Cambio de paradigma en la Economía

Consecuentes con el hecho de que en el fondo, los Chicago-Monetaristas son simple y llanamente Keynesianos de derecha, cuando hay una crisis, ni saben explicarla ni pudieron predecirla. Es decir, bajo las propias premisas de su gurú Milton Friedman, la teoría Neoclásica fracasa como paradigma científico pues carece de poder predictivo (que es lo que le pide Friedman a una teoría exitosa en su famoso paper sobre metodología -del cual, por cierto, Hayek dijo que es lo más peligroso que se ha escrito sobre metodología económica desde el desafortunado tratado de Keynes).

Para entender por qué el mainstream (corriente principal de la
Economía) no sabe explicar ni supo predecir la actual crisis, ver la
página 29 del artículo de Juan Ramón Rallo J. en:
http://www.hayek.org.ar/new/images/revistas/RD_EAE_No_6.pdf?PHPSESSID=b3c6762d5927d1b8c5b6d00899d8008f

Es hora de un cambio de paradigma. En vez de recurrir a medidas
keynesianas por pánico, y agravar la crisis impidiendo el saneamiento,
hay que estudiar a pensadores de la corriente que sí tiene una teoría
del capital, el interés y la estructura intertemporal de la producción
pues basa su comprensión de la Economía en el ser humano actuante y no
en "espíritus animales" como Keynes ni el "homo economicus" de los
Chicago-Monetaristas (que son simple y llanamente keynesianos "de derecha" al final del día).

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Desempleo del 13.5% en EEUU

Si se utilizaran los mismos parámetros previos a la era Clinton (en la
cual fueron modificados), el desempleo en los EEUU actualmente sería
calculado como del 13.5%. Eso implica una depresión.  Ver más:
http://globaleconomicanalysis.blogspot.com/2009/01/jobs-contract-12th-straight-month.html

Nuevo libro de Introducción a la Economía

A los lectores de CambiemosEcuador.com les puede interesar la noticia: se está gestando un nuevo libro de Introducción a la Economía con un enfoque realista, basado en la acción humana. A diferencia de los brebajes marxistas, keynesianos (por no decir keynecios) y en el mejor de los casos, neoclásicos, Pablo Lucio-Paredes y un equipo de la USFQ se propone dotar a los colegios y primeros años de universidad del Ecuador de un texto introductorio que a) sí tome en cuenta al ser humano real tal y como es y no "la lucha de clases como motor de la historia" de Marx o los "espíritus animales" de Keynes o el "homo economicus" maximizador de su ingreso monetario de los Neoclásicos y Monetaristas. es decir, que nos hable de instituciones, de empresas, de marcas, de competencia, de éxito y fracaso empresarial, etc, que b) se enfoque en casos ecuatorianos y latinoamericanos, que c) reconozca que hubo grandes debates entre las escuelas económicas y que hubo claros perdedores y sus teorías no merecen igual respeto por su falta de poder explicativo y predictivo y finalmente d) que acometa las falacias económicas más comunes (es decir, que desactive los "memes" nocivos, por usar el término de Richard Dawkins) para que dejen de ser lugar común entre los futuros empresarios, periodistas y políticos. Desde luego es un honor ser parte del equipo que ha tomado como suya la tarea.

Es un proyecto para 2-3 años al menos, pero de cada capítulo esperamos hacer reseñas, comentarios y "testear" fragmentos en este blog. Nos espera un gran 2009, y este es uno de los desafios que se irá volviendo realidad.

El tormento de Sisifo de nuestros paises

Sisifo, por un agravio a los dioses griegos, se vió condenado a arrastrar una roca hacia la cima de una montaña para que ésta simplemente volviera al fondo al dia siguiente. Igual o peor por ser autoimpuesta e innecesaria es la carga que nos ponemos al mistificar (atribuirle cualidades sobrehumanas) al Estado. Eso sólo lleva a encaminar mal nuestros esfuerzos como sociedades y ver caerse, luego de un cierto tiempo, todo lo construido. Comparto con ustedes mi último artículo para El Periódico, de Quito: <br />
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El mito de lo público como “estatal” nos mantiene estancados

Uno de las
ideas más persistentes que nos quedaron como legado del políticamente
desastroso siglo XX, es aquella de que el Estado representa el bien común
mientras que lo privado, particular o en general la sociedad civil, es el reino
de la mezquindad. Pero eso no resiste ningún análisis teórico o histórico.

En primer
lugar, el Estado es todo menos el reino del desinterés. Grandes fortunas se
hacen lícita o ilícitamente en su interior. Clubes de oficiales, viáticos
generosos, cajas de ahorro exclusivas, aranceles bajos excepcionales, beneficios
sindicales y otros son usuales, a costilla del ciudadano común y muy
convenientemente fuera de acceso para él. En el Ecuador por ejemplo, el salario
promedio en el Estado es de 800 usd, mientras que en el sector privado es de
300 usd sin hacer ningún cálculo del costo adicional de la ineficiencia,
inevitablemente inherente ésta última a un aparato que no se somete a
competencia. Es decir que lo que usted obtiene del Estado en cuanto a servicios
le cuesta el doble y un poco más que si lo obtuviera del sector privado. Y
además, se calcula que alrededor de 30% del presupuesto estatal se “fuga” en
corrupción.

Mucho se ha
dicho de las fallas del mercado, pero en 1996 James Buchanan gana el Premio
Nobel sintetizando lo que el liberalismo siempre ha dicho: el Estado tiene entonces
también sus fallas y son muchísimo peores. Una cosa es equivocarse con dinero
propio que con dinero ajeno. Una cosa es asignar contratos a los amigos a costa
de la ineficiencia de una empresa propia, que hacerlo en una “empresa” estatal.
Lo mismo puede decirse de adquirir deuda, de malgastar y de ser cortoplacista.
Todo eso puede pasar y es humano, pero cuando se trata de lo estatal afecta a
mucha más gente, con dinero ajeno y por lo mismo, hay que ser un héroe o beato
para escapar a todos los malos incentivos inherentes al Estado. Y es que el
Estado, representa la encarnación del refrán español: “lo que es del común, es
del ningún”. No es que no haya gente muy valiosa en el Estado, que la hay. El
problema es que está generalmente donde menos puede desplegar su talento, porque
organizacionalmente tiene demasiado en contra.  Y finalmente vale siempre recordar que en el
sector privado, para generar o mantener fortunas materiales, es imprescindible
poner al servicio del público  bienes y
servicios de mejor calidad y precio cuanta más competencia exista. Es decir, lo
genuinamente público por tratarse de intercambios voluntarios y no de coerción estatal
mistificada como “bien común” o “grandeza de la patria”.

La
propuesta de constitución 2008 contiene 20 menciones al Estado como gestor,
rector o al menos supervisor de nuestras actividades. Tanta fe se le tiene que
parecería que lo manejan ángeles y no seres humanos que tienen que lidiar con
desincentivos, culturas organizacionales, presupuestos asignados políticamente
y no técnicamente, etc. Es hora de darle un segundo vistazo a esta idea, si queremos
algún día un cambio real y no un simple reencauche del paternalismo.

Hacia la sociedad de propietarios y no de proletarios, parte I

José Carlos Rodriguez, desde Madrid, nos cuenta sobre la medida (auténticamente progresista, es decir, libertaria) de Lula da Silva en Brasil para incorporar de súbito a cientos de miles de habitantes de las favelas a la sociedad con pleno derecho. Con derecho de propiedad reconocido, sobre lo que es suyo por derecho. Ciertamente muchos de los asentamientos fueron invasiones -ojalá contra propiedad estatal- y por eso la clase política tarda en reconocer lo que el derecho hace con el paso del tiempo: la propiedad de facto debe convertirse en propiedad reconocida de jure.

Ghersi y su Instituto Libertad y Democracia de Perú calculan que un porcentaje mayoritario de nuestra vida económica se hace informalmente, si bien sin la mirada vigilante, tramitadora, tributadora, entorpecedora del Estado, también al margen de protección contra estafas, robos o simplemente generándose riqueza de forma muy tosca. Lo que caracteriza a una economía avanzada, es el grado de sofisticación de sus instrumentos de propiedad. Una bolsa de valores en la cual participen activamente cientos y miles de empresas locales, títulos de propiedad, deuda, financiamiento, etc. que permitan un mejor flujo de recursos hacia donde son requeridos (en lugar y tiempo) para crear valor (ergo riqueza socialmente disponible), cuya señal es la ganancia. Las áreas de la economía donde más rentabilidad hay frente a un riesgo similar, son aquellas donde más valor agregado hace falta (diferencia entre costos y precios, es decir, entre lo creado y los elementos para crearlo). Sin el rol elemental de un gobierno que es la protección de persona y propiedad (los frutos de su esfuerzo) permitiendo esa seguridad jurídica y sofisticación de la economía, no hay posibilidad de mejorar la división del trabajo, del conocimiento (por eso fugan los profesionales, falta de inversiones locales y foráneas que requieran…profesionalización de las actividades) y que así finalmente, grandes capas de la sociedad avancen. La propiedad es la clave de la civilización, pues permite ascender satisfaciendo necesidades la escala de Maslow, desde las biológicas (alimento, cobijo, seguridad) hacia las más propiamente humanas: lo que Aristóteles llamaba los bienes de orden superior: arte, ciencia, espiritualidad y recreación.

Postdata: A los miembros del combativo Foro de Sao Paulo, alguien debería contarles lo que José Carlos dice tan claramente: hay otro camino, otro sendero. Es cierto, otro mundo es posible, pero uno distinto al del estatismo privilegiante que destruye un establishment sólo para crear otro: el del capitalismo popular, la economía competitiva e incluyente y ante todo nuestra inserción sin peros ni pares en la globalización.