Aserrín, aserrán, los Restrepo, ¿dónde están?: una breve reflexión política a 20 años de lo ocurrido


Ese corillo podía escucharse desde finales de los 1980’s y durante los
90’s en los estadios y teatros, siempre que la presencia policial
resultara amenazante. Como en ese infame dia en que a jóvenes rockeros
del Sur de Quito se les subió a golpes a buses y se les cortó el pelo
largo, a gusto de "mi capitán" y lo que considera una imagen apropiada
para los jóvenes "bien varones" en su criterio.

A veces ni eso era necesario. Los hermanos Carlos Santiago y Pedro
Andrés Restrepo Arismendi desaparecieron este viernes hace 20 años, y
para muchos de nosotros fue algo más que un relato de la infamia que
pudo leerse en la prensa. Dos hermanos de nacionalidad colombiana, se
despidieron de sus padres que se iban de viaje ese viernes a las 5 pm y su hermana menor, quienes nunca más los verían.

En mi caso particular, el grupo scout al que entré a los 11 años de
edad, era el grupo scout del que los hermanos Restrepo eran miembros.
Su desaparición fue un golpe impresionante para gente con la que crecí
y formó parte de mi adolescencia. Los dirigentes de mi grupo scout como
los hermanos Escobar quienes eran mejores amigos de los Restrepo, tanto
como autoridades del escultismo a nivel local como Enrique Galarza (ex
decano de Administración de Empresas de la PUCE) o Francisco Punina
(presidente de Fundación Operación Sonrisa), nunca dejaron de recordar
ese episodio como uno de los más oscuros ocurridos en nuestro país. El
clan de rovers -jóvenes de los 16 a los 21 años de edad- de mi grupo
inicial, el #7 "Spellman", se llamó desde entonces "Hermanos Restrepo"
y fue un nombre que durante los 8 años siguientes, fue coreado cada
semana para agruparse y cuando habia que presentarse frente al resto de
grupos scouts del Ecuador y otros países, cuando asistimos a eventos
internacionales. Don Pedro Restrepo fue un personaje invitado una y
otra vez a ceremonias y actos públicos de la Asociación Scout del
Ecuador, y declarado Scout Honorario por grupos como el #25
"Interamericano" del que fui luego dirigente rover.

La política oficial de gobierno durante los años de la desaparición
había sido una apenas conservadora en lo económico y finalmente
antiliberal, traicionándose la voluntad de sumarse de personajes como
Blasco Peñaherrera Padilla y Rómulo López Sabando, que hubieran querido
mucho más como pueden contarnos ahora y como se desprende además de sus
credenciales intelectuales a favor de la economía de mercado.

Pero mucho más importante que eso, la "mano dura" ejecutada por una
entidad policial como el Servicio de Investigación Criminal (S.I.C.)
llevó a situaciones como las de los hermanos Restrepo y de periodistas
amenazados, estudiantes e intelectuales amedrentados y similares. Y es
que existe una diferencia fundamental entre identificar amenazas contra
la seguridad pública, y el perseguir sistemáticamente a quienes piensan
distinto que el poder, sólo por el hecho de pensar distinto y no callar
sus opiniones. En realidad, el caso de "Alfaro Vive Carajo" y similares
demandan ese tipo de uso de la fuerza para responder al inicio de ella
que esos grupos habían iniciado. Eso es aplicar el principio de
justicia, y es tarea propia de los gobernantes, y ciertamente algo
positivo. Pero donde son las ideas que uno considera incorrectas las
que priman y no acciones que violen ningún derecho individual, es vital
trazar la línea divisoria y tolerar la diversidad de criterios. Si a
eso le sumamos el bajo nivel de capacitación y/o capacidad de los
oficiales de policía que tradicionalmente tenemos en el país, el
resultado no puede ser sino el desastre.

¿Quiénes protestaron vigorosamente el caso Restrepo? Don Pedro Restrepo
podrá decirnos que han sido sobre todo las organizaciones "de
izquierda" las que más se solidarizaron con su caso, al tratarse de
algo ocurrido durante el gobierno de alguien tan poderoso y "del otro
bando". Quienes compartían en cambio el discurso proempresa del
régimen, prefirieron no complicarse la vida públicamente o anotar una
pérdida lamentable como un "costo hundido". ¿Quienes luchaban por su
visión de los derechos, y quienes lo hacían por temas ciertamente
secundarios?

Por asuntos de ese tipo, para muchos de nosotros durante la adolescencia quedaba aparentemente claro que "la derecha" buscaba el orden -aunque fuera a golpes- y la productividad, mientras que "la izquierda" elegía las causas con un criterio -errado demasiadas de las veces, ahora lo sabemos- de justicia.
Aunque haya sido el alcalde que rescató a Guayaquil de la basura y el
desgobierno locales, el Ing. León Febres Cordero también representa los
controles de precios, los aranceles, la sucretización de la deuda
(¿qué, pensaba ud. que mayormente la hizo el Dr. Hurtado?) y antes que
nada, la indiferencia que equivale a complicidad cuando los errores o
exageraciones de una política antisubversiva ameritan mucho más que el
silencio oficial. Eso, simplemente no tiene justificación o nuestra
omisión será una vez más, complicidad.

Luego de la caída del Muro de Berlín, en la República Checa V. Havel y
V. Klaus combatieron al totalitarismo no sólo de espíritu sino también
evitando siquiera parecerse a su modus operandi, y haciendo una
verdadera contrarrevolución económica hacia la libertad y el
capitalismo popular. Pero sobre todo, estos líderes libertarios checos
jamás han pedido a sus conciudadanos que les justifiquen los medios por
el fin. Al contacto con el pensamiento libertario muchos de nosotros
hemos entendido que la economía de mercado no equivale al autoritarismo
político (Pinochet, China y Singapur siendo notables excepciones) ni
que la justicia sólo la buscan los socialistas, si no que por el
contrario, en el concepto de derechos individuales como norte
lejano en nuestro país, ambos temas van enteramente de la mano. En
otras palabras, hasta que la derecha no busque las libertades por
encima de la "eficiencia", seguirá siendo antiliberal en el fondo. Sólo
cuando se entienda que el principio rector de las sociedades abiertas
es la justicia es que pueden florecer, como consecuencia recién, la
economía, la cultura y las ciencias.

El reciente caso Dayuma nos muestra lamentablemente que otra vez existe
irresponsabilidad -en el mejor de los casos- desde el poder; que cuando
las arbitrariedades vienen de gente cuya ideología es más o menos afin
es usual el silencio, pero sobre todo que en la sociedad civil algunos
protestan por injusticias reales o percibidas con mucha intensidad,
mientras que otros siguen pendientes solamente del impuesto a la
herencia o la tasa de interés como si la libertad no fuera, antes que
nada, poder llegar por la noche a la casa sin problemas de omisión o
peores por parte de los gobernantes de turno.

En defensa de Rafael Correa



No, no estoy tomándole el pelo al lector de estas
líneas.

Las escribo para eso, para defender a Rafael Correa.
Sí, lo hace alguien que es miembro de un grupo al que Correa llamó “cuatro
pelagatos”. Sí alguien a quien Correa llamó “mal alumno” pues no encontró mejor
cosa que decirle aunque yo obtuve una “A” en su clase. Sí, lo hace alguien cuyo
lugar de trabajo –una universidad privada- ha recibido ya incontables ataques
verbales y formales también de su parte.

Quiero defender a Rafael Correa, el hombre, de los
ataques de cada vez más gente que cree que porque alguien ha sido electo
funcionario –en este caso presidir el poder ejecutivo de una república, no el país como él y otros creen- tiene
derecho a la vida privada de la persona. A hurgar en ella, a decir lo que se nos
ocurra y pensar que tenemos derecho a hacerlo. Pues no, no es asunto nuestro la
vida privada de Rafael Correa, el hombre. No sólo eso, nos rebaja y muestra
algo muy feo de nuestra cultura nacional el que no nos demos cuenta y busquemos
supuestos datos y rumores en esa dirección.

 

En nuestro país, desde que tengo memoria se ha
premiado la mentalidad de rebaño y se ha castigado cualquier cosa que haga
destacar. Si uno levantaba la mano,
estaba poniéndose en posición de ser criticado por los de de atrás. Tenemos un
nombre para castigar el mérito en aula incluso: “norio”, “ñoño” o “nerd”. Nos
molesta que al otro le vaya bien. Que haya estudiado y exija que el examen sea
hoy y no mañana. Que entregue el deber y no pacte con la vagancia. Que tenga
éxito. Y que no se avergüence de lo logrado.

El mismo comportamiento se repite a nivel familiar –no
en el núcleo cercano, afortunadamente- pero el primo o la prima que hace algo
bien nos causa rechazo automático. Premiamos al que pasa desapercibido y
castigamos socialmente al que osa leer un poco más, esforzarse un poco más,
ganar un poco más y tener un poco más.

El caso de Rafael Correa se parece demasiado. Y no
sólo de él. Desde que tengo memoria, a los presidentes se les ha buscado
supuestas perversiones sexuales, orígenes “dudosos” y demás, en vez de analizar
crítica, constructiva o negativamente, las acciones del gobernante.

Que si Correa tiene por amante a tal miembro de su
staff (lo siento, jamás diré “miembra” ni me va el political correctness), que si le gustan los hombres más que las
mujeres, que si su esposa le abandonó, que si le pegaba, que si tiene una
neurosis o eligió su ideología por resentimiento social personal, etc etc.

Lo siento amigos y amigas, pero eso en fútbol se llama
offside. Está fuera de límites. Se
los plantea un opositor técnico (como economista) e ideológico (como
libertario) de Correa el presidente. Correa el hombre no es asunto nuestro.
Correa el presidente junto con sus secuaces, han violado constituciones, leyes
y están tomando medidas destructivas por todo lado. Cierto. Pero de eso a que
Correa el hombre sea asunto nuestro y a pensar por un segundo que es una forma
legítima, constructiva o simplemente sensata de oposición, hay mucho trecho. El
trabajo de la oposición es pensar un Ecuador distinto, donde se termine con la
derecha prebendista y la izquierda jurásica, y explicarle a la gente cómo o por
qué haríamos las cosas distinto y sobre todo -sobre todo- cómo les va a
beneficiar en su vida diaria de forma tangible. Ya que no hemos podido o hemos
elegido mal el momento, o porque nuestra generación aún es confundida con los
patriarcas del Mercantilismo del siglo
XVI
(un enemigo más poderoso que el Socialismo del siglo XXI en algunos
sentidos), muchos aún eligen el ataque y la descalificación personal.

No lo hagamos. Nos merecemos algo mejor y que da
mejores resultados en los países de mentalidad más moderna. Nos merecemos una
separación entre lo público y lo privado que los socialistas no entienden en
economía pero otros aún no terminamos de entender en lo cultural, social y
personal. El que alguien se ponga en la palestra, pronuncie un discurso, cante
algo o diga la respuesta en clase aunque se equivoque, aunque le salga mal,
aunque nos haga pasar un mal rato, no borra esa línea elemental del respeto a
nosotros mismos.

Dejemos en paz a Rafael Correa, el hombre y
enfoquémonos de forma más creativa, visionaria y realmente constructiva para el
país que decimos querer, en críticas y soluciones que sí sean asunto público.
La vida de los demás tiene que dejar de ser asunto nuestro algún día: eso sí
sería, al fin, una revolución ciudadana.

Impuestos contra el desarrollo

Los emprendedores ecuatorianos funcionaban ya un 45% en la informalidad (el tan mentado "subempleo") dado que el entorno formal les desalentaba en vez de darles garantías sobre propiedad y contratos, base jurídica de cualquier economía avanzada (sea la sueca o la irlandesa, la costarricense o la chilena, el sistema jurídico es condición sine qua non). Por si el impuesto a la renta progresivo (produzca más y le castigarán más), el reparto obligatorio de utilidades (ya sabe, por si acaso lo de la plusvalía marxista sea cierto), los aranceles, el IVA, los aportes al IESS, los trámites, etc etc, no fueran suficientes, la Asamblea dominada por Alianza PAIS se propone agravar las cosas. Aquí un breve análisis de los aspectos que más saltan a la vista y lo que implican.

Veamos por otro lado una breve tabla de lo que le sucede actualmente (aún antes de la nueva ley tributaria de claro espíritu confiscatorio) a una empresa que empieza con un modesto capital de usd 10.000.

Finalmente, una comparación de la relación clarísima entre el nivel de impuestos y el crecimiento de un país (En Ecuador sin contar con el IESS, las empresas pagan un 37,53% en la franja marginal):

Años: 1989 – 1994

Irán:
Tasa Impuestos: 75 %  – 90 %       
Crecimiento Anual PIB (1980 – 1990): -1.2

Camerún:
Tasa  Impuestos 60%            
Crecimiento Anual PIB (1980 – 1990) -0.7

Singapur:
Tasa Impuestos: 33-40%
Crecimiento Anual PIB (1980 – 1990):  2.6

Indonesia:
Tasa Impuestos: 35%
Crecimiento Anual PIB (1980 – 1990):  3.7

Hong Kong
Tasa Impuestos: 25-29%
Crecimiento Anual PIB (1980 – 1990):  5.7

(Del artículo "Lección de Economía 202" por Francisco Endara)

Si tomamos en cuenta que para duplicar el nivel de ingresos de las familias es necesario crecer a un 6% en promedio (y China nos demuestra una vez más que con impuestos bajos y liberalización de sectores clave se puede crecer al 9% promedio) durante 12 años, vemos claramente cómo nuestra economía monopolizada por el Estado, por empresas privadas que obtienen mercados protegidos de toda competencia gracias a favores estatales (disfrazados a veces de "estándares de calidad") y con poquísima protección jurídica a la propiedad y los contratos, está muy lejos de dar un salto al desarrollo. Duplicar los ingresos disponibles significaría (en 12 años apenas) que todo lo que ahora las familias ecuatorianas adquieren usando el total de su presupuesto ("vivir mes a mes") sería ya sólo el 50% del presupuesto familiar. Eso significa más riqueza disponible para invertir o simplemente para el disfrute de bienes tangibles e intangibles que ahora son impensables en la práctica. Con 25 años (una sola generación) de 6% promedio el Ecuador tendría un PIB per cápita de 15.000 usd, estando casi a la par de España o Nueva Zelanda. Eso implica oportunidades inmensas de empleo reponiendo (pues crecer 6% implica mantener el 100% previo, y la mayoría del empleo está ahí, en la reposición de capital) y creando nueva riqueza. En vez de ahuyentar capitales y talentos, nuestro país estaría atrayendo de ambos y veriamos cambios que ahora sólo podemos imaginar en nuestra calidad de vida.

Por qué apoyo a Ron Paul para presidente de los EEUU

¿Qué tiene que decir un ecuatoriano sobre las elecciones en los Estados Unidos?

Nada, podría pensarse a simple vista. Pero si tomamos en cuenta que ese país tiene 700 bases militares alrededor del globo, un sistema satelital ubicuo, una Base en Manta y otra en Guantanamo (muy distintas, lo sé, pero ambas importantes geopolíticamente para mi región) y que además tiene a su cargo la moneda que sigue siendo la de más prominencia en las relaciones comerciales mundiales, así como el mayor socio comercial de Ecuador y la fuerza de inversiones más importante, la respuesta cambia. Y cambia a mucho.

Ron Paul, congresista republicano por Texas, es en mucho sentidos lo opuesto al desastre que ha significado el gobierno neoconservador de George W. Bush para el mundo. Desastre pues ha duplicado la deuda pública, desastre porque ha aumentado en más de 40% el presupuesto estatal, desastre porque agitó el avispero de Oriente Medio y condenó a miles de soldados y decenas de miles de civiles (no-combatientes) a la muerte, desastre porque ese régimen exacerbó la ira contra un país en situación imperial que ya tenía problemas mucho más allá de la envidia de los socialistas de todos los partidos en todo el mundo, generando apoyo sobreproporcional para los Chávez y Castro del mundo.

Ese candidato tiene en la mira lo que el gran Murray Rothbard nos decía: el pensamiento estratégico libertario debe ser siempre hacia menos gobierno, pero incluso antes que eso, hay otra prioridad: la vida humana. Es decir, desde que Leonard Liggio (de ATLAS, a quien tuve el honor de saludar hace pocas semana), Ronald Hamowy y otros libertarios junto con Rothbard trazaran una marcada posición en política exterior, la prioridad del pensamiento libertario debía subordinarse a la política internacional. Los impuestos y las regulaciones son injustos y crean situaciones cada vez más injustas, sin embargo es preferible vivir en la pacífica Dinamarca con 63% de impuestos en la franja marginal de contribuyentes, que vivir en una economía más liberal con un gobierno guerrerista. Si en el pensamiento liberal hubo pensadores de tipo pacificador (no pacifista) como Frederic Bastiat o Ludwig von Mises que entendian que el comercio y no la política eran el camino, también los hubo como Rudyard Kipling o Alexander Hamilton, que consideraban la intervención interna o externa del Estado no ya algo tolerable sino deseable.

Rothbard, Liggio, Hamowy y otros claramente nos sugirieron alinearnos con los primeros, pues la guerra  no-defensiva (el inicio de acciones bélicas internacionales) implica una pérdida de libertades en casa (ver Patriot Act I & II) y de calidad de vida cultural tanto como material, pero sobre todo y por encima de eso, implicaba la aceptación de que el establishment político pudiera cometer crímenes masivos a nombre nuestro o financiandose con nuestro trabajo.

El congresista texano tiene muy claro eso, y se plantea retirar a los EEUU de todo lugar donde se halle ilegítimamente situado militarmente, sacar las tropas de Irak y Afganistán y cortar la ayuda a Israel, sí, pero también -y es mucho más el total- a otros países de la región. RP tiene muy claros los temas de política monetaria, para evitar que los más conectados sigan saqueando a las grandes mayorías; tiene claros los temas fiscales y tributarios, para evitar que los más tesoneros sean abusados por una clase burocrática; tiene claros los temas de competencia y propiedad, para que los empresaurios del mercantilismo dejen de hacer quedar mal el nombre del capitalismo y sirvan mejor a la población; tiene claros los temas de la decentralización que Jefferson y Paine defendieron a rajatabla, pues entiende que la centralización es condición sine qua non de la tiranía. Pero sobre todo, Ron Paul es el candidato de las relaciones internacionales pacíficas, y de devolverle el brillo a ese experimento de libertad que los Estados Unidos fueron hasta 1913. No me interesa tanto el bienestar de los estadounidenses, aunque les tengo mucha simpatía (a su gente, no a su gobierno), pero me importa mucho el bienestar de quienes me rodean, y para eso, necesitamos que ese país vuelva a ser ejemplo de libertades civiles y económicas y ya no el policía del mundo que nadie le pidió que sea.

¿A quién benefician las conquistas socialistas?

Desde el código del trabajo hasta el impuesto a la renta progresivo, la miríada de trabas que los pequeños emprendedores tienen aquí para crear riqueza y empleo, no afecta a los grandes. El 85% del empleo viene de las PYMES y aquellas sí que no pueden pagar esa factura de pertenecer al lujoso club de los formales.

Señores socialistas de todos los partidos: sus leyes de "protección" al inquilino, hacen daño a la asignación eficaz de vivienda, sus leyes de "protección" al trabajador, desalientan el empleo y mal asignan el recurso más valioso: el trabajo humano; sus leyes, cuotas y aranceles de "protección" a la industria nacional (!) dejan oligopolios campantes en nuestro territorio, como al zorro cuidando el gallinero. Entiendan que la libertad de asociación incluye el trabajo, el contrato flexible, por horas y a precios de mercado, o no vamos a salir del estancamiento de estos 8 meses de recesión. Asambleistas: tengan piedad de los que dicen representar, dejenles vivir en una economía de mercado por primera vez desde los 1960’s.