El Mejor Ecuatoriano

¿Cuál es el estándar para juzgar al mejor ecuatoriano, y en términos generales a un individuo?

Esa es la pregunta subyacente, jamás contestada explícitamente por los organizadores del teleshow.  Pero aquí en CambiemosEcuador sentimos la obligación de exponerlos con frontalidad.  Me permitiré hacerlo yo.

Existen criterios muy variados para juzgar el valor personal (y social) de una vida humana.  Debemos referirnos a ellos para poder evaluar a los finalistas de "El Mejor Ecuatoriano".



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1.- El logro y sus consecuencias para terceros, incluyendo el ejemplo

Una persona que por su amor propio -y sólo como consecuencia- por el amor a su familia o a su terruño y planeta, y es capaz de demostrarnos que el tesón, la disciplina, la perserverancia y la visión  traen resultados, merece sin duda la categoría de un héroe, sin importar si salvó a una nación de la tiranía o salvó a su familia de la pobreza.  El heroísmo es una cualidad accesible a todos, y casi todos hemos tenido momentos heróicos. Pero quien forja para sí mismo un destino grandioso, y enseña el camino a los demás, sin duda merece ser admirado.

2.- La generosidad vs. el autosacrificio

Los seres humanos valoramos de muy distintas formas nuestras necesidades materiales.  Pasado cierto punto, el mejorar nuestro entorno se vuelve la forma de egoismo más inteligente posible.  Tener una vida de pareja feliz, una familia unida, un barrio armónico y una región o país prósperos y cultos son sin duda logros que vuleven concreta esa autoestima.  Como dijera Sófocles: "Soy un hombre y nada  de lo humano me es ajeno”.  El amar al prójimo como a uno mismo (subráyese: como a uno mismo), significa generosidad.  No autosacrificio.  Quien dice sacrificar su vida por los demás está negando sus propias necesidades, y llevándonos por una ruta tenebrosa.  Los grandes filántropos de la historia han sido seres generosos, y profundamente egoístas, puesto que luego de apoyar una causa o ayudar a los necesitados, sentían un personal, íntimo y profundo gozo personal.  Eran y son egoístas.  Pero quienes nos tratan de ocultar eso, hacen un daño a la sociedad, pues nos invitan a tratar de asfixiar lo que nos hace humanos, imitando modelos inexistentes.  Pretenden que seamos altruistas, seres que se sacrifican a un abstracto como la Nación (para el totalitarismo, la uniformidad o la guerra), alguna Iglesia (para que no hagamos preguntas incómodas), la Sociedad (para sintamos cargo de conciencia por disfrutar de los frutos de nuestro esfuerzo, de lo que es legítimamente nuestro), etc.

3.- El talento

Este es el punto más discutible, por no estar bajo control del individuo.  Sin embargo existe gente como Diego Armando Maradona, Edson Arantes do Nascimento (Pelé), André Agassi, Michael Jordan, etc que son una combinación de los puntos 1 y 2, pero que fueron bendecidos por la Naturaleza (algunos pensamos que ésta es una manifestación del mundo espiritual y algunos no lo pensamos así, lo cual para el caso es irrelevante) con dotes físicas o mentales superiores.  Tampoco quiero insinuar que la práctica no lleva al desarrollo de los talentos, si no que existen sin dudas diferencias innatas.  Menciono deportistas porque el heroísmo, el tesón y la autoestima son fáciles de identificar en ese plano humano. Pero, ¿y los empresarios? ¿No fueron héroes también Vanderbilt, los hnos. Lumiere, los hnos. Wright, los Rockefeller, los Edison, los Ford, los Ferrari de la historia? Si la respuesta es "no", hay una violación del punto 2.  Buscar el propio interés, el lucro, el avance y el confort es un valor humano muy profundo.  Sin esa motivación no disfrutaríamos del cine, el automóvil, el teléfono, la electricidad, el bombillo eléctrico y demás.  El talento con el que muchos nacen no son nada sin el tesón, y sin la visión antes mencionados.  Los tres elementos se juntan, y el impacto social es amplísimo.  Ninguna cantidad de piedras lanzadas contra una embajada, pancartas "ANTI" algo, o reuniones de cafetín podrán jamás igualar ni asemejar los grandes logros de los industriales, científicos, empresarios, comerciantes (piense en la influencia de Sumerios, Persas y Judios para la conformación y dispersión del conocimiento artístico y científico en la antigüedad, rol que nos guste o no realizan idénticamente las empresas transnacionales y las universidades privadas gracias a las aerolíneas).  El talento es entonces un elemento clave para llevar una vida destacada.  Y todos tenemos alguno por potenciar, por poner a nuestro servicio y al de los demás para nuestro mejor disfrute de la vida.
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Los resultados a Octubre 30 de 2005, via Ecuavisa

En 3er Lugar, Juan Montalvo.  Hombre de letras, activista intelectual, duro crítico de las tiranías (en especial la que padeció, la de García Moreno) y defensor cabal de las libertades individuales.  Este ambateño nos demuestra que la cultura puede ser independiente del poder político y de la tentación (que no es poder, salvo para los débiles de espíritu) de lo financiero.  Criticaba duramente a quienes "convertían su pluma en cuchara", es decir, que escribían para favorecer intereses retorcidos, de la misma forma en que mata un asesino a sueldo.

En 2do Lugar, un triunfador a carta cabal: el hombre que se hizo a sí mismo, y que sin dejar de estudiar y prepararse intelectualmente, nos dió una gran satisfacción: una medalla de oro en las Olimpiadas como marchista.  Jefferson Pérez es un esfuerzo de visión, tenacidad y coraje.  Un ejemplo que junto a Pancho Segura, Iván Vallejo y Andrés Gómez, nos dice que no somos menos que nadie, ni lo seremos si nos dedicamos tanto como el resto a alcanzar el logro en cualquier actividad humana. La Tricolor compite…

Y por último, y en 1er Lugar, Eloy Alfaro.  La separación de la Iglesia del Estado, y la consagración de las libertades civiles (el ferrocarril pudo hacerlo una empresa, como sucedía en la misma época en EEUU y Argentina, asi es que con todo respeto, no lo considero un logro meritorio si no un acto político) abre paso para un renacimiento del liberalismo en el Ecuador.  Ya no la variante estatista que el propio Alfaro importó de Francia, si no de la variante integral y consistente que considera la libertad política y la económica como un todo inseparable.  El mejor ecuatoriano en 50 años más será quien separe a la Economía del Estado, así como ya se separase la Religión del Estado, para una verdadera consagración de los derechos individuales.  Nuestro desafío debe ser llegar a una sociedad donde todos tengamos el pleno derecho a un proyecto de vida individual, y que las formas de gobierno garanticen la vida, propiedad (el fruto de nuestro esfuerzo diario) y tratos libres de los ecuatorianos.  Entonces la obra iniciada por Alfaro será culminada.

El problema con el concurso en sí es que se pretendía juzgar al mejor ecuatoriano en función de qué tanto hizo por los demás.  Y eso en sí mismo no es un estándar válido.  No con seres humanos.  Con seres para el sacrificio -animales para algún altar- tal vez.  Pero me he permitido juzgar a los finalistas y plantear un estándar más acorde con la autoestima, el logro, la generosidad y el talento.  Dijo el Nobel de Literatura indio Rabindranath Tagore: "Al hombre se le mide por el tamaño de su conflicto".  También debe medirsele por el tamaño del amor, hacia sí mismo primero y que reflejado hacia los demás, logra grandes cosas.  El hombre que disfruta de su vida y hace más disfrutable la de los demás.

Si se trataba de juzgar políticos (ya desde los libros de texto de primaria -etapa a la que el MEC le sigue cambiando de nombre y empeorando en rendimiento- se nos enseña a venerar políticos y militares, como si fueran el único tipo de personas con capacidad de grandeza, cuando generalmente es lo contrario) mi opción tienen que ser Olmedo y Montúfar, por haber creado marcos constitucionales libertarios, que trazaron una línea clara de hasta dónde el poder político y desde allí todo lo demás en manos de la sociedad.  Es decir, fueron anti-paternalistas.  Mi voto entusiasta para ellos.

Finalmente, el mejor ecuatoriano puede ser usted:  Estudiar y enseñar a nuestros hijos a valorar la cultura y el libre pensamiento.  Elegir una disciplina deportiva, artística o empresarial y tener el coraje tanto como la perseverancia para hacer su visión realidad.  Luchar por los derechos de las personas, su esfera individual, y la limitación del poder de la política para que la política no siga siendo utilizada por grupos de turno para moldear nuestras vidas.  Eso nos enseñan los tres finalistas de "El Mejor Ecuatoriano".  Es un mensaje para todos nosotros, para usted y para mí.  Sea usted el mejor ecuatoriano.