En este eterno debate entre hermanos, Ecuador siempre ha sido el perdedor. En gobiernos anteriores, Colombia restringia productos ecuatorianos y Ecuador nunca tomo represalias. Hoy que tenemos a un gobierno macho (macho rosa, pero macho al fin), hemos tomado mil represalias, los hemos insultado y casi recobramos el honor hasta que nos quedamos sin energia electrica y tuvimos que, con el rabo entre las piernas, ir a pedir que nos presten luz.
La relacion de Ecuador y Colombia debe ser una de colaboracion y respeto. No condono que Colombia tuviese que incursionar en Ecuador a atacar a las FARC, pero me parece vergonzoso que no haya confianza de Colombia hacia Ecuador, mas vergonzoso aun son los lazos de «amistad» entre nuestro gobierno y las FARC.
Hoy estamos en otra guerra con Colombia, por el turismo, Colombia lanzo una super campaña con 10 comerciales distintos, que rota, que cambian. hoy luego de 8 meses, han cambiado los spots, adaptandose a los cambios, etc. El turismo en Colombia aumento en un 30%. El de Ecuador bajo. Ante esto Ecuador lanzo hace 6 meses una campana (muy parecida a la Colombiana por CNN). Aunque el comercial es bonito, luego de verlo (igualito) por 6 meses, creo que debemos cambiarlo. Como siempre tratamos de ganar la guerra, con menos armas y menor esfuerzo. Gastemos no mas los millones regalados del cielo, a lo mejor la hizo el Sr, Alvarado que es el nuevo Guru del Marketing alla en Carondelet.
Autor: Andres ABA
Las Noticias de La Semana
Esta semana ha sido interesante:
Papa Estado o la perdida de la independencia
Hoy vemos que el estado, disfrazado de padrino, padrastro o amigo, nos libra del mal. Se quedo con dos canales de TV, por razones sociales y que sus empleados no pierdan sus trabajos, se quedo con un diario para dar chamba a los desempleados amigos del regimen. Ahora les quita un radio a la comunidad Shuar del Oriente y les ofrece 14 frecuencias con "asesoria" del estado para fundar 14 nuevas radios.
Las Verdad
Hoy que todos hablan de la Verdad, de la justicia, de la justicia social. Este ultimo termino que se ha prostituido por los famosos gobernantes del Socialismo del Siglo XXI, que crean un sistema donde unos pocos allegados a los gobiernos se hacen inmensamente ricos y el resto que se joda.
Receta de un desastre (El Comercio 5 Enero 2010)
Rafael Correa, el presidente, acaba de publicar ‘Ecuador: de Banana Republic a la No República’. Supone que el país, bajo su mando, dejó de ser una República bananera, gobernada arbitrariamente en beneficio de una oligarquía deshonesta y del capital extranjero, para convertirse en otra cosa que no es, tampoco, una República tradicional con separación y equilibrio de poderes, constitución neutral e instituciones abiertas que propician los cambios suavemente al amparo tranquilo del Estado de Derecho.
En la solapa, Correa aporta sus credenciales académicas y filiación ideológica. Dice ser un seguidor de la Doctrina Social de la Iglesia y de la Teología de la Liberación. Pero es en el texto, compuesto por artículos previamente publicados, donde encontramos las claves de su visión de los problemas de Ecuador. Es ahí donde comparece una abultada lista de malos a los que fustiga junto a los buenos a los que cita elogiosamente.
La lista de los villanos es muy extensa: prácticamente todos los presidentes que lo precedieron, los organismos internacionales de crédito, “la nefasta burocracia internacional y sus corifeos”, el mercado y “la mano invisible” que lo guía, el Consenso de Washington, la independencia del Banco Central, la dolarización del país, el comercio libre internacional (ALCA), la privatización, lo que llama “la larga y triste noche neoliberal”, las concesiones de los servicios a la empresa privada y la contratación a terceros (o “tercerización”) para evitar cargas fiscales o presiones sindicales. En la página 64 manifiesta una intención encomiable: “Liberar al Estado de los grupos de poder que lo controlan”.
Sus héroes son el Estado, la Teoría de la dependencia, la planificación, el gasto público, el dirigismo desarrollista, una moneda nacional que sirva para encajar las crisis y compensar la improductividad, las protecciones arancelarias para desarrollar la industria nacional, cierta conveniente inflación y hasta Facundo Cabral y Eduardo Galeano, como para poner la nota folclórica a un texto semiacadémico.
Estamos ante un gobernante que posee una visión ideológica estatista, acompañada por una acendrada desconfianza en la economía de mercado y en las intenciones de las grandes democracias desarrolladas.
A esta forma de entender cómo gobernar se une un temperamento claramente autoritario, según opina su hermano, y la arrogancia intelectual de quien desconoce la duda y se mantiene indiferente ante una realidad que desmiente las premisas de las que parte.
En lugar de mirar a Venezuela, Correa debería observar el tipo de Estado que los chilenos construyeron y han conservado y profundizado, inteligentemente, los cuatro gobiernos de la democracia, como hará quien salga electo en las próximas elecciones. Parece más aconsejable imitar los ejemplos exitosos, no los fallidos.
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