¿Será que la estupidez de los habitantes de Palacio (de Carondelet)
mañana decide que la Internet compromete nuestra soberanía y dignidad y
declara su caducidad inmediata?
En caso de que eso pase, que puede
pasar vistas las circunstancias, yo voy a lanzar mi carrera de escritor, para lo cual estoy preparando mi nuevo libro. "1000 Recetas de Soberanía".
Es un libro de cocina que le enseña a la gente del Ecuador cómo comer y
preparar deliciosos platos con ese ingrediente tan especial, la
soberanía, que es lo único que nos va a quedar en este paraíso del socialismo a sottovoce.
El prólogo le voy a pedir al Subcomandante
Rafael que escriba. El, que tanto sabe de vivir de la soberanía seguro
colaborará solidariamente (osea gratis) y escribirá textos tan brillantes como sus ideas. El
lanzamiento incluirá un bello discurso
pronunciado por un personaje de gran preparación y extenso conocedor de economía y derecho, don Paco Velasco, quien espero que exprese conceptos tan profundos e inteligentes como aquél que manifestó días atras, agradeciendo a Dios por habernos liberado del yugo estadounidense. ¡Qué elocuencia! ¡Qué inteligencia! ¡Qué sabiduría!
La fecha les avisaré con tiempo, pero no mucho, porque en el Ecuador no hay como planear tanto a largo plazo. Ojalá para
ese día el Estado Ecuatoriano y los movimientos sociales no hayan confiscado el vino, declarado
la caducidad de las papitas y salchichones que les iba a brindar o expropiado el local del lanzamiento.
Autor: jizurieta
Finalmente alguien lo dice
Oclocracia
Por Luis Villacrés Smith
Degeneración
de la democracia, gobierno de la plebe, del tumulto, de la chusma como
la calificaba el mismo Dr. Velasco, con la diferencia que en su caso,
él la representaba y tranquilizaba, y era un criterio ilustrado,
equilibrado, bien intencionado.
Soy Bolivariano
Soy Bolivariano porque creo en la libertad, en el respeto a los derechos fundamentales del individuo, en el reconocimiento de la soberanía de los Estados y porque no comulgo con la tiranía ni con la anarquía. Admiro al Libertador por la coherencia de sus ideas y por su admiración del proceso revolucionario norteamericano que llevó a la instauración democrática de un verdadero sistema Republicano, con separación de poderes, gobierno limitado y libertades individuales. Me considero un seguidor profundo del pensamiento de Bolívar por su liberalismo, por su defensa del libre comercio, de la propiedad privada y del Imperio de la Ley.
Todos somos constitucionalistas
En estos momentos, cuando el Presidente de la República sigue empeñado en su proyecto (ojalá no intencionalmente) de hacernos república bolivariana, transcribo un artículo que me publicó el diario Hoy de Quito, hace un par de semanas. Enjoy.
Ahora resulta que organizaciones de Derechos Humanos, los púlpitos y los micrófonos radiales aportan la suficiente autoridad moral para comentar con todo el conocimiento y sabiduría del caso sobre temas constitucionales. No sabía que era tan fácil.
Mis primeros artículos para este diario pretendían, infructuosamente, ser firmados por un analista político venerable y recorrido. Nada más pretencioso. Me gusta la política y tengo una opinión, pero eso no me garantiza un puesto en el Congreso Nacional o en una potencial Asamblea Constitucional. Luego entendí que debo contribuir al desarrollo nacional con mi trabajo, mi creatividad y mi iniciativa.
La gente se especializa en distintas ramas, porque cada una de esas actividades contribuye a construir un poquito más de la patria que queremos y que tan desesperadamente necesitamos. Los radiodifusores deben informar a la gente objetivamente sobre los acontecimientos, y no utilizar el privilegio de su popularidad ni de sus credenciales de prensa como tribuna política o como catapulta para sus agendas personales; los curas deben ser la guía espiritual de la gente y no manipular la conciencia social desde su supuesta altura moral; quienes defienden los derechos humanos deben entender que su labor es defender los derechos de todos y no solamente de un grupito de criminales que bien merecido se tienen una tunda o dos, y mucho menos deben participar activamente en política. De igual modo, los arquitectos debemos construir mejores ciudades, los doctores deben curar (enfermos, no países) y los juristas y estudiosos de la materia son los llamados a comentar y mejorar un documento tan importante para la vida de nuestro país como lo es la Constitución Política del Estado.
Este documento, que no debe responder a intereses gremiales, ni de grupos “sociales” autoproclamados defensores de la patria ni a sectores específicos de la comunidad, determina los derechos de los individuos y las funciones del Estado. Como decía una filósofa rusa el siglo pasado, “El Gobierno existe para proteger a los individuos de agresiones externas, y la Constitución existe para proteger a los individuos del Gobierno,” pero si en 19 oportunidades en las que hemos producido todo tipo de constituciones no hemos aprendido, no veo razón de que la vigésima sea la vencida.
El peligro de un ente con plenos poderes como el que se propone es muy grave, y radica justamente en que los ecuatorianos no hemos aprendido que cada ciudadano tiene un espacio y aporta de distinto modo al desarrollo nacional, que los partidos políticos son fundamentales en una República democrática, que la prensa debe ser imparcial, las ONGs deben trabajar por el desarrollo y no intervenir en política y el clero, activo o no, debe ser una ayuda espiritual para rescatar los valores perdidos de nuestra sociedad.
Diario Hoy, 17 de Noviembre de 2005
Carlos Alberto Montaner saca a la la luz algo preocupante para México, pero que debería hacernos abrir muy bien los ojos en nuestro país:
"…los servicios secretos mexicanos han detectado
que desde Venezuela le llega dinero a Andrés Manuel López Obrador,
candidato del PRD, armas a la guerrilla del Ejército Popular
Revolucionario (EPR) y heroína a los narcotraficantes. Asimismo, según
las mismas fuentes, la embajada venezolana financia copiosamente los
‘círculos bolivarianos’ que pululan en las universidades públicas,
dedicados a fomentar el culto por Hugo Chávez y la vocación
colectivista de la izquierda paleolítica mexicana."
Aquí tenemos indicios, ideas, rumores, de buenas y malas fuentes, de que Chávez esto y Chávez aquéllo. No podemos acusar al subcomandande Chávez de enviarle dinero al ex-ministro Correa para su campaña presidencial, pero hay quien lo dice en voz alta. No podemos acusar al embajador bolivariano de financiar marchas y peticiones absurdas en los movimientos indígenas, pero hay fuentes que se ratifican en esas aseveraciones, y tampoco podemos afirmar que vengan petrodólares chavistas para engordar las arcas de protocandidatos a asambleístas, ONGs desestabilizantes, movimientos bolivarianos, generales retirados, diputados rebeldes y defensores de derechos humanos.
La única verdad es que el gobierno bolivariano es pendenciero y quiere a toda costa polarizar las relaciones en América, para llevar a cabo su agenda. Ya si ésta es "horrible" como sostuvo un funcionario de la presidencia, o "bonita" como sostiene el subcomandante, es otro cuento, el quid del asunto es que quiere que SU agenda domine el espectro geopolítico del sur del Río Grande.
Afortunadamente está un poco tarde, poco a poco se irán viendo los beneficios del NAFTA y del CAFTA, y poco a poco sus aliados como Brasil irán reconociendo los beneficios de la libertad, para perjuicio del populismo.
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