Reformas para desatar el crecimiento

Si el Ecuador crece al 7-8% anual con las reformas adecuadas, puede reducir drásticamente su pobreza (ver Chile, con un avance del 40% a 17% de pobres, o El Salvador, con 55% pasó a 22% de pobres en pocos años) y duplicar el ingreso por habitante cada 8 años.  Estas reformas además multiplican el empleo (pasar de un 12% actual a un 4-5% que es desempleo friccional simplemente es decir gente cambiando de trabajo, estudiando o iniciando actividades propias), atraen inversión extranjera, repatrian capitales y recuperan la fé en la economía ecuatoriana. 

No hay mejor programa social que una economía vigorosa y de crecientes oportunidades.

1.- Masificación de la tenencia de títulos de propiedad

El Instituto Libertad y Democracia, de Perú, calcula que el 83% de la economía ecuatoriana está sumergida. Esto significa que no sólo hay subempleo e informalidad, si no que incluso las empresas legalmente constituidas no reportan todo lo que hacen por los fuertes castigos que existen desde el Estado a la actividad productiva.  Una de las razones de que una buena parte de los emprendedores estén fuera del sistema formal, es que carecen de títulos de propiedad sobre sus terrenos, viviendas y otros recursos. Una masificación del acceso a títulos de propiedad, permitirá que más micro, pequeñas y medianas empresas puedan financiar sus proyectos con garantías tangibles.  Eso es un paso importante hacia la reducción de las tasas de interés para pequeños emprendimientos, y del spread (diferencia entre la tasa que cobran y la que pagan los bancos y entidades financieras) debido a que dotará de más certidumbre a quien tenga que cobrar un crédito, y eso se reflejará en un interés menos elevado. 

2.- Eliminación del reparto obligatorio del 15% de utilidades

El reparto de utilidades, en primer lugar casi no se cumple. Sólo las empresas más grandes, para las cuales evitar ese reparto ya no vale la pena pues no pueden deducir via gastos un monto significativo, pagan ese porcentaje.  En segundo lugar, es un impuesto que no va al Estado, si no a los afortunados que trabajan en empresas grandes. Esto ocurre a costa de los desafortunados que trabajan en medianas y pequeñas empresas, pero sobre todo de quienes quedan desempleados por culpa de ese incentivo perverso.  Es un incentivo perverso pues al castigar la generación de ganancias y riqueza, impide la expansión de la economía y la creación vigorosa de empleos. En tercer lugar, no existe en ninguna otra parte de Latinoamérica, y es un residuo de eras en que se veia al empresario como un "explotador" en vez de un creador de oportunidades.

3.- Eliminación del ICE (Impuesto a los Consumos Especiales) de las Telecomunicaciones

El uso de teléfono celular en el Ecuador está castigado con un ICE del 15%. Si le sumamos a eso el 12% de IVA (como podemos ver en una planilla cualquiera), tenemos que un 27% de la cuenta (o el prepago) de telefonía celular de las familias ecuatorianas, son impuestos. Ese 15% son llamadas que nunca llegan a realizarse y dado que el teléfono celular se ha vuelto una herramienta muy importante en la disminución de pobreza en el Ecuador (por su uso de trabajo y para el bienestar familiar), resulta indignante.  Un ICE, es un impuesto arbitrario y abusivo que pretende decirnos a los ecuatorianos lo que es y lo que no es un lujo. Como indicó el gran economista Ludwig von Mises, los lujos de hoy son los productos estándares del mañana por lo tanto es bueno que haya competencia por masificar ese lujo a las grandes mayorías, y para empezar  por lo tanto, que existan lujos. Si aceptaramos que un ICE tiene alguna razón de ser (no la tiene) en todo caso la telefonía movil no es un lujo. Debido al injusto monopolio de Pacifictel, Andinatel y Etapa en distintas zonas del país, impidiendo a otras empresas hacerles la competencia, el teléfono celular se ha vuelto –a pesar de ser más caro- una herramienta básica para el bienestar y la productividad de las grandes mayorías.

4.- Apertura de todos sectores a la competencia

En telefonía celular sólo se ha subastado tres frecuencias. Durante años hubo dos empresas de telefonía celular, y ahora el mercado no se ha abierto: peor aún, entró el Estado a hacer competencia (y lo hace de forma mediocre, como podemos ver) a empresas privadas.  En otros países es el mercado (es decir el público, cada uno de nosotros al comprar o abstenernos de comprar) el que decide cuántas empresas y de que tamaño hay en las telecomunicaciones. Igual ocurre con la telefonía fija, el agua potable, la electricidad y otros servicios públicos en países como Chile y El Salvador.  Ningún sector debe ser monopolizado por el Estado. Por otro lado, en el sector bancario existe una Ley de Bancos que asfixia a los participantes (cosa que puede gustarle mucho a algunos banqueros pues desalienta la competencia interna y externa). Con una Ley de Bancos más moderna y de estándares mundiales, atraeremos al país decenas de bancos internacionales para que se asocien, compitan y complementen a los bancos locales. El efecto sobre las tasas de interés y las condiciones de crédito serán enormes.

Entonces, para la apertura de cada vez más sectores a la competencia, se requiere sobre todo eliminar las trabas actuales para el ingreso de nuevos participantes. Las trabas son jurídicas en casi todos los casos.  En otras palabras, más que castigar a las empresas privadas que obtengan mayoría del mercado por gestión exitosa llamándoles (de forma antitécnica e injusta) "monopolios", hay que enforcarse en los verdaderos casos de monopolio.  Estos son siempre de factura estatal.

5.- Ciudadanización de empresas públicas

Andinatel, Pacifictel, las empresas de la DINE (militares), Empresas Eléctricas, Alegro, etc supuestamente pertenecen a "todos los ecuatorianos". En realidad son una fuente permanente de privilegios, contratos "a dedo" y  monopolio de la propiedad. Para generar un capitalismo popular, es decir un sistema de libre empresa incluyente y masivo, es preciso ciudadanizar las empresas públicas. Eso implica entregar la mayor parte de su propiedad en acciones, a grandes números de ciudadanos.  Pueden ser los afiliados al IESS, los perjudicados por la crisis bancaria de 1999, o cualquier otro grupo grande que haya sido perjudicado por la acción estatal. Lo importante es que pasen a manos de los ciudadanos.  De ese modo los incentivos cambiarán radicalmente: en vez de ser una burocracia manejada por políticos de turno, serán verdaderas empresas que tendrán que rendir cuentas (literalmente) sobre sus costos y sus utilidades. El beneficio para la calidad de vida de los no-propietarios de esas acciones (títulos de propiedad) es igual o mayor que los beneficios que reciben los nuevos propietarios, simplemente porque mejora la calidad de los servicios para la comunidad.

6.- Reducción del Impuesto a la Renta

Actualmente las empresas tienen un impuesto progresivo (¡quien más riqueza crea, más es castigado!) que llega hasta el 25% de las utilidades netas de la empresa. Eso es bastante desalentador si consideramos que el gran despegue de paises como Suecia, Italia o Estados Unidos se dio cuando carecían de ese tipo de impuesto.  En otras palabras, luego de descontar los costos de operar, el Estado espera al final del año quedarse en principio con una cuarta parte de lo generado por la empresa. Aquí puede pagarse el 15% siempre y cuando se haga reinversión en la empresa según parametros dispuestos por el Estado.  Si nos fijamos en los impuestos a las empresas en Europa del Este, encontramos que Estonia tiene un 0% y que en general esos paises tienen un promedio del 15% en ese rubro.

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8 países de Europa del Este ya tienen sistemas de impuestos pro-crecimiento y pro-empleo

La propuesta para el Ecuador sería un impuesto de 10%, no progresivo si no de tasa fija.  Esa reducción no implicaría menos recaudación para el Estado (tema que en realidad es el menos preocupante dada su actual obesidad) si no inclusive más, debido a que la base tributaria se ampliaría grandemente.  La gran mayoría de empresas que actualmente hacen doble contabilidad o simplemente utilizan todos los mecanismos legales posibles para no confrontar una consfiscación de la cuarta parte de sus resultados, se verian fuertemente motivadas a dejar de hacerlo.  La experiencia de todos los países en que se ha hecho reformas así (incluyendo las rebajas de impuestos de J.F. Kennedy y Ronald Reagan) es que la recaudación ha sido igual o casi siempre mayor que el año anterior. Pero por sobre consideraciones fiscalistas que privilegien la salud del Estado, debemos considerar que una reducción de ese tipo permitirá a las pequeñas y medianas empresas crecer más rápidamente.  Los beneficios en creación de empleo (Estonia tiene un desempleo del 3% y subempleo casi inexistente), crecimiento económico (esos 8 paises crecen al 7% anual en promedio) y reducción de la pobreza, generarán una sociedad donde vale la pena mucho más el ser empresario y sobre todo, el ser ciudadano en primer lugar.

No se compre libros, tienen que ser publicados acá

Es impresionante. Lo que el avance del mundo nos alivia, se ve sobrecompensado en molestias por nuestro sistema institucional. Resulta que gané una subasta de eBay por 23 libros de Robert Heinlein (para quienes no conocen a uno de los tres grandes de la ciencia ficción -los otros dos fueron Isaac Asimov y Arthur C. Clarke- les recomiendo empezar por "Starship Troopers" o "Have Spacesuit – will travel") por algo así como $43. El caso es que me lo enviaban desde el exterior. Pero oh sorpresa, 23 libros ya son sospechosos -ojo, no son 23 ejemplares del mismo libro– de operación comercial, y por ende, se vuelven ipso facto, asunto de la Aduana y de la Cámara del Libro (!). Para empezar, no sabía de la existencia de la Cámara del Libro. Me pregunto cuántos libros se necesita para que haya quorum en sus sesiones. Entendía yo que había Chambers o Cámaras de comerciantes al estilo de la Liga Hanseática (asociaciones de comerciantes al norte de Europa, génesis de las ciudades modernas) para defender ciertos intereses razonables de sus agremiados en términos de igualdad ante la ley o -lamentablemente muy común- hacerse de privilegios frente a los no-agremiados bajo algún pretexto esotérico y de "estándares de calidad". Los gremios son un oligopolio de facto o de jure cuando actúan así. Por ejemplo los taxistas "legales" en Quito, vs. los "piratas". Basta llegar a la agremiación primero y ¡ya está! , hemos dejado fuera a la competencia que no esté contemplada en la cuota total de agremiados, o al que no le resulte conveniente la relación precio-calidad que se fijó …por el bien común. Pero claro, como el bien común no puede ser algo distinto de la suma de bienes individuales, y esto coloca el no. de taxis y el esquema precio-calidad en manos del gremio y no de cada consumidor individual, debe entenderse que se refiere al bien común de los agremiados. El bien común de los arquitectos. El bien común de los médicos con N años de preparación vs. paramédicos u otros que podrían hacerles la competencia en precio o diagnóstico para consultas sobre asuntos poco graves. El bien común de los textileros. El bien común de los ensambladores de autos. Y en este caso, el bien común de las imprentas, librerias, distribuidores e importadores locales, que ven en eBay o Juan Piguave pidiendo por correo, libros que puedan escapar la vigilante y amorosa mirada del gremio correspondiente, un peligro letal. ¿Con qué derecho estos pequeño-burgueses se atreven a aceptar precios bajos? ¡Atrevidos! ¡Tunantes!

Oh, capitalismo salvaje, ¿dónde estás? ¿por qué no puedo importar salvajemente libros y realizar otras N actividades ya oligopolizadas por grupos de avivatos llenos de pretextos ingeniosos? ¿cuándo veré tu salvaje pero al menos no mañoso rostro? ¿dónde te me escondes desde que los Incas por 40 años y la mentalidad de la vieja España desde entonces, nos atrofiaron el criterio en nombre del paternalismo?

¿Nos caería bien una pizca de mentalidad australiana?

Fragmento del libro “El Poder del Pensamiento Evolucionario”, por Temístocles Hernandez (muy recomendable y de amena lectura este libro ecuatoriano, por cierto)

"Los primeros colonos europeos en Aus­tralia (año 1788) fueron 717 presidiarios, de en­tre ellos 160 mujeres) y 250 guardias que se establecieron cerca de lo que hoy es la próspera ciudad de Sidney. Este "novísimo continente", tardiamente descubierto, fue considerado hasta mediados del siglo XIX como territorio penitenciario, y sobre el proliferaron establecimientos penales que dieron origen a importantes ciudades: Queesland, Albany, Perth, Victoria, Melbourne, etc. Luego llegaron decenas de miles de colonos libres, atraídos principalmente por los grandes yacimientos auríferos y el evidente pot tencial agrícola-ganadero. Aventureros de todas partes del mundo aceleraron el ritmo inmigratorio y provocaron un verdadero caos en el balance de la poblacion masculina-femenina (equilibrio de género, como dirian los expertos), a tal punto que, ya en el siglo XX, los australianos importaban amantes y esposas de otros continentes, lo que permitió a muchisimas cortesanas latinoamericanas convertirse en honorables amas de casa y madres de familia.

De estos hechos no se lamentan los australianos de hoy. Ellos no se quejan de que sus bisabuelos fueron convictos y sus bisabuelas prostitutas. Los australianos tienen una elevada autoestima que les ha permitido ubicarse entre los paises del Primer Mundo. Muy diferente a como actuamos los latinoamericanos, que aún lloriqueamos por lo que sucedió hace 500 años, manteniendo latente nuestro miedo, nuestro enojo, con la esperanza de que en algún momento, por puro milagro o a fuerza de discursos épicos, se realicen los sueños de nuestros, diz que, libertadores y padres de la patria." pp. 36-38, 2da Edición

Manual del aprendiz de Socialista (humor bastante serio)

Nota previa: Si le ofenden las definiciones clásicas o le parece extremo llamar cosas por su nombre en principios políticos, o considera que "socialismo" es lo mismo que "preocupación social" el siguiente texto no es para usted. Podría ofenderse, y esa es una actitud bastante extrema, siendo francos. (jeje)
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Texto tomado de ElPubCuenca.com

Socialismo for Dumiz [Manual del Aprendiz de Socialista]
 

Ante las insistentes solicitudes de nuestros lectores, elpub
EDITORES ha seleccionado los más recalcitrantes y mejores exponentes,
cultivadores y conservadores de ese mito doctrinario llamado Socialismo; y ha desempolvado su pensamiento para condensarlo en este pequeño Manual, que no es más que una sintética guía destinada para los Aprendices de Socialista de todas las edades y latitudes.

No importa que su objetivo sea quedar bien con sus
amigos, figurar en un grupo intelectual o buscar un puesto en el
gobierno de turno; nuestras ilustrativas herramientas lo convertirán en
un dogmático socialista en un dos por tres.

Si usted es uno de los que realizan la lucha armada
en las calles, pero no sabe nada acerca de la doctrina que defiende ¡no
sufra! Socialismo for Dumiz irá dando respuesta a  esas preguntas fundamentales que nunca nadie contestó: qué es el socialismo, cuál es la doctrina básica y sus principales personajes.

Igualmente, en capítulos posteriores, profundizaremos
en la formación de la conducta social que debe adoptar todo Aprendiz
activo e inteligente; reto difícil para un iletrado como usted mi
querido lector, pero no imposible gracias al oportuno couching de elpub.

 

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Imperialismo vs. Imperialismo: Latinoamérica como el cangrejo y Ron Paul rompiendo esquemas

No, no estoy hablando de la URSS (como era socialista, entonces no era "imperio", era "ayuda internacional"), si no de separar dos cosas.

I. El anti-imperialismo como excusa.

El primero, es el lamentablemente muy real y muy dañino complejo que tenemos en el Ecuador (no todos, ni en las mismas proporciones) de que estamos mal porque otros están bien. Es lo que académicamente se conoce como la "Teoría de la Dependencia". Es la idea de que tenemos derecho a todos los frutos del progreso mundial simplemente porque nacimos en una época realmente única frente a 7.000 siglos previos de pobreza de todo el mundo.  Es ante todo la idea de que "alguien" o "algo" no está estafando, porque si no ¿cómo es posible que no seamos ricos como los suizos o japoneses? Lamento invitar frontalmente a que aterricemos y nos demos cuenta de que si al cacao no somos capaces de ponerle marca y crear algo como los Lindt (marca suiza de chocolates) desde 1845 o de crear algo como Starbucks y seguir creyendo que "lo nuestro" es usar arado, burro y aparecer en postales como Juan Valdez, no tenemos derecho a quejarnos de nuestra situación. Un país no es rico hasta que no tiene empresas ricas. Repitámoslo: un país no es rico hasta que no tiene empresas ricas. Entonces, esa frase trillada y falsa de que "somos un país rico" no tiene ningún asidero en la realidad, simplemente porque tener recursos naturales no cuenta en absoluto, si no hay empresas que le añadan valor agregado (marca, packaging, calidad y otros elementos) a lo que una tierra tan generosa nos provee. Si los suizos nos compran cacao y hacen chocolate (y lo sabemos) y los gringos compran café a Colombia y a Malasia y generan algo atractivo para profesionales urbanos como Starbucks en que en realidad ni 10% de lo que va en el jarro es café, si no especias y otros elementos, pero que se vende bien pues es un concepto, y no una cosa. La mentalidad anti-imperialista de variante ridícula cree que ellos son ricos porque nosotros somos pobres: quieren mantenernos como productores de materias primas para hacer ellos los productos elaborados, bla bla bla bla. Afortunadamente, cada 20 años un grupo de países en alguna parte del mundo rompe ese concepto. Los Tigres Asiaticos, luego España e Irlanda, ahora 8 países de Europa del Este, Chile, China e India, etc. Desafortunadamente aquí leemos más a Galeano o al "Ché" que a Al Ries o un libro de finanzas (sí, sí, la realidad es aburrida, es mejor soñar que la culpa es de otros, y vivir una realidad paralela donde no hay que responsabilizarse por el propio estado de las cosas). Por eso Latinoamérica como el cangrejo, camina hacia atrás mientras otros abrazan el progreso y abandonan la pobreza y la demagogia como forma de vida (o de malvivir, de autoengaño en pocas) porque dejan de echar la culpa a otros y se ponen a pensar en cómo hacer ciencia, cultura, empresa y sociedad con estándares propios y muy altos.

Sin embargo, ese anti-imperialismo como excusa tiene un primo lejano muy real.

II. El anti-imperialismo como reacción natural ante las hegemonías de países más fuertes.

Existe un país hegemónico que no presta ayuda como en los Balcanes o Ruanda cuando podría ser necesario, si no que tiene instaladas 180 bases militares en todo el mundo, y pretende insuflar (desde tiempos de Woodrow Wilson, del Partido Demócrata) la Democracia en todo el mundo. En primer lugar, ese país fue fundado como una República, donde la parte democrática está limitada a elegir autoridades y esas autoridades están limitades en sus funciones, y esas funciones están limitadas por impuestos bajísimos. En otras palabras, una República es totalmente incompatible con un Imperio. Recordemos Roma, si son tan amables.

Bueno, resulta que desde Wilson, los candidatos anti-guerra y anti-intervencionismo exterior no habían tenido mucho éxito en los EEUU, pues se ha logrado (con mucho éxito) equiparar belicosidad con patriotismo, cuando en realidad los fundadores de los EEUU querían una especie de Suiza neutral (los Jeffersonianos y otros libertarios, pues los Hamiltonianos en realidad son los antecesores de los neoconservadores actuales, que siempre quisieron un gobierno central fuerte, banca central y una política exterior agresiva). Los Demócratas que quieren sonar anti-guerra o anti-imperio, en realidad no tienen el menor empacho en ser imperiales cuando tienen el apoyo de la ONU (Francia, en realidad, seamos francos).

Da gusto entonces ver que el ex candidato por el Partido Libertario de los EEUU y ahora ya por varios períodos congresista del Partido Republicano por Texas, Ron Paul, gane tanta atención hacia sí por medio de temas que los EEUU habían olvidado al menos desde 1913 (nacen la Reserva Federal -maquinita de imprimir billetes sin respaldo- y el Impuesto a la Renta -amado por los ricos, pues impide a los pobres capitalizarse rápido y hacerles competencia desde abajo).  Ron Paul cree (y ha votado siempre en esa dirección como congresista) en el gobierno limitado, el dinero sólido (que proteja ahorros y salarios), los impuestos bajos, el presupuesto balanceado, el no-intervencionismo exterior, los mercados sin privilegios y -colmo de colmos- que la constitución debe respetarse y por tanto Washington hace al menos 95% de cosas que simplemente son inconstitucionales. Además es muy versado en economía pues es estudioso de la tradición realista de Ludwig von Mises y la Escuela Austríaca.

Por eso Fox, la cadena de noticias favorita de los neoconservadores (ver régimen de Bush) no logra entender (y buscan minimizarlo) cómo Ron Paul capta tanta atención y entusiasmo del ciudadano común. Giuliani, ex alcalde de NYC incluso llegó a atacarle personalmente en el 2do debate pre-presidencial por decir que los EEUU están provocando mucha animosidad contra su país por tener una política intervencionista en Iraq y Arabia Saudita. Qué osadía, Ron Paul incluso llego a decir lo que muchos pensamos: ¿Qué pensarian los norteamericanos si a ellos les pusieran bases militares y embargos comerciales? Así vemos que una cosa es el Partido Republicano y otra muy distinta es tener ahí, causándoles incomodidad y recordándoles sus valores originales, a un verdadero republicano.