Tecnología biométrica

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

Según América Economía, en Japón las tarjetas de crédito pasarán al olvido por el desarrollo de la tecnología biométrica, que será su principal medio de pago. Varios comercios y la sociedad de crédito JCB, con la colaboración de sus empleados, ponen a prueba el nuevo sistema que elimina las tarjetas, monedas o billetes. Al pasar por caja, dirán que desean pagar mediante su cuenta JCB poniendo un dedo sobre un lector que captará la imagen del sistema vascular a través de un rayo luminoso.

La estructura de los vasos capilares del dedo es única y no se modifica con el tiempo. Es imposible reproducirla artificialmente, afirma Hitachi. Los datos biométricos del comprador, transmitidos por vía informática, se comparan en ese instante con el registro de JCB y sus referencias bancarias. Las compras con tarjeta de crédito se deducirán automáticamente de la cuenta corriente a fin de mes. Si la huella digital es diferente a los datos de la empresa la transacción se negará. “Es rápido, práctico y seguro”, resume Hitachi.

Es el primer experimento de este tipo en Japón La agencia francesa de prensa AFP informó que desde este septiembre, 200 asalariados del grupo Hitachi “pagarán de su propia persona”, es decir, que con su sólo cuerpo cumplirán sus obligaciones. La tecnología biométrica hace que nuestros cuerpos sean las únicas contraseñas válidas. Los sistemas biométricos, que identifican a una persona por sus rasgos físicos o de comportamiento propio, están siendo diseñados y utilizados ya en la vida cotidiana. La tecnología biométrica reconoce los rasgos faciales, del iris o del dedo. También hay sistemas que utilizan las venas en la mano y hasta la forma en que uno habla. El ingreso a edificios, la vigilancia callejera y la “guerra contra el terror” se harán con equipos portátiles.

Esto elimina carnés, cédulas de identidad, pasaportes o llaves y el riesgo de que se extravíen, los roben o utilicen indebidamente e igual que los códigos de seguridad serán cosas del pasado. En Estados Unidos, mediante el programa “US Visa Waiver Program”, 27 países eximen de la necesidad de obtener visa a los ciudadanos de algunas naciones. El gobierno americano exige que los pasaportes emitidos después del 26 de octubre de 2006, tengan un chip con los detalles del portador del documento además de un identificador biométrico y la fotografía digital del dueño del pasaporte. En una terminal fronteriza el pasajero mira hacia una cámara y una computadora elabora un mapa de puntos claves de su rostro, que se comparan con los rasgos únicos, almacenados en el chip de su pasaporte para confirmar su identidad.

En segundos, la tecnología bidimensional del rostro identifica 40.000 puntos en el rostro y los rasgos geométricos faciales, la inclinación de la nariz, etc., para crear una imagen en tres dimensiones, que es almacenada con los datos personales y los permisos de acceso. Se evitará el fraude en la obtención de pasaportes comparando la fotografía digital con la foto física y el portador del pasaporte. A corto plazo será automático.

El reconocimiento facial podrá ser utilizado para observar, a distancia, en multitudes, clubes o reuniones. El sistema FaceCheck de reconocimiento facial se utiliza en casinos en Europa para identificar clientes indeseados y adictos a los juegos de azar que desean ser detenidos cuando la tentación de apostar es incontrolable. Las fuerzas americanas en Iraq, Afganistán, Pakistán, Bosnia, Cuba y otras áreas en conflicto, utilizan equipos portátiles de reconocimiento del iris para fichar e identificar sospechosos.

¿Minería en Ecuador? Si, no, tal vez… la verdad no sé

Don Rafael ¿y la minería?

“Es un problema inmenso, explosivo al que hay que dar soluciones radicales"

Así lo dijo usted durante su programa radial, de agosto 18. Cuatro días después, Reuters publicó la prohibición de la minería de cielo abierto, según su ex-ministro del MEM y candidato a asambleísta, Alberto Acosta.

¿Que creen que pasó? Pues lo esperado, los inversionistas internacionales vendieron agresivamente sus acciones y las firmas extranjeras que operan en Ecuador cruzan los dedos para que se trace una política minera clara. Entretanto, el nuevo ministro de Minas y Petróleo, Galo Chiriboga, dijo que liderará al país hacia una minería a gran escala. (vean la entrevista acá) ¿En qué quedamos? Quien sabe en su gobierno cual es la política pública que su administración está siguiendo?

Una nueva página web, Noticias Mineras del Ecuador, acaba de publicar sobre estas contradicciones y el nerviosismo en la comunidad internacional. “Alberto Acosta movió los mercados mineros y causó expectativas entre los inversionistas

El país está lleno de ironías, principalmente en el tema minero. Comunidades como la Shuar, en Zamora Chinchipe y en la zona de Íntag, están sumidas con un 90% de pobreza llega al 90% mientras están asentadas sobre miles de millones de libras de cobre que podrían servir para su desarrollo, como servicios básicos.

¿Por qué no deja que la inversión extranjera entre? ¿Por qué, si dice que su gobierno es de todos, no deja que los indígenas de esas comunidades decidan que hacen con sus recursos naturales? ¿Por qué lo tiene que decidir su ministro o un burócrata en un escritorio, por qué no se lo deja al auténtico propietario de esas tierras que lo decida, tal como lo hemos propuesto en este blog hace mucho tiempo con el caso petrolero?  A lo mejor los indígenas marginados están dispuestos a permitir la explotación de esos recursos si ellos fueran los beneficiarios directos (propietarios) de esa inversión.  Recordemos que desde la época de la corona española a los indígenas se les ha negado por racismo sus derechos de propiedad y en tiempos modernos por ideologías dizque "sociales".  Deje que ellos sean los que tomen las decisiones, deles un título de propiedad y que hagan con eso lo que deseen.   Dejélos que organicen corporaciones con capitales extranjeros para explotar esos minerales.  No deje la decisión en manos de la grasosa maquinaria burocrática y estatal del gobierno; no solo de su administración, hay que reconocer, si no de anteriores tambien; usted puede cambiar eso.

Niña-madre, embarazada

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

En la esquina de entrada a una ciudadela, al norte de Guayaquil, esperando el cambio de la luz roja a verde del semáforo, se me acercó una niña con un bebé en sus brazos y otro en camino. Agobiada por el sol canicular de la una de la tarde, me pidió le regale dinero para comer. Sorprendido ante semejante situación le di 5 dólares. El rostro adolescente de la niña se iluminó con sus ojitos saltones y con sonrisa a flor de labios, me dijo, doctor, con lo que usted me regala ya hice mi trabajo de hoy y el de mañana. ¿Qué edad tienes?, le pregunté: 14 recién cumplidos doctor. ¿Eres nueva por aquí, le pregunté? No te he visto antes. Salimos hace seis meses de Esmeraldas.

A mi ñaño lo mataron en una pelea. Mi marido es ese que está vendiendo caramelos. ¿Y qué edad tiene tu marido? 17 años, me contestó. Y no has pensado que tú también podrías vender algo en vez de pedir caridad. Sí doctor, pero eso cuesta y no tenemos más dinero. ¿Cómo se llama tu hijita? Diana. Recién la bauticé. ¿Tienes padres? Mi madre trabaja en la 18 y mi padre quedó preso en Esmeraldas. Teníamos tres días sin comer. Vendió una herramienta del taller donde hacía limpieza. El juez le pide 500 dólares y el abogado 300. No tiene cómo pagar ni palanca para salir. El negro y hermoso rostro, casi infantil, de la niña-madre embarazada por segunda ocasión, mostró la humedad de sus ojos y me dijo, doctor:

Es que no consigo trabajo. ¿Qué sabes hacer, le pregunté? De todo, pero no me conocen ni confían en mí. Además con mi niña y el bebito que viene es difícil. ¿Sabes leer y escribir? No doctor pero sí sé cocinar encocados. Van ustedes a la escuela. No doctor, pero una señora del barrio nos está enseñando a leer a los dos. ¿Dónde vives? En la invasión del cerro Colorado. ¿Quién te ayudó a dar a luz a Diana? Una amiga del barrio. ¿Y por qué tan rápido tu segundo embarazo? Señor, eso no sé. Estacioné el automóvil y mientras escuchaba a la niña-madre embarazada, observé que, cual abejas revoloteando en el panal, niños y adultos, unos hacían negocios y otros pedían caridad. Por ahí un joven vende los diarios.

Otro ofrece frutas. Algunos venden lotería, revistas, mandarinas, choclos, limones, adornos, cuadros, tarjetas de celular y múltiples objetos. Y algunos hasta fían y tienen sus “clientes seguros”. Pero son honrados. No son pordioseros ni ladrones. Diría que, con las excepciones anotadas, todos trabajan para comer. En otra esquina, una señora en silla de ruedas, organiza a otros pequeños vendedores. Taxistas hacen “carreras” y estación en la mitad de una de las calles. ¿Por qué vienes a esta esquina? le pregunté a la pequeña y me dijo, señor, aquí algunos señores son buenos como usted y me dan unos centavitos, y al final del día puedo comprarle a mi hijita algo de comer, me dijo y se alejó. A poca distancia, unos jóvenes hacían piruetas, equilibrios, malabares y actos de prestidigitación. Y otro joven, con un letrero de cartón dice que es sordo y mudo.

Estos piden caridad. Y pensar que ahí podría estar el futuro de la patria. Y nada raro, pues para ser Presidente se requiere saber hacer piruetas, equilibrios, malabares, actos de prestidigitación, ser sordo y mudo. Crecen y aprenden a vivir en “su democracia”, con sus reglas de juego. Nada saben de la Ley o del Derecho. La justicia es la del más fuerte. Y el respeto a los demás es por conveniencia y no por convicción. Viven en su propia ley. Y ciegos ante este panorama, otros pasan en sus vehículos, raudos a sus casas o tareas. Viven en otro mundo. No se percatan del submundo que, en su entorno, lucha por sobrevivir.

La hormiga y la cigarra Socialista Siglo XXI

Agradezco a Luis Ortega por pasarme este cuento:

Claro que también había hormigas “bien relacionadas”…… y cigarras “saladas”……

VERSIÓN CLÁSICA

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío. VERSIÓN SOCIALISTA DEL SIGLO XXI

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.

La cigarra tiritando organiza una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre. La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades y a la vez muestran extractos del video de la hormiga bien calentita en su casa y con la mesa llena de comida.

Los socialistas se sorprenden de que en un país tan prospero como el suyo dejen sufrir a la pobre cigarra mientras hay otros que viven en la abundancia. Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante de la casa de la hormiga. Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan como la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al gobierno a que aumente los impuestos de la hormiga de forma que estas puedan vivir mejor.

Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica y una ley con carácter retroactivo, anti-discriminación. Los impuestos de la hormiga han aumentado y además le llega una multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano. Las autoridades embargan la casa de la hormiga, ya que esta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos. La hormiga se va de su país y se instala con éxito en España.

La televisión hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, a que se ha comido casi todo lo que había mucho antes de que llegue la primavera. La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para cigarras y se deteriora al no hacer su inquilino nada para mantenerla en buen estado. Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. Una comisión de investigación que costará 100 millones de Dólares se pone en marcha. Entretanto la cigarra muere de una sobredosis.

Los medios de comunicación comentan el fracaso del gobierno para intentar corregir el problema de las desigualdades sociales. La casa es ocupada por una banda de arañas inmigrantes. El gobierno se felicita por la diversidad cultural de la Patria que ya es de todos, los socio listos.

Razones de Estado

Por Rómulo López Sabando

Publicado originalmente en Diario Expreso

El gran dilema en la vida política, como en el mundo intelectual, es entender y definir los conceptos y las realidades resultantes de los “intereses” versus los “derechos”. Cuando en las ciencias sociales y en las estructuras jurídicas de la nación se pretende realizar cambios de políticas públicas, las reacciones por defender los “intereses” pugnan y se confunden con los “derechos”. En Grecia igual que en Roma, la Edad Media y en el siglo XX se vivieron experiencias traumáticas. Cientos de millones de muertos y luchas sin fin. Es natural defender “sus intereses” y confundirlos con “sus derechos”.

Cuando advino la “revolución industrial” los Luditas (1811-1820), obreros que destruían las máquinas argumentando que perdían sus trabajos, se oponían a la tecnología y el maquinismo El Estado de derecho, según Locke (1632-1704) significa vivir en una sociedad libre, convivir en la discrepancia de ideas, creencias, opiniones, gustos y diferencias. Imponer las ideas del gobernante o del legislador a los demás y a su arbitrio, donde los más fuertes imponen sus ideas a los débiles; o, las mayorías imponen sus creencias (¿intereses o derechos?) a las minorías y utilizan al Estado para obligar a la gente a realizar cosas que no harían voluntariamente, es una sociedad compulsiva.

El “derecho común” (common law) refiere que vivir en una sociedad libre implica comprender que “nadie” puede hacer a través del Estado lo que no puede hacer en forma personal. Juan Carlos Cachanosky (Phd en economía) decía hace siete años que si un grupo de empresarios locales contrata a gente armada para que les quite lo que han comprado a las personas que vienen del exterior, es agresión y robo. Sin embargo si el mismo grupo de empresarios convence al Gobierno para que ponga aduanas y haga lo mismo que el grupo armado, entonces, como diría Federico Bastiat, (1801-1850) el “robo” se legaliza.

Si un grupo de trabajadores contrata a gente armada para que les quite por la fuerza a otros trabajadores parte de su salario el día de la paga, esto se vería como un robo. Sin embargo si los sindicatos (o sea un grupo de trabajadores) convencen al Gobierno para que mediante ley se les retenga parte del sueldo a los trabajadores y se destinen a los sindicatos entonces ese “robo” se transforma en “bienestar social”. Respetar la libertad de elegir es la opción para evitar una sociedad donde las agresiones a través del Estado se institucionalizan. Si el Estado en vez de usar fuerza “defensiva”, es decir impedir que alguien imponga por la fuerza su voluntad a otros, y comienza él mismo a usar fuerza “ofensiva” contra sus oponentes se revierte el motivo para el cual el Estado existe: en vez de impedir la violencia entre grupos se transforma en un “medio” para ejercer la violencia a favor de un grupo. Siempre los gobiernos gastan más de lo que recaudan (esto no fue un invento de Keynes) y financian su déficit emitiendo dinero.

Los romanos cambiaron ocho veces de moneda por la falsificación sistemática del contenido de oro de cada moneda. La inflación hizo que el emperador Dioclesiano (año 301) emita una ley de precios máximos con pena de muerte para el que los violara. La inflación es un “impuesto” a tener dinero líquido en la mano, los salarios pierden poder de compra rápidamente. Una moneda dura defiende el salario real de los trabajadores, permite créditos a largo plazo a bajas tasas de interés y hace que el mercado de capitales desarrolle buenas inversiones. Aunque Stalin y Mao quienes manejaban los precios a su antojo, afirmaban que en el comunismo no existía la inflación.