredo Pareja denominó "La Hoguera bárbara". Lo arrastran por las calles de Quito y queman su cadáver en el Ejido. Acusa de autores intelectuales a los ex presidentes Leonidas Plaza, Lizardo García, Emilio Estrada, los encargados Carlos Freire Zaldumbide, Carlos R. Tobar, al clero católico, al arzobispo Federico González Suárez, los dominicos de Quito, al ministro de Gobierno Octavio Díaz, al ministro de Guerra, general Juan Francisco Navarro, al cuñado de Plaza, Juan Manuel Lazo, y a otros que traicionaron a Alfaro.

"La marea zarrapastrosa, se dirige contra el Panóptico. Los soldados simulan resistir. Los pretorianos se fingen vencidos. Ya lo estaban, por el oro clerical y la orden de sus amos. El Gran Anciano, surge erecto en toda su talla. Los brazos, cruzados sobre el pecho, mira los asesinos con aquella mirada terrible, que los hizo temblar tantas veces y los apostrofa ¿Qué queréis?, les dice. Mataros viejo Eloy, le responde un soldado del Marañón y apunta su rifle. Cobardes, dice el héroe. El traidor dispara y el Libertador cae". Abolió la pena de muerte. Estableció la igualdad ante la Ley, la libertad de cultos y de pensamiento, la enseñanza laica, el matrimonio civil y el divorcio como derechos propios. Creó el Registro Civil y de nacimientos. Separó la Iglesia del Estado. Expulsó a misioneros jesuitas. Terminó el poder político de "los curas".

Sus bienes fueron transferidos a la beneficencia pública, para casas de menores, hospitales y asilos de ancianos. Confiscó los "Bienes de Manos Muertas" (herencias, legados y capellanías, obras pías testamentarias, donaciones de capital o tierras, que moribundos millonarios hacían para celebrar misas por el descanso del alma). Para evitar el infierno, los confesores ofrecían el cielo a los donantes. La Iglesia, terrateniente y dueña de financieras, heredaba dinero por misas (indulgencias) por la salvación del alma y asegurar el bienestar en el "más allá", y el de su familia y amigos en el "más acá". Redujo las rentas eclesiásticas. Suprimió impuestos que sustituyeron al diezmo. Los cementerios, antes en poder de la Iglesia, pasan al Estado pues no se podía sepultar a los de otra religión o a los extranjeros en "suelo sagrado". Empresario exitoso. Exportó sombreros de paja toquilla (Panamá Hat). Su fortuna personal y familiar financió la revolución liberal.

Criticó a empresarios mercantilistas. "Los hombres indiferentes a la desventura de la nación, aunque sean privadamente laboriosos, son los auxiliares inconscientes de las desgracias y corrupción de los pueblos", dijo. Padre ejemplar, magnánimo en su accionar y generoso con los desvalidos. Autodidacta, estudioso, contador, militar, visionario, valeroso, indomable y rebelde. Negó la renegociación de la deuda externa. Modernizó al Ejército. Mejoró la recaudación fiscal. Eliminó impuestos contra los indígenas. Incorporó a la mujer a la vida pública. Derrotado mil veces, rompió con el pasado e impuso el liberalismo. Cambió el país.

Gabriel García Moreno

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Nunca robó ni dejó robar. Se disfrazaba de viajero para capturar asaltantes de caminos y ordenar los fusilen inmediatamente.” Libertad para todo y para todos. Menos, para el mal y los malhechores. Cuando un pueblo despierta, cada palabra es una esperanza, cada paso una victoria. El capítulo (rendición) del malvado es la garantía del hombre de bien”, decía. Combatió la corrupción con la muerte. Ahorró la riqueza pública. No gastó en paseos, banquetes o ayudas a partidarios o parientes. Gabriel García Moreno (1821-1875) de talento excepcional, férrea voluntad, prodigiosa memoria y personalidad dominante, fue extraño a su época. Doctor en Jurisprudencia (1844), estudió en París: Matemáticas, Física, Química, Ciencias Políticas y Apologética.

Poeta y escritor polémico. Políglota. Rector de la Universidad de Quito y profesor de ciencias físicas. Inició la instrucción pública gratuita y la primaria obligatoria. Trajo a los “Hermanos Cristianos”, a los “Padres lazaristas” y a las Madres de los “Sagrados Corazones”, de “la Caridad” y de “la Providencia”. Abrió escuelas en Quito, Guayaquil, Latacunga, Cuenca, Guaranda, Loja e Ibarra. Desarrolló la enseñanza secundaria con los padres Jesuitas y Lazaristas (franceses y alemanes). Fundó el “Colegio San Gabriel” y el “Seminario San Luis”. De 13.485 matriculados, en 8 años subieron a 32.000. Para la educación universitaria, trajo físicos, químicos, naturalistas, matemáticos (alemanes).

Importó laboratorios y gabinetes de Química, Física e Historia Natural. Fundó la Escuela Politécnica Nacional y el Colegio Central Técnico, con las mejores facultades de ciencia. Creó el Observatorio Astronómico de Quito. (En la Alameda). Creó la Facultad de Medicina y obstetricia. Trajo de Francia profesores de cirugía y anatomía. (Los doctores Domec y Gairand). Fundó la Escuela de Artes y Oficios, el Banco de Crédito Hipotecario, las Cajas de Ahorros de Quito, Guayaquil y Cuenca. Creó el Conservatorio Nacional de Música. Instaló telégrafos por las carreteras. Impulsó la agricultura. Fundó el primer Ingenio Azucarero, en Mindo (1840). Introdujo las semillas del eucalipto, que combate la erosión andina.

Trajo la primera trilladora y ensayó cultivos de la vid (uvas) y la morena. Fomentó la industria y las artesanías. Organizó fábricas en los Chillos, Cuenca y Otavalo. Organizó el petróleo descubierto en Santa Elena. Inició la vida fiscal. En 6 años los ingresos fiscales subieron millones y, sin crear impuestos, aumentó sueldos a la burocracia. Y a los maestros de 9 pesos a 20 y 30 mensuales. Modernizó la hacienda pública, la contabilidad fiscal y control de cuentas. Creó sistemas para el fallo de cuentas, litigios contables y judiciales. Sustituyó la “contaduría general” por un Tribunal de Cuentas. Elaboró la nueva Ley de Hacienda (1863). Inició el ferrocarril Guayaquil-Quito. Construyó la ruta Durán – Sibambe.

Y las carreteras Quito-Guamote, Otavalo-Esmeraldas, Quito-Manabí, Quito-Cuenca, Cuenca-Naranjal, Loja- Guaranda. Mejoró los hospitales, moralizó las cárceles y construyó el penal García Moreno. (Panóptico). Construyó edificios públicos. Reconstruyó Ibarra, destruida por el terremoto (1868). Ejerció el periodismo. Fundó los periódicos: Zurriago, la Nación, El Vengador y El Diablo. Fundó el civilismo político y el Partido Conservador. Impuso “la paz” con la persecución, el patíbulo y la “Carta Negra”. Rechazó el Tratado de Mapasingue y ratificó el Tratado de Guayaquil. Suspendió el pago de la deuda externa. Institucionalizó al Ejército. Creó la Escuela de la Marina, para formar oficiales, igual que en Francia y España. Sus enemigos lo odian y sus admiradores lo idolatran. Junto a Rocafuerte, Olmedo y Alfaro se lo conceptúa como constructor de la nacionalidad.