Entre la abundancia y la escasez

Se ha topado aqui varias veces el tema de la escasez. Este punto es revisado en el libro Economía del Sentido Común. Guillermo Arosemena topa la temática escasez y abundancia en su análisis realizado en el editorial del diario Expreso de Guayaquil. Si no lo leyeron lo pongo a continuación (las negrillas son mías).

¿Escasez o abundancia?
Por Guillermo Arosemena Arosemena – Diario Expreso
Domingo, octubre 21 de 2007

En el mundo hay países que disfrutan de abundancia y otros viven en la escasez. Los primeros sobresalen por la abundancia en conocimientos, bienes y servicios, unidades productivas, población universitaria, carreras técnicas, fuentes de trabajo, infraestructura, etc. Los segundos se distinguen por la escasez en casi todo, menos en corrupción y número de pobres. ¿Por qué unas naciones encuentran alternativas a la escasez y otras, la ven como obstáculo para mejorar el nivel de vida y son aprovechadas por demagogos?

Durante milenios, la única fuente de energía fue la madera, siglos después, aceites vegetales y animales sirvieron para alumbrar, pero no generaban suficiente energía y depredaban los recursos naturales. A medida que fue creciendo la población mundial, el mundo requería encontrar nuevas fuentes de energía para satisfacer sus necesidades. Surgieron el carbón mineral y gas a escala industrial en Inglaterra, siglo XVIII, y en Estados Unidos, el petróleo, en la segunda mitad del XX. Estos descubrimientos capitalistas, fueron las respuestas para impulsar la industrialización mundial y los medios de transporte, bases para mejorar el nivel de vida de la humanidad. Había petróleo en todos los continentes; en la Audiencia de Quito, se conocía como copey, y se usaba para calafatear los cascos de las naves.

Los españoles no tuvieron la curiosidad técnica para hacer del petróleo una fuente energética, fue Rockefeller quien instaló refinerías en Estados Unidos para producir gasolina y demás derivados. Irónicamente, una iniciativa estadounidense es usada por Chávez, para promover su demagogia. ¿Qué hubiera sido de Chávez y el socialismo del siglo XXI, si Rockefeller no creaba Standard Oil? Seguramente hubiera sido una simple estadística en los archivos del personal del ejército venezolano.

El progreso humano logrado en parte con la industrialización del petróleo, ha tenido el costo de la contaminación de nuestro planeta. Este problema y la escasez del mineral mencionado, ha llevado a los países capitalistas a encontrar nuevas fuentes energéticas renovables y no contaminantes, entre ellas la solar, eólica y biodegradables, también otras como el hidrógeno. Antes de terminar este siglo, el ser humano habrá terminado con otra escasez -petróleo- como lo ha venido haciendo desde fines del siglo XVIII y disminuirá la polución.

Por la contribución de la invención capitalista, vivimos la abundancia del conocimiento, siendo Internet, una de las fuentes generadoras del mismo. En la centenaria y famosa Universidad de Yale, hay el Centro para el Estudio de la Globalización, dirigido por Ernesto Zedillo, ex presidente de México. Entre las actividades de la entidad, se encuentra la invitación a distinguidos personajes para dictar conferencias sobre temas de actualidad. La Internet permite presenciar la intervención de estadistas, científicos, autores, empresarios, académicos, etc, a miles de kilómetros de distancia.

Este extraordinario medio de adquirir conocimiento, no tiene costo alguno, no hay que pagar, las conferencias son gratis. Las más famosas universidades estadounidenses ofrecen el mismo servicio gratuito. En el portal de MIT, donde se enseñan carreras técnicas, hay acceso a conferencistas que hablan sobre mecánica cuántica, robótica, biología molecular y demás ciencias del siglo XXI. Hay profesores universitarios que tienen todas sus clases en vídeo y se las puede ver. Portales en otros países han comenzado a imitar y ofrecer enseñanza en vídeos. La computadora de 100 dólares, inventada por el profesor Negroponte de la Universidad de MIT para venderse en el Tercer Mundo, también generará abundancia de conocimientos.

Douglass North, premio Nobel en Economía, tiene una máxima que conviene repetirla cuántas veces sea necesario: “Si se conoce el secreto de la abundancia, ¿por qué hay países que todavía viven en la escasez?”. Esperemos que nuestro Presidente fomente la abundancia y no la escasez.

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