El efecto trampolín

Por Ana María Raad
(Publicado en la revista Vistazo)

El recientemente publicado, “Informe de Desarrollo Humano 2004” elaborado por las Naciones Unidas (PNUD) pone en evidencia algunas contradicciones propias de los países que como el nuestro, han carecido permanentemente de visiones a largo plazo y que además mantienen aquel complejo de ser chicos, pobres y que por lo tanto están destinados a simplemente imitar todo lo que hace el hermano mayor.

Dicho informe incluye algunos indicadores relacionados a la innovación y desarrollo de las tecnologías, que a mas de uno ha de inquietar. Partamos porque Ecuador disminuyó su gasto en educación de un 2,8% en el año 1990 a un 1% en el 2001. Sin embargo, el gasto militar aumentó de un 1,9% al 2,8% en el mismo período. No es de extrañarnos entonces que por cada millón de habitantes en el país, tengamos solo 83 investigadores. Cifra por lo demás preocupante si comparamos con los 5.186 de Suecia, o sin irnos tan lejos los 419 de Chile. El apoyo a la innovación y creación de tecnologías, dependen de políticas pero sobretodo de una cultura de innovación y emprendimiento que debiera permear todos los sectores.

Pensando en los caminos para estimular una cultura de innovación en el país, quisiera mencionar tres ejes macro, que deben ser liderados no solo desde el gobierno, sino desde los privados y el tercer sector (sociedad civil).

Por un lado, está el apoyo o incentivo estatal, en donde el desarrollo de fondos y subsidios para la investigación e innovación deberían potenciarse. De acuerdo al PNUD, Ecuador invierte un 0,1% del PIB en investigación y desarrollo (comparado con Noruega 1,6% y EEUU 2,8%). Si de aprender se trata, el caso de Irlanda es interesante, ya que el estado estableció una rebaja de entre el 10 y 50 por ciento en impuestos, a las empresas que cumplieran con ciertos niveles de innovación. En el caso de Chile el gobierno está liderando el desarrollo de un polo tecnológico para Valparaíso, con la idea de trasladar las principales empresas tecnológicas a esa región, generar incentivos para estas y descentralizar de cierta forma esta actividad. Otro rol del estado es el de las regulaciones de las patentes y registro de “ideas” en donde por ejemplo, por cada un millón de habitantes en EEUU hay 330 patentes registradas. Esto de cierta forma permite establecer mecanismos de propiedad intelectual y además evitar fuga de cerebros, lo cual muchas veces son los grandes frenos para la innovación.

La segunda línea de acción está enfocada a la responsabilidad de las empresas. La innovación no debe ni puede ser una preocupación meramente del Estado. Las empresas deben estimular el desarrollo de consorcios con universidades, de manera tal que aquella experiencia empírica, de terreno, pueda ser un caldo de cultivo para la academia. Esto implicaría también el encargo de estudios o investigaciones a pedido. Las empresas deben estimular también la creatividad e innovación interna, por ejemplo, fondos concursables se han desarrollado en empresas de EEUU en donde son los empleados quienes compiten por un apoyo económico a la innovación que aporte a soluciones de la empresa.

Finalmente y no menos importante esta la inversión en la educación (viejo dilema nuestro), la misma que no solo necesita mas recursos, sino una nueva forma de plantear los desafíos propios de la globalización, y quizás aquí esta el desafío “con menos recursos, mejores resultados”. Esto quiere decir, la capacidad de adaptación a los cambios, la necesidad de crear nuevas soluciones, de fomentar el espíritu del emprendimiento y apropiación de la tecnología, labor que pasa desde quienes definen las políticas publicas, hasta quienes enfrentan a los alumnos. El efecto trampolín que podría vivir el Ecuador al estimular el desarrollo tecnológico y sobretodo los proceso de innovación, está relacionado con el real compromiso del Estado, pero además de las empresas y universidades que deben generar nuevas formulas de acción.

Un comentario sobre "El efecto trampolín"

  1. Quisiera comentar la importancia de considerar los incentivos para que los procesos virtuosos sean autosostenidos.
    1) Un aumento en la inversion en la educacion no es garantia de una mejor educacion. En los ultimos 10 años Chile ha aumentado 3 veces su gasto fiscal en educacion ubicandolo en el equivalente a casi el 15% del PIB ecuatoriano del 2002 (4.3% del PIB chileno), sin embargo en el informe PNUD de este año se señala que en la ultima prueba SIMCE los alumnos de 4to medio (primaria) practicamente no sabian leer… plop. Entonces aparte de invertir mas se necesita mejorar la forma en que se asignan los recursos para incentivar la oferta de una educacion de calidad. El sistema de voucher chileno, donde se asigna una cantidad de dinero al estudiante para que este decida donde ir a estudiar, ha impactado poco en la calidad ya que se ha comprendido que es solo un incentivo al registro de estudiantes y a la oferta de educacion.
    2) Creo que si yo fuera empresario en Ecuador tampoco tendria mucho incentivo a innovar, y no por motivos culturales sino porque mi existencia en el mercado primario en que me desenvuelvo (agricola o comercial en su mayoria), sin mucho valor agregado, no estaria directamente relacionada con mi habilidad de innovar (ademas de que mis inventos exitosos llevados a cabo por hobby serian rapidamente copiados por el resto dada la «viveza criolla» y la poca proteccion intelectual). A medida en que me voy metiendo en negocios de mayor valor agregado donde la innovacion toma mayor relevancia y ademas enfrento competencia interna y externa (no estoy protegido por aranceles) entonces mi incentivos a innovar (y proteger mi innovacion) aumentan pero no antes, y si yo no soy capaz de realizar la innovacion entonces contrato a alguien que si sea capaz (las universidades que tendran incentivos a contratar mas investigadores). El proceso puede ser largo y la mejor forma de alentarlo es aumentando el nivel de competencia existente y de potenciales nuevos negocios (lo que para nosotros se logra ahora con mayor apertura) y la calidad del aparato legal en general y luego en proteccion de patentes. En Chile, despues de 15 años de crecimiento en base a productos primarios de buena calidad (debido a la competencia) recien se esta empezando a sentir la necesidad de buscar formas de negocios intensivos en innovacion. Paso por paso entonces y el primero que tenemos que dar es generar mayores oportunidades de negocios abriendo nuestra economia para que la gente aprenda a competir y luego a innovar.

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