Salud GUAYAQUIL en tus fiestas

Fundada el 25 de Julio de 1535, aunque dicen que fue el 15 de agosto de 1534. Tu independencia fue el 9 de Octubre de 1820, con José Joaquín de Olmedo. El gobierno guayaquileño con 1.500 hombres se unió a los ejércitos gran colombinos logrando la emancipación de la Real Audiencia de Quito el 24 de Mayo de 1822 en la Batalla de Pichincha, donde flameó la bandera celeste y blanco. La misma que se restregaron por los genitales cuando por motivos políticos la provincia del Guayas era desmembrada. Luego de que la ciudad fuera desatendida por el Estado en la década de 1980, a partir de 1992 nace un nuevo Guayaquil gracias al municipalismo, recibiendo reconocimientos de sus habitantes y a nivel mundial, como el Aeropuerto de Guayaquil: el mejor aeropuerto de América Latina según la prestigiosa revista BusinessWeek.

El Aeropuerto de Guayaquil


http://youtube.com/watch?v=7DvLf2WHqmw&feature

Construir toma mucho tiempo y esfuerzo, pero destruir es fácil y rápido. Y hay mucho por seguir construyendo. En la Constitución de Montecarlo Montecristi de 444 artículos en sus 152 páginas hay 50 citaciones sobre “gobiernos autónomos”. Artículo 269, 4: “Asignar las competencias residuales a favor de los gobiernos autónomos, excepto aquellas que por su naturaleza no sean susceptibles de transferencia”. Sobre la centralización (Diario Expreso) el Alcalde de Guayaquil Jaime Nebot dice: “ Existe una recentralización, porque se va a volver a centralizar el Registro Civil, los aeropuertos. Hoy tenemos menos Estado y más municipalismo y la propuesta es más Estado y menos municipalismo”. ¿Mágica y misteriosa coincidencia?, justo el día de hoy que se entrega el acta de nacimiento de la constitución socialista centralista hiperpresidencialista, se celebran 473 años de Fundación de Guayaquil Independiente. En lugar de minimizar y pretender acabar la gestión del puerto principal, provechoso sería emular el modelo autónomo y de apertura al mundo.

Guayaquil BRT and Public Space


http://youtube.com/watch?v=onSu05ex-MU

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La hora de las autonomías y la policia

Seguimos con el tema de los disturbios de los informales y ahora la policía nacional que en los disturbios de ayer se convirtió en apoyo de los informales y némesis de la acción municipal.  Hay que recordar que la policia está siendo durísimamente criticada por su total inacción en combatir la delincuencia de manera apropiada.  Durante ya bastante rato el municipio a traves de la corporación ciudadana para la seguridad trató de dar apoyo a la policia nacional brindandoles equipo y logística.  Sin embargo la  cuerda se rompio hace unos meses y las relaciones entre la policía y el municipio no están en tu mejor momento. 

A esto añadimos el actual conflicto con los informales y no dejo de preguntarme que está esperando el municipio para hacer autonomía al andar como le gusta decir, y proceder a asumir a través de la policia municipal las funciones de seguridad.  No podemos olvidarnos que la policia está a órdenes de un gobierno obsecado que usa las instituciones del gobierno para hacer política.  Señor alcalde tome la labor de seguridad y dele con obras una lección sobre gobernabilidad y seguridad al gobierno.  Que importa que las relaciones entre la policía y el municipio estén peor que nunca es hora de que se asuman responsabilidades.

Este último tema y que no deja de frustrarme es lo que nos comenta Manuel Ignacio Gomez hoy sobre el reciclaje de los políticos.  Parecería que en nuestro país la oposición está lerda o peor aún acobardada y nadie se moja el poncho a la hora de hacerle frente a este gobierno autoritario, lo cual da paso a que oportunistas avezados y fracasados políticos se lanzen a la palestra olvidándonos de la desgracia que causaron en su momento. 

Creo que es hora de definiciones y que comencemos a tratar de acabar con el circo en el cual el país está enfrascado.  ¿Cuanto tiempo más? 

Los problemas del centralismo nacional-estatista

La clase política aprovecha el
Estado-Nación para generar una serie de instituciones que les permitan no sólo
manipular a las grandes mayorías, sino también saquearles sistemáticamente.

a) La
banca central, bajo el guiso de “tener una moneda propia”, permite inflar la
cantidad de dinero para beneficiar a exportadores –via tipo de cambio,
banqueros –via una relación desmejorada del tomador de créditos, y los mejor
conectados en general, a costa de grandes masas de gente que ven reducir su
poder adquisitivo salarial y sus ahorros para la vejez. En vez de oro, plata o
dinero respaldado en ellos mediante contratos de convertibilidad directa, nos
entregan papeles con rostros de militares y políticos muertos. Esto perjudica a
los menos conectados, y cuando ocurre drásticamente, genera migración del campo
a la ciudad (centro de redistribución política), generándose bolsones de
pobreza pues es imposible asimilar ritmos tan rápidos de movimientos
poblacionales. El caso local y concreto son los Guasmos en Guayaquil, o las
Favelas o Villas Miseria en Brasil y Argentina respectivamente.

b) Los
impuestos nacionales, que van a un fondo común, dejan de responder a usos
locales –en el mejor de los casos- y sirven junto con la inflación, para
financiar el aparato de propaganda estatal, las guerras o una simple
confiscación parcial de una buena parte del año productivo de cada persona, que
antes hubiese sido calificada como servidumbre[i]. Lo
que los intelectuales y comunicadores de la corte hacen es convencernos de que
en un sistema democrático, “nos lo hacemos a nosotros mismos”, por tanto no hay
saqueo alguno, si no redistribución de la riqueza. Ya que una parte del ser
humano es generosa y otra parte prefiere delegar que hacer, los impuestos bajo
la máscara de “solidaridad” han hecho que se cumpla el viejo adagio de que quien parte y reparte, se queda con la mejor
parte
. Es ínfimo el porcentaje de los impuestos nacionales que llegan a los
beneficiarios declarados. Y adicionalmente, cabe preguntarse si la clientela
política resultante (“beneficiaria”) es gente a la que se quiere ayudar a salir
de la pobreza, o a la que se quiere mantener en situación de dependencia para
que apoye al partido gobernante en la próxima elección o simplemente para que
el jefe de Estado pase a los anales de la historia por su magnanimidad con
dinero ajeno. 

c) El
proteccionismo por su parte, encuentra justificación propagandística en
“defender la industria y el empleo nacional”. Es un slogan muy útil, que
distrae al público del hecho de que si importara de otros lares lo que le
obligan a comprar del oligopolista o monopolista local, obtendría tanto el bien
A como el bien B, que pudo importar o comprar localmente. En ambos casos, tanto
el comercio como la producción del bien B generan empleos iguales o más
numerosos que el engañoso proteccionismo. Este sistema equivale simplemente al
proverbial caso del zorro cuidando del gallinero. En el Ecuador se llegó al
absurdo de prohibir de facto la importación de automóviles en el gobierno de
1984-1988. Lo triste es en este caso la línea de intelectuales de la corte
desde Lizt en el s.XIX hasta Chang en nuestros días que pretenden vestir con un
manto de nacionalismo progresista, dicha protección a un puñado de ricos a
costa de millones de familias que pierden la oportunidad de una calidad de vida
mejor.

d) Los
commanding heights o “áreas estratégicas”. Lenin se dirigió por última vez al
Comité de Comisarios del Pueblo para enfrentar las críticas a

la N.P

.E. diciendoles a sus
camaradas que “mientras tengamos los altos de control de la economía, las
grandes industrias y recursos, el socialismo no estaría en riesgo”[ii]. Los
analistas liberales más brillantes de nuestro continente como lo son Enrique
Ghersi y Guillermo Yeats, han destacado que la propiedad del subsuelo en manos
del Estado-Nación ha generado círculos viciosos de exclusión, corrupción y fortunas
mal habidas. El Banco Mundial
recientemente publicó un estudio[iii]
sobre el mismo fenómeno: los regímenes autoritarios y represivos de los
derechos individuales, se ven potenciados y fortalecidos cuando sube el precio
mundial de los bienes administrados por el Estado. Yerran los analistas que
consideran neoliberales o capitalistas las economías latinoamericanas, cuando
las áreas estratégicas (término guerrerista, dicho sea de paso) son propiedad
del Estado en la mayoría de ellos. Los Estados, al contar con una fuente de
ingresos independiente de impuestos o mejor aún, tasas, pueden salirse con la
suya en una serie de atropellos a la razón y la justicia, siendo el caso más
representativo en los albores de siglo XXI

la Venezuela

de nuestra
región, superando con creces a los regímenes represivos de Medio Oriente en su
alcance.

e) La
inflación legal que genera el Estado-Nación es abrumadora para cualquier
pretensión de vivir bajo un imperio de la ley y no de los políticos. El fijarse
no en la justicia o precedente de una ley –iusnaturalismo o consuetudinarismo– si no en el mero procedimiento,
como propuso Kelsen, llevó a la corrupción del derecho y a daños sociales
incalculables en Occidente. La receta kelseniana permite perfectamente atropellos
como los de Lincoln y Hitler, pues basta con que se siga el procedimiento
estatalmente asignado al Estado, y tenemos una legislación con total
legitimidad democrática.  Qué distinto
del common law, que se sometía al sentido común de juez y los presentes, o el
iusnaturalismo, que medía una ley o contrato contra estrictas formas de respeto
al individuo. En el Ecuador, se calcula
que hay más de 70.000 cuerpos legales activos. 60% han sido emanados desde el
Poder Ejecutivo, en forma de acuerdos (mandatos) ministeriales, decretos-ley y
similares. Pero peor que la existencia de un cuerpo de legislación inflado e
inevitablemente por tanto, contradictorio, es la aplicación arbitraria de la
legislación por parte de funcionarios de baja categoría, en instancias
cotidianas, dañándose profundamente la posibilidad de pensar y actuar a largo
plazo. Esto afecta no sólo la producción y el ahorro, si no el carácter
cultural mismo de una sociedad.

f) La
educación masificada. Los Estados-Nación requieren de ciudadanos obedientes de
cada ley o decreto que emerjan de su aparato. Jurar amor a una bandera, entonar
un himno, usar billetes nacionales, son apenas pequeños indicativos de lo que
representa el Estado-educador. Desde sus inicios, la educación estatal ha sido
mucho más una herramienta de adoctrinamiento y adormecimiento, germen del
hombre-masa, que de formación de individuos productivos y auténticamente
solidarios. Baste el dato de que Inglaterra llegó hasta el 95% de alfabetismo
funcional hasta los 1820’s en que el Estado empezó a “ayudar”, y ahora el
analfabetismo funcional bordea el 20% en ese mismo país[iv].
Pero se le incluye bajo el apartado de “expoliación” pues educarse y hacerlo
bien entre los 5-16 años de educarse, no vuelve más en la vida de una persona,
y es un costo de oportunidad, un robo mayor.

g) La
torpeza administrativa, pues los intelectuales de la corte nos han convencido
de que obtenemos “servicios” del Estado, y no contraprestaciones por impuestos,
y además la propia maquinaria estatal no responde al sistema de precios lo cual
como nos enseñó el mejor economista de la historia, Ludwig von Mises, aisla al
productor u ofertante, del consumidor o beneficiario, impidiendo la asignación
inteligente de recursos, la creación de valor agregado y otros defectos que la
ausencia de competencia evidencian en nuestros países. Las largas filas, el
maltrato al usuario y la deplorable situación de las instalaciones son
testimonio inequívoco del fenómeno.

(Parte del capítulo "Decentralización Profunda" para Políticas Liberales Exitosas 2)


[i] Los siervos de la gleba,
en el medioevo, pagaban al señor feudal por “protección” un 20-30% de sus
cosechas. ¿Cuánto toleramos ahora y por qué no nos sentimos siervos de nadie?
He ahí la ilusión democrática que crea el Estado-Nación.

[ii] Documentado en el libro
ganador del Pulitzer “Commanding Heights”, de Daniel Yergin.

[iii] El caso venezolano, se
encuentra en:  www.people.hbs.edu/rditella/papers/WPVenFeb16.pdf

[iv] Vease “Education without the State”, James
Tooley, IEA, Londres

La supuesta piedra en el zapato.

Mil disculpas por no poner mucha información la semana pasada pero mi trabajo me ha tenido bastante ocupado entre viajes y auditoría en la organización para la que trabajo. No quería dejar de comentar sobre los comentarios del Mico Mandante Chávez Frias que la semana pasada seguramente por encargo de Don Rafael salió a atacar al alcalde de Guayaquil. Seguramente al ver que sus sueños megalomaníaticos de ser emperador en Latinoamérica no se concretan debido a la fuerte oposición de regiones que no tienen la misma visión centralista y estatista de otras regiones ha hecho a estos socialistas del Siglo XXI sientan escozor al ver que a lo único que están llevando el continente es a una fractura como la que no se veía desde las guerras de la Independencia.

Vale recordar que antes de ser ecuatorianos o Guayaquileños o Quiteños o Cuencanos (o de cualquier otra región), los latinoamericanos éramos una sola nación integrada con la Madre Patria. Los primeros movimientos independentistas fueron movimientos en pro de la defensa de la corona española ante la invasión napoleónica y posterior secuestro del rey. Fue esta afrenta francesa en la corona española que impulso movimientos como el del 10 de agosto de 1809. Antes que ser ecuatorianos o peruanos o colombianos o venezolanos éramos españoles. (Octavio Paz relata la españolidad Mexicana en “Sor Juana Inés de la Cruz: O las trampas de la fe”; ver también el libro de Carlos Rangel del buen Salvaje al Buen Revolucionario)

Posteriormente cuando finalmente los franceses aceptaron devolver al rey, no sin antes promover un profundo cambio hacia una monarquía constitucional (Cádiz 1812), solo la tozudez de un Rey que regresaba a un escenario distinto al de Rey absoluto hizo que las colonias o la Nueva España se sintieran traicionadas. Hispanoamérica habiendo buscado el regreso del monarca y defendido la corona y al mismo tiempo fomentado un cambio aceptable para Francia y España resultaba perdiendo todo pues esta nueva situación democrática que no era del agrado del Rey. Es por esto que Hispanoamérica, que ya no era más la misma, madura hacia la independencia. Los libertadores, como Bolivar, San Martín, Morazán, Olmedo, Hidalgo, Morelos todos ellos indiscutiblemente organizan la independencia en aras a crear un solo país latinoamericano y hablan hasta el cansancio de la unidad.

Ahí el error de Bolivar y otros que se negaron a copiar las cosas buenas del país del norte y no obstante ser admiradores de la independencia americana descartan desde un principio el federalismo optando por un modo de gobierno centralizado que lo único que logra es dividir aún más Latinoamérica (México y Argentina logran salvar su unidad con el federalismo, aunque nunca lo implementaron correctamente y México pierde Centroamérica). Ahí está el germen de la disolución de la Gran Colombia o del Imperio Mexicano o las guerras de los 30 años en la confederación de Provincias del Rio de la Plata en la actual Argentina. Padres de la patria que no aprendieron la lección del derrumbe del Imperio Español. Negarse a ver en el federalismo (o ahora autonomías) como una válvula de escape de presión a las necesidades locales de las regiones es un error que les va a salir muy caro.

Hagamos fast forward (avance rápido) como sale en las maquinas de video y estamos en pleno siglo XXI y vemos la necedad de líderes como Correa, Chávez, Morales de imponer sistemas de gobierno incompatibles con la naturaleza de las regiones que se desarrollaron debido al abandono de las respectivas capitales. Guayaquil, Zulia, Santa Cruz se niegan a regresar a los 60’y 70’s y a la política de opresión centralista y tienen una visión más orientada hacia el comercio y a la iniciativa privada.

Es el desconocimiento de estas realidades que está logrando que en Latinoamérica se empiece a hablar de unos cuantos países más. No los afanes separatistas de estas regiones sino más bien la imposición por la fuerza de sistemas caducos y fracasados bajo la sombra de una supuesta democracia. Para nosotros los ecuatorianos es aún más indignante que Correa no tenga la suficiente solvencia testicular para enfrentar a Nebot y ante su retundo fracaso, le mande a decir, vía Hugo Chávez, que Guayaquil y ciertos grupos de élite son la piedra en el zapato de su proyecto político.

No señor si Ecuador, o Bolivia o Venezuela dejan de existir con la configuración geográfica de los últimos 190 años será única y exclusivamente culpa de proyectos mesiánicos, tiránicos, e incompatibles con la naturaleza de las supuestas regiones separatistas. Si eso significa que hay que cortarse el brazo para no ser satélite de dictadores democráticos pues en Guayaquil, Santa Cruz o Zulia estoy seguro que no tendremos miedo de amputarnos del resto de nuestros respectivos países y allá que se hundan solos estos tiranuelos del siglo XXI con todos los borregos que los siguen al abismo.

Guayaquil Ciudad-estado

Leyendo el blog del Instituto independiente que publica editoriales de escritores latinoamericanos liberales me encuentro con el comentario de Guillermo Arosemena donde habla sobre las ciudades estado del pasado.  Al final del artículo Arosemena concluye:

Cuando Guayaquil se separó de España, Olmedo propuso hacer de la
Provincia de Guayaquil, un Estado independiente y soberano, pero su
proyecto no fue acogido; uno de los opositores, Francisco Roca, estuvo
en contra por ser un territorio muy pequeño. Actualmente están naciendo
nuevas ciudades-estados, debido a la visión de las autoridades
seccionales y sector privado. Guayaquil tiene todas las condiciones
para convertirse en otra Singapur: ubicación, población, eficiente
alcaldía, recursos y emprendimiento.

No puedo estar más de acuerdo, sobre todo últimamente que parecería que la revolución ciudadana  es imparable,  y que estamos condenados a vivir este periodo dizque revolucionario (involucionario más bien), Guayaquil tiene la oportunidad si sus dirigentes son capaces de jugar sus cartas adecuadamente de protegerla de la vorágine en la que el país se encuentra.   

Ya lo dice el día de hoy Simón Pachano cuando nos cuenta sobre la historia de la anterior revolución, la alfarista, parecería que estamos condenados a sufrir de largo no con una constituyente sino con 2 o quien sabe cuantas más.  Esta constituyente por lo visto aprobará la constitución de los alzamanos a toda velocidad sin mayor discusión y veremos como Don Rafael I gobierna.  Pues hasta ahora solo se ha dedicado a organizar constituyentes y destituir todas las instituciones vigentes. 

En que terminará todo esto nadie lo sabe, pero lo que es cierto es que para bien o para mal el país está cambiando de actores políticos, pero hasta ahora no hay evidencias de que el país haya cambiado de instituciones o actitudes.  Eso solo el tiempo lo dirá y tal como van las cosas, terminaremos haciendo lo que la revolución liberal logró hace 100 años cambiaron los actores (el conservadurismo decimonónico) por el liberalismo radical, pero el país no cambió siguió siendo el mismo.  Pasamos de venerar a la iglesia y sus jerarcas a venerar al estado.  ¿Cuándo pasaremos a respetar a las personas a los individuos? En los albores del siglo XX en esencia cambiaron los actores pero el país no cambió.  ¿Seguiremos igual venerando al estado benefactor y solo habremos cambiado de dueño esta vez en los albores del siglo XXI?

El sapo y la luciérnaga

Un sapo con abultado vientre croaba en su pantano cuando de pronto vió resplandecer en lo más alto de las toscas del fango a una luciérnaga. Pensó que ningún ser tenía derecho de lucir cualidades que él mismo no poseería jamás. Mortificado por su propia impotencia, saltó hasta ella y la cubrió con su vientre helado. La inocente luciérnaga osó preguntarle: ¿Por qué me tapas? Y el sapo, congestionado por la envidia, sólo acertó a interrogar a su vez: ¿Por qué brillas?

Esta fábula trae a la memoria Olivier Dumani, director de la Corporación Municipal del Registro Civil de la ciudad de Guayaquil por los ataques del centralismo de que son sujeto las instituciones autónomas de la urbe porteńa, como lo fueron en su momento la Junta de Beneficencia, aeropuerto, Terminal Terrestre, Corporación de Seguridad Ciudadana y ahora el Registro Civil de la Corporación Municipal.

Al inicio de esta semana se hizo público un estudio de Transparencia Internacional-Ecuador, indicando algo que esta hecho cayo, la institucionalización del soborno en el país. Luego de una “encuesta nacional de corrupción y buen gobierno” aparece el Registro Civil Nacional entre las instituciones donde más se produce el soborno (otros son la Policía Nacional, obtención para una línea de fábrica u obtener un permiso para trabajar, etc.). El director del Registro Civil Nacional, César Frixone, reconoce que existen sobornos (titular de La Hora, sección País, febrero 1 de 2008). Paralelamente, aparecen declaraciones del director nacional mencionando que los documentos emitidos por la entidad local no son válidos en otras ciudades, apreciación de alguna ley que aparece en un momento insólito.

Ante esto el vice-presidente Lenin Moreno dice que las cédulas guayaquileńas si valen; el presidente Correa, que deben de arreglarse los malos entendidos; el alcalde Nebot, pide denunciar a las instituciones que rechazen el documento para enjuiciarlos. En lo que se coincide es que el convenio entre la institución nacional y local está vigente. Que se arregle rápido el impase, la gente no aguanta más amagues. Esto podría interpretarse también como un desvío de atención a lo que sucede en Montecristi. Ya estamos febrero y todavía no se escribe, ni discute y aprueba un solo artículo de la nueva constitución, y ya se habla de una campańa por el sí y de reelección presidencial, siendo lo más curioso. Hasta ahora parece sucursal del congreso, con hombre del maletín incluido, emiten leyes y hasta mal hechas. Si se dedicaran por allá a trabajar estrictamente para lo que fueron elegidos ya hubieron avanzado.

Mas sobre los Antiautonomistas

Siguiendo la temática de Jaime Izurieta en el artículo anterior, recomiendo leer el artículo de Jorge Vivanco que reproduzco abajo.  Esto no lo digo, yo si no alguien reconocídamente socialdemócrata.  Traspasando el debate ideológico hay que darse cuenta que más allá de la visión del mundo que tenga el Presidente Correa, las autonomías "al andar" como dice el alcalde Nebot han funcionado muchísimo mejor que en el esquema en que habían funcionado los municipios antiguamente y al cual el Presidente Correa quiere regresar, centralismo y a fomentar el clientelísmo político a través de la eliminación de las contribuciones voluntarias al ISR. 

Que mejor signo de democracia que permitirle al ciudadano a través de la declaración del ISR que decida como quiere que se usen sus pagos de impuestos.  Realmente causan alarma comentarios como el don Carlos Marx Carrasco reproducido en la última revista Vistazo del 4 de enero, que entre otra cosas dice que los impuestos son del gobierno y no de los ciudadanos por eso se justifica que el gobierno decida que hacer con ellos.  Tremenda barbaridad y supina ignorancia lo que dice, los impuestos son de los ciudadanos, "impuestos" a la fuerza para cubrir los gastos del gobierno.  Por respeto lo mínimo que se podría hacer es que el ciudadano decida como se lo había venido haciendo hasta ahora no con el 25% sino con el 100% que quiere que se haga con sus impuestos.  Eso es verdadera democracia, el resto es cuento.   

Lean por favor el artículo de Vivanco que vale la pena ver que oscuros motivos hacen que los alzamanos entontecidos por el poder aprueben una ley confiscatoria que tiene como único fin destruir cualquier vestigio de independencia política para darle al ciudadano Presidente don Rafael I el poder absoluto cual si fuere rey absolutista.  El absolutismo se acabo en Ecuador con la revolución de las alcabalas, con el Boston Tea Party y otros.  No nos dejemos engatuzar.

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