Ahora todos somos socialistas

«El lenguaje político esta diseñado para hacer que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de solidez al puro vientoGeorge Orwell (1903 – 1950)

Erase una vez un individuo considerado guevarista, terminando discursos con un “hasta la victoria siempre,” llegó a decir que no sabía quién era Raúl Reyes hasta el día de su muerte, no sabía de las “amistades” que frecuentaban los duros de su Ministerio de Seguridad y Gobierno, pero sabía más de infiltraciones y nombres de agentes de la CIA, alude de terroristas a estudiantes universitarios inconformes (Ecuador Inmediato) pero opina que las FARC no son terroristas aunque cometan actos terroristas, además que se atendió y liberó a estudiantes extranjeras que se reunían con las FARC violando la soberanía nacional. Este individuo considerado además nacionalista le gusta la comida a la belga, pues prefiere que un extranjero le cocine comida ecuatoriana. Dícese el mismo individuo (con postgrados de economía en universidades imperialistas) se come los ahorros que le dejaron los ortodoxos gobiernos anteriores, no le bastaron los históricos altos precios del crudo en dos años de gobierno para luego meterle mano a los jubilados, castigar a los consumidores en general (y en plena crisis económica mundial) protegiendo a empresaurios mercantilistas al restringir importaciones con altos impuestos. Paradójicamente este individuo con estudios de cuarto nivel que sabe insultar sigue siendo popular entre las masas.

We Are All Socialist Now” fue un reciente título de portada de la revista Newsweek. Y es que los Estados Unidos de América no se queda atrás, pues es cada vez menos libre, como lo dijera alguna vez Milton Friedman. En el artículo “EE.UU.: Promesas políticas” por Carlos Ball se puede leer lo siguiente: “Lo sorprendente es que el gobierno de EE.UU. está actuando de manera muy parecida a tantas naciones tercermundistas: pelea largas guerras, gasta mucho más que sus ingresos, emite bonos para cubrir el presupuesto anual, redistribuye riqueza con motivación electoral, persigue a trabajadores indocumentados, construye murallas y debilita la confianza del mundo en su moneda.” El actual gobierno norteamericano al ayudar al Citigroup provocó que los mercados cerraran con fuertes pérdidas arrastrando a Wall Street, niveles que no se veían hace una década, recoge una noticia de la CNN. Se está viendo una “latinoamericanización de Estados Unidos” indica Alberto Benegas Lynch (h) en su artículo “EE.UU.: ¿Nacionalización de la banca?” A las políticas económicas asistencialistas y proteccionistas se las puede llamar ¿neo-liberal-es? Lo que se puede ver es que unos pocos se terminan favoreciendo a costa del resto. Para 1940 Mises llegó a escribir en su obra ‘Intervencionismo: un análisis económico’, la gran desilusión (pág. 85):

«No se puede negar que la dictadura, el intervencionismo y el socialismo son muy populares hoy en día. No hay argumento lógico que pueda debilitar esta popularidad. Los fanáticos obstinadamente se niegan a escuchar las enseñanzas de la teoría económica. La experiencia no les enseña nada. Ellos se adhieren obstinadamente a sus previos dictámenes. Para comprender las raíces de esta obstinación, tenemos que tener en cuenta que las personas sufren porque las cosas no siempre suceden como ellos quieren que pasen.” (Traducción y negrilla son mías.)

Los privilegios del monopolio

La redistribución no es de ricos a pobres sino de grupos desorganizados a grupos organizados. Carlos Rodríguez Braun

Cerrando el mercado poniendo restricciones a las importaciones con retóricas nacionalistas se favorece a grupos privilegiados (monopolios alcahueteados por el Estado) creando mercados cautivos perjudicando a los consumidores en general que se verán obligados a consumir productos que el régimen impone, estimulando el contrabando y la corrupción en lugar del crecimiento. En otras palabras el gobernante que aplica estas políticas insulta la inteligencia del ciudadano, al decidir lo que debe y no debe consumir, metiéndole mano además al presupuesto y bolsillo de cada habitante, escogiendo a dedo ganadores y perdedores.

«El conceder el monopolio del mercado nacional a la producción nacional, en cualquier arte o industria, equivale en alguna medida a dictar a los ciudadanos particulares la manera en que deberían emplear sus capitales, y en todos los casos resulta una intervención inútil o perjudicial. … Los comerciantes y los industriales son las personas que obtienen el mayor beneficio del monopolio del mercado nacional… Ellos fueron los inventores originales de esas restricciones a la importación de bienes extranjeros que les garantiza el monopolio del mercado nacional. …»

Adam Smith, en La Riqueza de las Naciones, 1776, pág. 555-7 (Alianza Editorial, primera edición en ´El libro de bolsillo´: 1994. Cuarta reimpresión. Traducción de Carlos Rodríguez Braun)

Al libre mercado siempre se opondrán de manera irresistible no solamente los prejuicios de la gente (que siempre se encuentra dispersa), sino también los intereses privados de poderosos grupos organizados, que resulta mucho más difícil de vencer, agregó en su clásico libro el escocés Adam Smith (1723 – 1790), dos siglos atrás.

«Este monopolio ha ampliado de tal forma el número de algunas de sus tribus que se han vuelto, igual que un ejército excesivamente numeroso, algo temible para el gobierno, y en muchas ocasiones intimidan a los legisladores. El miembro del Parlamento que apoya las propuestas para fortalecer dicho monopolio puede estar seguro de adquirir no sólo la reputación de ser un experto en economía política sino también popularidad e influencia entre una clase de personas cuyo número y riqueza les proporcionan una enorme importancia. Por el contrario, si se les opone y aún más si tiene suficiente poder como para desbaratar sus planes, entonces ni la honradez más acrisolada, ni el rango más prominente, ni los más grandes servicios a la comunidad podrán protegerlo de las agresiones y los ataques infames, los insultos a su persona y en ocasiones hasta los verdaderos peligros derivados de la ira insolente de monopolistas furiosos y frustrados.»

Adam Smith, idem, pág. 561. (Las negrillas son mías)

Las instituciones y las correctas políticas económicas deben defender la libre competencia que favorece el crecimiento en detrimento de los monopolios. Lo que describiera Adam Smith lo vivía la Gran Bretaña del siglo XVIII, y no fue sino hasta la década de 1830 cuando los británicos Richard Cobden y John Bright impulsaran una campaña en Reino Unido contra las leyes proteccionistas que habían disparado los precios de los alimentos. (Álvaro Vargas Llosa, ¿Dónde está la comida?, El Instituto Independiente, Abril 23 de 2008).

Aún así, en el siglo XX, se da el caso latinoamericano que vivió el fracaso del sistema de sustitución de importaciones, tal es el caso de Chile hasta el régimen de Allende, quién además implementara medidas como el aumento general de salarios, congelación de precios y elevación considerable del gasto público destruyendo la economía de su país tras un año de gobierno allendista. Ni se diga la dictadura más larga de la historia latinoamericana: Cuba. Inconcebible es que hayan Jefes de Estado, en pleno siglo XXI, que sigan tozudamente aplicando políticas económicas perjudiciales y que enciman idolatren criminales, incompetentes y dictadores. Pareciera que nada ha cambiado y peor aún, que se retroceda en el tiempo. Los que se dicen combatir los monopolios, más bien los protegen, y lo paradójico de todo esto, es que tienen la aprobación de quienes resultan perjudicados. El privilegio de los monopolios se sirve de demagogos, prejuicios e idiosincrasia de la gente.

Elogios de un camarada

Un vídeo que está dando vuelta llegó a mi correo electrónico, disponible en Ecuador sin Censura

CUBANIZANDO AL ECUADOR

http://www.youtube.com/watch?v=0m1T3kFaGg8&eurl

No hay que extrañarse, pues alguna vez el gran líder eludió contestar que Cuba era una dictadura y prefirió decir y afirmar que “Cuba tiene su forma de democracia”, elogia a un criminal como el che Guevara y ensalsa al dictador cubano Castro, una de las dictaduras más larga de la historia latinoamericana, siendo además otras de sus perlas el llegar a decir que su prioridad no es dejar un país “más” rico y peor en la opulencia (¿? ¡!).

En el reporte anual del Fraser Institute el Ecuador ocupa el puesto 113 de 141 países en el raking de Libertad Económica, con el precio del crudo en bajada la estrategia del ente central es restringir nuestras compras, posicionados en el lugar 136 de 181 países (retrocedido 3 puestos) en el raking para Hacer Negocios del 2009, tasa de desempleo del 7,5% y subempleo del 48,4% en el 2008 según el INEC (sin camello 60% de la población). En plena crisis económica mundial, seguirnos encerrando solo para que unos cuantos se den lija, y encima haya un 70% de aceptación… Los dejo mejor con el siguiente vídeo: El Optimista

BUSCO TRABAJO

http://www.youtube.com/watch?v=M7NghEA2juw

Sorpresas, sorprendidos y sorprendedores

El precio del petróleo sigue a la baja. Y para contener la baja, al cartel de la OPEP se le ocurrió recortar la producción petrolera en un millón y medio de barriles diarios. Nuestro país hace poco regresó al cartel de la OPEP y le tocará proporcionalmente reducir su producción desde noviembre en 27000 barriles diarios, justo cuando estaba aumentando su producción. A pesar del anuncio, el precio del crudo cae en picada en los mercados cerca de los 61 dolares el barril, menos el descuento (entre 14 y 19 dólares) que nuestro oro negro recibe por su deficiente calidad, estariamos recibiendo cerca de 42 dólares por barril de petróleo, practicamente la mitad de lo calculado para el presupuesto del 2009: 85, 4 dólares el barril. Vale recordar que el “Ecuador financia el presupuesto casi en el 40% con la exportación del crudo.” Similar al caso del gran aliado del régimen, hace unos días el Deutsche Bank estimó que Venezuela requiere que el petróleo no sea inferior a los 97 dólares solo para sostener el gran gasto público, disparado en régimen de Chávez Frías. Hay muchas promesas en el aire, y empezando una nueva campaña electoral, en medio de una crisis mundial, cuando se ha llegado decir que es algo que no debemos preocuparnos, probablemente en medio de los show tarimeros, estemos pronto a presenciar muchas sorpresas, con sorprendidos y sorprendedores. ¿Podriamos atraer las inversiones, bajar impuestos, reducir trámites burocráticos, dejar de ser dependientes de commodities diversificando la economía, antes de pensar en redistribución?

La crisis del intervencionismo

Luego del entusiasmo del salvataje gringo vuelve a desplomarse Wall Street. Mientras nuestro estimado y popular presidente llegó a decir que no le importa lo que pase en Estados Unidos, la actual crisis financiera impactará al mundo y Latinoamérica. La revista América Economía muestra un interesante artículo, ‘La epidemia Wall Street’ resaltando la política anti-cíclica del ahorro en la época de vacas gordas de Chile, además de Brasil, Uruguay, Colombia y México.

Explicación de la crisis económica


http://www.youtube.com/watch?v=ze_MOIWS26g

(atención especial a partir del min. 7:35)

Fijese el estimado lector que en la sátira arriba expuesta, ‘el mercado no ha fallado,’ como indica el título de un artículo del IEEP. El crédito ‘suprime’ (créditos de alto riesgo) se dieron luego de que autoridades de la FED intervinieran reduciendo las tasas de interés hasta un histórico 1% con el pretexto de aliviar la inestabilidad internacional provocado por los atentados del 11 de septiembre de 2001, desatándose la ‘crisis de las hipotecas subprime.’

El intervencionismo (y alcahuetes) está pasando la factura.